En el Café La Romana

Mateo Malahora
“Se dice que los fracasos de los estados y las guerras civiles y étnicas que a menudo los han seguido son inevitables… Las dificultades ocasionalmente enfrentadas por las intervenciones internacionales confirman precisamente lo difícil que es tratar estos problemas… Deseo proponer una visión distinta. Ella es que estos fracasos, estas guerras y estos problemas son problemas políticos y problemas económicos con soluciones políticas y económicas. Los conflictos en una parte del mundo o la tiranía en otra no son inevitables”.
“La libertad y los derechos humanos son conceptos tan universales como son políticos, aplicables a todo ser humano de cualquier credo o color. La carta de las naciones unidas fue escrita en el nombre de “nosotros, los pueblos de las naciones unidas…”
Kofi Annan
Durante mis   habituales viajes  a  Bogotá  me  encontré
Carlos-Negret-Mosqueraocasionalmente con Carlos Alfonso Negret Mosquera, con quien tuve la grata oportunidad de conversar un tinto en el afamado “Café   La   Romana”,   intercambiar   opiniones   sobre   la situación   del   país   y   preguntarle   en   torno   a su aspiración a la Defensoría del Pueblo, elección que debe pasar por la  por la presentación de una terna presidencial a la Cámara de Representantes, donde los miembros de la Corporación ya conocen su solvencia para liderar la entidad que el país exige en el posconflicto.
Negret Mosquera es un profesional  que puede llegar a demostrar con solvencia y dignidad el tratamiento los   Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario; pertenece a una familia  que ha mantenido una    trayectoria independiente   y   autónoma   en   los   quehaceres   de   la política, lo que le otorga confianza moral y credibilidad para ejecutar los puntos acordados en la Habana, relacionados  con la Defensoría, como guardiana de la convivencia y, fundamentalmente, con el Derecho Internacional de losDerechos   Humanos,   que   deben  ser llevados a la categoría de políticas públicas, para vivir en paz en todos los espacios y rincones del territorio colombiano, puesto que, además,   constituyenobligaciones  internacionales que trascienden los compromisos para superar el conflicto armado interno, que llegará  a su fin con la con la integración de un nuevo al acuerdo del E.L.N.
RomaCafe
Hoy se trata terminar la guerra, como lo dije en una de mis columnas:
“… conducta salvaje, se presenta como si fuese necesaria para la humanidad, y hasta el concepto de nación, del que se lucran las minorías falaces tramposas, es utilizado para contener todo intento de bienestar colectivo mediante astutas estrategias que mantienen y prolongan el desorden social”.
Fueron   unos   minutos   donde   intercambiamos
anécdotas, reafirme la convicción de estar frente a un
payanés   y   un   colombiano dispuesto a  participar de manera destacada en una época decisiva de reconciliación.
.
Se observa también en sus pláticas la preocupación por
la Región del Cauca, víctima   de   todas   las   violencias,
donde el foco de la guerra extendió su mano criminal
por largos años, al amparo de su geografía inhóspita y la incuria y abandono de todos los gobiernos.
Tiene el interés  supremo  de servirle decididamente a
Colombia, poniendo la pulcritud política al servicio de los Derechos   Humanos, que tengan la  impronta   de   ser   un servicio institucional, como ha sido la Defensoría en la misión individual y colectiva que le ha conferido la Constitución
Del   diálogo   se   desprende   que   asumiría el reto, el
compromiso y la obligación de ser el porta estandarte
de una institución irreemplazable  en la implantación de la paz, como se percibe de sus palabras; lo que representa, en un país politizado como el nuestro, que esa magistratura moral no estará  al servicio del acomodo burocrático, de  liviandades convertidas en potestades indignas, sino  al servicio pleno de la sociedad colombiana y del fortalecimiento democrático y participativo del Estado.
La Defensoría del Pueblo, como alta autoridad moral del Estado e  hija   de   la   Constitución   del   91,   debe   ser
independiente   y   desde   luego   debe   ser   libre   de   la
indebida injerencia gubernamental.
Las funciones defensoriales no   deben   ser   objeto   de
intereses creados, ni espacio para las lisonjas y alabanzas  del poder constituido.
Protegida, únicamente por la Constitución, debe actuar
sin contar con elogios, su misión es proteger y   salvaguardar   los   Derechos,   que   comienzan   con   el derecho a la vida y deben llegan a la realización de  condiciones dignas y justas.
Negret Mosquera tiene  el  perfil   personal,   el  talante   jurídico,  la experticia   social   y   el   reconocimiento  hasta de  los críticos   de   nuestra institucionalidad,   para   poner   la   política   al   decidido servicio de la defensa y promoción institucional de los Derechos Humanos para vivir en Paz y no al revés como ha ocurrido en Colombia.
Como bien lo expreso Koff Anan:
“La libertad y los derechos humanos son conceptos tan universales como son políticos, aplicables a todo ser humano de cualquier credo o color. La carta de las naciones unidas fue escrita en el nombre de “nosotros, los pueblos de las naciones unidas…”. Hasta pronto.
En esa prelación puso Kofi Annan los Derechos Humanos y en esa preferencia tiene que marchar en Colombia. Hasta pronto.

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