Radiografía de un mal funcionario

“Dedicado a todos los pésimos, en especial  el funcionario  que motivo este escrito, nada más y nada menos que el señor  secretario de transito de Popayán”.

 

Los que amamos a Popayán, queremos ver una ciudad diferente, que se proyecte, que realmente uno vea una transformación en su estructura cultural, humana, política  y social , pero realmente un ve que nada de esto pasa, todo se queda en promesas y demagogia electorera.

Dentro de esta dinámica uno ve una ciudad expuesta a funcionarios negligentes y abúlicos en su ejercicio público, esto es sin duda  realmente preocupante, pues uno creería que estos funcionarios (no todos), se burlan del payanes de a pie, del que no pregunta, del que no entiende, el que todo el tiempo los llama  “doctores”. Recuerdo hasta con algo de simpatía a la funcionaria que salió a decir a los medios de comunicación que habían tapado 17 mil huecos, con una inversión de 1000 millones. Es gracioso, porque uno ve tapando cráteres a humildes obreros que se buscan un bulto de cemento y  por plata que les dan los transeúntes tapan estos adefesios, porque de los mil milloncitos no hay nada para los principales huecos de la ciudad, ni para los que están a una cuadra de la alcaldía. A esto le agregamos el debacle administrativo del Hospital San José, su gerente renuncio después de negarse a recibir instrucciones para despedir a 75 empleados, eso dicen, aunque  rápidamente colocaron su remplazo, hecho que hizo escandalizar a más de uno pues decían que la actual gerente no tenía el perfil requerido para el cargo, lo que olvidan es que tiene el  mejor requisito, que es tener amistad con el jefe. Luego, otro bochornoso episodio, el secretario de gobierno resultó que tenía una condena reciente por haber golpeado a su ex pareja, hecho que motivo el repudio y rechazo de la comunidad, sin embargo, al señor  lo tuvimos de alcalde encargado.  Pero la que más ha impactado a la ciudanía es sin duda las magnificas ideas del secretario de transito. Este señor si es el campeón de todos, además porque uno ve que tiene una obsesión por los reductores de velocidad y el cerramiento de vías, glorietas, entre otras, según él para evitar accidentes. El señor secre  y sus  ideas, denotan una falta de planeación y hasta premura en acciones que van en contravía de la normativa vial. Sonarían hasta chistosas, si fueran ideas de nuestra famosa Blanca Ligia, pero no de usted “doctor”. Por eso es  importante que usted  señor secretario de transito, informe cuales fueron las consideraciones técnicas para desconocer las especificaciones del Manual  de Señalización Vial ejecutado mediante resolución 1885 de 2015 que estoy seguro no ha interpretado de la mejor manera, pues en esta resolución  se explicita y ejemplariza  la instalación de reductores de velocidad como los que usted con su grupo de colaboradores instalo  en la Avenida Panamericana y carrera novena , pues según la norma, este tipo de resaltos NO están permitidos para vías urbanas con flujo superior a 500 vehículos diarios. Demuestre igualmente los estudios de ingeniería para que según usted los contratistas instalaran estos adefesios.  No nos crea pendejos señor secretario, pues su falta de planeación y sus “ingenieros” están causando un detrimento patrimonial evidente, o sea sus errores los pagamos nosotros con los impuestos, debería darle pena a  usted señor  secretario de solamente actuar para instalar  retenes para motos, perseguir  infractores, cosa que si hace bien, para que, pues le falta poco para llenar el nuevo parqueadero municipal, lo malo es que las normas son para todos según usted, pero en la práctica no hay una secretaría eficiente para los conductores de los destartalados colectivos, para ellos no hay norma, policía, o secretario que valga, ellos si hacen lo que se les da la gana.

Por último, dicen que viene un proceso de fiscalización de la contraloría municipal, pero ni para que tanta alharaca, pues todos vimos al contralor haciendo campaña para esta administración. Como quien dice, esa plática se perdió.

P.D: Señor secretario, usted me cae bien, pero, RENUNCIE,  pues usted es el vivo ejemplo de un pésimo funcionario público y ese tipo de actores no pueden hacer parte del cambio para nuestra ciudad.

 

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