2016 – 2017

Al hacer balance de este año bisiesto, de este 2016 que está a horas de concluir, es oportuno revisar algo de lo sucedido es estos 366 días nivel planeta.

Dilma Rousseff fue destituida en medio de escándalos de corrupción. Ángela Merkel fue criticada por su política de recepción de refugiados, tras los asesinatos de Berlín. En Siria no paran los ataques indistintos contra civiles, los bombardeos a hospitales y las torturas a sospechosos de rebelión.

François Hollande tras lo sucedido en su país, optó por no postularse para la reelección como presidente.

Rusia y EEUU al parecer, avalados por Trump, darán paso a una nueva carrera armamentista; el libre comercio global retrocedió, muchos de los acuerdos comerciales planteados entre América, Europa, Asia y el Pacífico, están muertos hoy y en Venezuela, según predicciones del FMI la tasa de inflación será en 2017 del 1.600%, mientras que este año se sacaron de circulación millones de billetes, de tal forma que los pobres venezolanos, viven necesidades para adquirir sus alimentos.

Así las cosas, y ante este panorama global, nuestra realidad no es ajena a lo descrito.

Concluimos este bisiesto, con resultados desalentadores: un escaso 1,2% de crecimiento que no alienta mayores perspectivas de crecimiento para 2017 y sin acuerdo para definir el aumento del salario mínimo. Además, ante la inminente desaceleración, con una reforma que nos incrementó el IVA del 16 al 19% y los impactos que este traerá en la canasta familiar, sumado a los vaivenes de las tasas de desempleo e interés; no es raro que las presiones inflacionarias y los quiebres en el consumo, sean noticia.

Como si esto fuera poco, el ajuste y reacomodamiento institucional y normativo de cara al pos plebiscito y los dos acuerdos firmados por el actual gobierno con las FARC, no dan espera en un ambiente de división y polarización política, que tiene como marco un año electoral,  con nuevos actores y viejas demandas de soluciones estructurales y el diseño e implementación de políticas públicas, a la medida de los requerimientos del complejo mapa territorial de Colombia.

Entonces resulta que otro año que pasa y yo esperando, como cantaba el Loko Quintero, quien se fue una semana antes de navidad, la intolerancia es la principal causa de muertes. La polarización, radicalización, antipatía y desconfianza propias de este año que ya se va, persisten. De manera que es oportuno reflexionar sobre ¿qué hará cada uno de nosotros para coadyuvar a cerrar las brechas que nos separan?

Por consiguiente es necesario que de un lado, a nuestra débil democracia se le inyecte una sobredosis de confianza ciudadana, transparencia, rendición de cuentas y voluntad política para combar la corrupción que nos embarga. Y de otro, necesitamos tener mejores ciudadanos, formarnos en la cultura de la legalidad y desarrollar capacidades y aptitudes para ejercer control social. Mientras no lo hagamos, pueden venir bisiestos y años normales, y nada cambiará, la responsabilidad es nuestra también y sería oportuno entender que ser ciudadano, tiene unas responsabilidades que no podemos seguir aplazando.

Espero de corazón que el 2017, sea un buen año para todos. Que Dios nos guarde.

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