Este martes 30 de noviembre, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, a través de un comunicado de prensa, difundida a la opinión pública semejante bomba informativa, la cual no sentó bien ni a la bancada parlamentaria del gobierno, ni a los altos mando militares ni al mismo Iván Duque, quien a todas luces se tuvo que mostrar respetuoso y mordiendo los dientes aguantar la rabia y la cólera que produce la decisión del hegemón norteamericano.

Ver Pronunciamiento de Duque frente a decisión de gobierno EE.UU—>https://www.youtube.com/watch?v=4lDeFgZIzOI

Aunque Blinke fue claro en expresar que esta decisión es autónoma y potestativa de su país, argumentó que se basaba en tres hechos puntuales:

Primero la guerrilla de las FARC se disolvió oficialmente como grupo armado el 26 de septiembre de 2016, fecha en al cual se firmó en acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y este grupo.

Segundo, Estados Unidos en el 2017, bajo el mandato de Barack Obama, adjudicó $371 millones de dólares a Colombia para apoyar el proceso de paz y consolidar la política de seguridad y defensa del país suramericano.

Tercero, fue un proceso acompañado por la Organización de las Naciones Unidas, ONU, cuenta con suficiente legalidad y confianza para dar reconocimiento a sus partes y pasar la fase del entendimiento a la consolidación de los acuerdos. En tal sentido “las FARC ya no existen como una organización unificada que se dedique al terrorismo o a la actividad terrorista", ahora es un movimiento político con reconociemnto jurídico y miembros delegados ante el congreso del país.

Acto seguido el Secretario de Estado Norteamericano advirtió que el grupo de disidentes que incumplieron los acuerdos y decidieron retomar las armas, continuando actividades delictivas como el terroristmo y el narcotráfico, hoy autodenominadas Segunda Marquetalia, FARC-EP, fueron añadidas a la lista negra de grupos terroristas.

¿Pero en términos geopolíticos qué significa esta decisión para Colombia y su actual gobierno?

Son 5 las claves que ayudan a entender mejor la decisión del gobierno de Joe Biden, respecto a Colombia y las FARC.

Neoliberalismo del Siglo XXI: EE.UU apoya sus campañas mediáticas y políticas en la protección e  incentivo de grandes capitales económicos,  en tal sentido el neoliberalismo impulsado por el tío Sam, hace más de 4 décadas en el hemisferio, superó con creces la prueba de fuego,  la crisis económica  surgida en el 2008 en este país y que poco a  poco se extendió al resto del mundo, la cual logró ser contenida con fuertes medidas restrictivas económicas de los gobiernos y la inyección de capitales de  dudosa  procedencia. En tal sentido el neoliberalismo supone una forma cambiante, resistente, adaptativa y singular de emerger.

Y como en la política no existen amigos o enemigos, sino simplemente aliados afines a mis conveniencias, resulta pragmático que ahora miembros de otrora Farc, pasen a ser un grupo de selectos académicos y políticos, considerados antes hombres alzados en armas que através del negocio del narcotráfico movían el 95% de la cocaína que llegaba a Estados Unidos desde Colombia y que a través de grandes ganancias dinamizaban las economías locales y movían el 35% del PIB de nuestro país.

Es obvio que los amigos de Wall Stree no quieren ni pueden perder la oportunidad de canalizar esas sumas de dinero en movimientos bursátiles que supone grandes ganancias para la banca privada y para la economía del país.

Soft Power - Ratificación de apoyo al proceso de paz: Contrario a lo que muchos creen EE.UU ha sido protagonista de primera línea y articulador de importantes acuerdos a nivel mundial. Obvio esto no lo hace porque tenga una visión altruista o humana de los problemas del mundo, sino porque es la herramienta perfecta para inferir de manera directa y no armada en la política interna de algunos países, aplicando la teoría del Soft Power o Poder Blando, (Capacidad que tiene un actor para incidir en las acciones o intereses de otros actores, valiéndose de medios culturales, políticos, ideológicos con el complemento diplomático)

Algunos de los acuerdos más importantes logrados con el apoyo de EE.UU: Acuerdo de paz integral en Sudán (2005), Acuerdo de “Viernes Santo” (1998), Acuerdos de Dayton (1995), Acuerdos de Camp David (1978), Tratado de Portsmouth (1905)

Ver más:à https://share.america.gov/es/estados-unidos-logro-que-se-llevaran-a-cabo-acuerdos-de-paz-a-lo-largo-de-los-anos/

Consolidación de política exterior: EE.UU consolida su políitca exterior, contrario a la promulgada hace 4 años por Donald Trump, esta vez Joe Biden apela aun manteniendo de postura de intervencionista y “protectora” para salvagaurdar los intereses, medios y fines del país nortemaricano en la región.

En otras palabras, prefiere tener catalogados como niños “buenos” a los integrantes del partido politico COMUNES, antes llamados Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, con el que mantuvo su acrónimo: FARC.

Este cambio de luces de EE.UU, supone una postura más flexible y abierta en materia politica e ideologica  del país  norteamericano con Colombia, cabe recordar que estamos ad portas de unas elecciones presidenciales y que en menos de 6 meses nuestra patria quería tendrá nuevo mandatario.

Disuación al gobierno de Duque: Para nadie es  un secreto que  entre  el  gobierno de Joe Biden e Iván Duque hay mucho más que  kilometros terrestres entre sus fronteras que lo separan, la postura  ideologica y el hecho de que actuales senadores colombianos pertenecientes al Centro Democratico y funcionarios de gobierno, hubieran realizado maniobras politicas de intervencionismo e influencia sobre votantes latinos y especialmente colombianos, para que estos apoyaran al partido republicano y no al democrata en las anteriores elecciones a la presidencia de EEE.UU, es algo que marcó desde el minuto 0 la dinamica de las relaciones entre ambos mandatarios y que hoy  pasa factura.

Politicos reconcidos por hacer campaña en favor de Trump: @MariaFCabal, @JuanDaVelez, @PachoSantosC, @AlvaroUribeVel entre otros.

Voluntad PolÍtica: Desde 2009 y hasta el 2017, periodo en que  Joe Biden fue vicepresidente de EE.UU, ejerció el segundo cargo más importante de la Casa Blanca, desde allí y en segunda línea siempre abogó por el diálogo y la concertación en los conflictos de los países “amigos”,  expresó abiertamente su apoyo a la salida negociada del conflicto en Colombia y en 2017 realizó una importante gestión ante congresistas de su partido y senadores de oposición, para que fuera aprobado un paquete fiscal de $1.1 billones de dólares de los cuales $371  fueron asignados a colombia  y el proceso de paz.