El reloj marcaba el minuto 24 de partido y el número diez del conjunto americano aprovechó un rebote para tomar el balón a unos pasos de la media luna y acomodarlo abajo, a un rincón de la portería defendida por el arquero Leandro Castellanos.

Minutos más tarde, en el segundo tiempo, el mismo futbolista bajito y de pelo plateado, como si se hubiera dado un baño de divinidad, produjo la segunda anotación con un remate en el área que terminó interceptando Duván Vergara para hacer que los hinchas ‘diablos’ se ilusionen más que nunca con su estrella quince, esa que tras la reanudación del fútbol, en septiembre, parecía lejana, pero que ahora está visible en el firmamento.

Fiesta americana. Esa sería la mejor manera de definir la noche caleña de este domingo, con un Pascual Guerrero que estuvo vacío por las medidas de bioseguridad, pero rodeado de la energía vital de esos aficionados que se hicieron manifestar con pólvora y rezos, sobre todo rezos, esos que escuchó Yesus para comandar un mediocampo compacto y capaz de demoler a cualquier rival, como hace ocho días, en Barranquilla, y como hace unas semanas, en Medellín.

El juego comenzó, no obstante, con una pelota en el palo de Santa Fe, el mejor equipo de la reclasificación, pero que este domingo pareció abrumado ante el dominio del equipo rojo del Valle.

Dixon Rentería se levantó e impactó la pelota en el área de Graterol, pero el larguero se interpuso atascando el grito de gol bogotano.

Pero eso, lejos de asustar al América, lo impulsó a adelantar sus líneas para poder empezar a construir el camino de la estrella.

Primero fueron Yesus y Duván, y al final del partido, cuando el festín parecía completo, llegó el pequeño grande de Santiago Moreno para recibir un cambio de frente desde la izquierda con precisión y definir como si llevara diez años jugando en el profesionalismo, poniendo así la cereza del postre, el regalo que le faltaba al árbol.

Este domingo, en la cancha del Pascual, Santa Fe no existió. Fue borrado por un equipo rojo en estado de gracia pura, que el próximo domingo, en Bogotá, luchará por dar el paso que le falta para volver a gritar campeón. No hay duda: Yesus es americano.

Información de: El País de Cali