Cultura organizacional

/ Opinión
Por: Maritza Zabala Rodríguez

Cultura organizacional


¿No les ha pasado que entran a una oficina, despacho, área de trabajo y en algunos casos, se sienten abrumados y en otros felices?

Las empresas son como las personas. Están vivas y luchan en entornos turbulentos, para adaptarse de forma dinámica, sobrevivir y permanecer.

Cuando nos movemos en el ámbito empresarial, como me sucede, es evidente que cada empresa, como las personas, tiene un sistema dinámico de cultura que, además es característico de su marca.

Antes se creía que la cultura esa del dominio absoluto y exclusivo de la dirección, lo que cambio y ahora está en manos de empleados y colaboradores e impacta en mucho, a la productividad. Para la muestra algunos ejemplos de compañías con culturas efectivas que fortalecen sus relaciones con el equipo de trabajo, los clientes y la marca.

La cultura organizacional se basa en normas, percepciones, hábitos, valores y experiencias vividas que son establecidas por todos los individuos de la empresa y no solo por la dirección y que la caracterizan.

En atención a su organización interna, a sus mensajes, interacciones y conexiones, pueden tener relaciones óptimas, favorables, estar alejadas o simplemente no existir para muchos. Si la empresa es de orden transnacional, la cultura organizacional debe ser muy flexible, de tal forma que pueda adaptarse al entorno o país donde esté.

Es decir, que, gracias a la cultura, cada organización tiene un modelo de acción interno que permite identificar situaciones y problemas en los grupos de trabajo a la vez que puede enamorar a los empleados, empoderarlos, motivarlos y generarles compromiso, de tal forma, que se identifiquen como complemento de la organización, estén felices y produzcan más y mejor.

Además, cuando se esta fuera de las organizaciones, es fácil identificar la cultura de cada empresa a la par de identificar que, por qué y cómo se hacen las cosas en cada una. Una buena cultura permite lograr el alineamiento y la cohesión de todos con la estrategia.

Como ejemplo de todo lo dicho, vean ustedes la pujanza de la cultura organizacional del café y laFederación Nacional de Cafeteros en el país. En el orden interno, a nivel país son evidentes, el servicio, responsabilidad, extensión social, capacidad instalada, trabajo y precio justo, que los mueven para lograr el bienestar de las más de 500 mil familias de pequeños productores de café en toda Colombia.

Es decir, se ratifica que la cultura cafetera afronta el relevo generacional basada en la lealtad y participación de los productores de café, que a su vez confían en la Federación, su acompañamiento y asistencia técnica para mejorar la calidad de vida de estas familias cafeteras.

En el ámbito externo y fuera de nuestras fronteras, la calidad y reputación del café, a la par de la innovación que conllevan los nuevos productos y servicios, soportan las marcas Café de Colombia y Juan Valdez, como íconos de nuestro país.

El desarrollo de la cultura organizacional permite que los empleados crean y confíen en la empresa, puedan mejorar sus habilidades y fortalecer sus valores de tal forma que suba su moral, motivación, satisfacción, compromiso y ganas de quedarse. Si el capital humano está feliz, es más fácil que las empresas crezcan y para esto es necesario que se escuchen sus historias, opiniones y vivencias.

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