Felicidad

A mis alumnos y equipos de trabajo, siempre les planteos lo mismo: en cualquier actividad o proyecto, es necesario saber ¿qué objetivos, metas y sueños, se quieren lograr?, no importa lo inalcanzables que en un momento se vean. Sólo en esa lógica, todo podrá lograrse.

Durante los Juegos Olímpicos de Rio 2016, hay historias que destacar. Hoy quise referirme a Simone Biles, pues con solo 19 años, esta menuda gimnasta olímpica afroamericana de 1,45 mts de altura y 47 kilos de peso, cambió el curso de su historia y de ser la hija de una mujer adicta a las drogas, que no conoció a su padre y vivió con sus abuelos maternos, está a punto de ganar 5 oros olímpicos, superando lo logrado años atrás por Larisa Latýnina o Nadia Comaneci

A la fecha y tras proclamarse campeona del mundo en la categoría general individual por tres años consecutivos (2013, 2014, 2015) es también campeona olímpica con el equipo de los Estados Unidos al que pertenece desde 2011.

Simone quien es compacta muscularmente es un caso único; ya desde 2013, cuenta con su propio salto ‘Biles’, un doble mortal en plancha que finaliza con medio giro. Con lo que se lee que literalmente la gimnasia y su entrenadora Aimée Borman la rescataron desde los seis años y le dieron motivos para reír, ser feliz y atrevida en lo que hace y por eso la destaco hoy.

Además, de cara a lo que vivimos como sociedad, es importante hacer uso de la inteligencia emocional y el liderazgo personal, que explota al máximo, lo mejor de cada uno. Pese a que no hay una receta perfecta para ser felices, hay que ser congruentes, consistentes y saber lo que tenemos.

La vida es muy corta como para que vivas la vida de otros, eso lo decía Steve Jobs, y esa es una clave: saber ¿para qué somos bueno?, eso debe saberlo cada uno, no depende lo que digan los otros. Es decir, debemos saber ¿con qué disfrutamos? ¿Qué nos hace felices? No tengamos miedo a las ambiciones, ellas son motor de desarrollo de los planes y anhelos personales.

En Harvard, desde 2006, la clase con más popularidad y éxito, es la de “Mayor felicidad”, dictada por Tal Ben Shahar, quien, basado en investigaciones de la “psicología positiva”, da pautas para comprender, a través de la investigación científica, los procesos que vienen a la par de las cualidades y emociones positivas del ser humano.

La mamá de Simone Builes, decía en una de las entrevistas que si su niña empezaba la jornada de entrenamiento: feliz, bromeando, los resultados serían excelentes, contrario a si empezaba pensativa. Eso ratifica lo que se ha comprobado en estudios recientes: quien es feliz tiene más salud, previene enfermedades y es más productivo.

Atención, la felicidad no es la ausencia de sufrimiento; es la capacidad de recuperarse. Tampoco es éxtasis o alegría, al contrario, es tan amplia que nos permite vivir múltiples emociones.  No quiero decir que debamos actuar como hienas y estar todo el día con una sonrisa de oreja a oreja, lo ideal es agradecer por el día a día y jugar con la actitud y tomar lo bueno y lo malo, que trae cada jornada.

No somos felices cuando perseguimos la felicidad; lo somos cuando no pensamos en ella. Ser feliz no es el objetivo final, hay que disfrutar el viaje, entender lo que nos gusta y llevar una vida que nos satisfaga. En últimas, vinimos sólo a eso: a ser felices.

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