COVID-19 Fragilidad extrema

/ Opinión
Por: Maritza Zabala Rodríguez

COVID-19 Fragilidad extrema


Hoy está claro que el acceso y la tenencia de tantos artilugios, ha hecho que la especie humana sea frágil, vulnerable a la par de moderna y próspera. Esas son dos de las caras de nuestra realidad.

La globalización, las tecnologías, la movilidad y la conectividad, como herramientas de esta modernidad, cambiaron los conceptos de fronteras, relaciones y libertades. De tal forma que, estamos más expuestos que nunca a muchos riesgos y ya no hay muros, murallas, diques o fortificaciones que los contengan y nos protejan.

Ahora, con el COVID-19, la consigna es no al contacto directo y si al distanciamiento social, todo ello en atención a nuestra fragilidad ante este virus incierto que nos obliga hoy a un encierro global. Y preocupa que una de nuestras fortalezas, es también nuestra debilidad.

Sin importar el tiempo que haya tomado construir confianza social, institucional, y en el otro, hoy es necesario darle a esta pandemia el peso que tiene: estamos en medio de una enfermedad epidémica ante la que es urgente generar un "distanciamiento social", como método efectivo para controlar su propagación.

Muchos de los países en cuarentena, a media marcha o paralizados, tiene ahora como medio de comunicación, la gama de plataformas tecnológicas que nos dan tiempo y espacio para reflexionar que todo lo que hagamos de forma individual, suma o resta para salvaguardar el bienestar humano y eso se logra con la confianza, el respeto y la atención a las medidas que las autoridades, líderes y expertos que, en esta situación, determinan.

Nuestra batalla conjunta es ahora contra el COVID-19. Y la meta no es otra que reducir el ritmo de transmisión de este nuevo virus. Además de acatar las medidas tomadas por el gobierno y las autoridades, es necesario coadyuvar a proteger la salud y el bienestar de todos y tomar este tiempo para aprovecharlo de la mejor manera. Por difícil que sean las situaciones diarias, siempre tienen un lado positivo.

No se trata de entrar en pánico. Hay que hacer caso: reducir viajes, reuniones, fomentar el distanciamiento social, el teletrabajo, lavarse las manos, usar tapabocas y actuar sobre bases informadas, hacer un uso adecuado de redes y contenidos, sin dar crédito a los rumores.

Es importante tener esto en cuenta: el miedo, la incertidumbre y la ignorancia son padres del pánico y ahora estos parecen ser la pandemia, más que el mismo COVID-19. Vean lo que ha pasado con los mercados internacionales, han caído por incertidumbre.

Todos estamos en la misma travesía llamada planeta, nadie se puede bajar y en esa lógica, nuestras acciones cotidianas nos van a permitir desde el apoyo mutuo y colectivo, llegar al bienestar real como base de nuestra felicidad y desarrollo. El PNUD midió hace un tiempo (2012) en Chile, el índice de felicidad como un indicador de percepción de bienestar.

Esta bien tomar un tiempo en esta cuarentena, de teletrabajo, distanciamiento y recogimiento para revisar si estamos haciéndolo bien en cuanto a trabajo interior, bienestar, autocuidado y desarrollo personal o si nada más somos reflejo del consumo y las externalidades.

Un saludo y en verdad la solución #EstáEnNuestrasManos

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