Desde la edad de los seis años, comenzó su trasegar entre fogones y sartenes, para ayudar a su madre en las labores del hogar, acumulando conocimientos y desarrollando destrezas en una de las prácticas más indispensable de la vida humana, la alimentación y la nutrición.

Autodidacta por antonomasia, cursó primero de primaria en la escuela rural de Calibío, donde aprendió a leer y escribir; desde niña su rostro se adorna con una sonrisa inocente y picaresca, en cuyos ojos brilla con encanto una inteligencia inconmensurable. Sus habilidades culinarias, las heredó de su madre y las exaltó con la magia de su buena sazón, su habilidad innata es un referente del quehacer de la cultura gastronómica, inspiración viva de la más talentosa cocinera que ha brotado de esta bella tierra, que disfrutó de su existencia al tenerla enseñando, trabajando y aportando a la sociedad toda su dulzura, empuje y creatividad. Su infinita generosidad la desplegaba desde su cocina para apoyar en la adversidad a propios y extraños.

Como buena campesina, le madrugaba al día, se casó a los 17 años en la iglesia de Santo Domingo, un viernes 20 de abril de 1945, a las 4 de la mañana, con don MIGUEL ANGEL BONILLA, porque debía iniciar su jornada laboral a las 6 a.m., atendiendo un desayuno de trabajo en la gerencia del Banco del Estado, fundado en Popayán en 1884.

Madre de quince hijos, muchos de ellos brillantes profesionales de reconocida trayectoria a los que legó su amor y una posicionada empresa de tortas, volovanes, panes de novia, dulce manjarblanco, cortado, encurtidos, colaciones, los afamados aplanchados y exquisitos platos de la cocina tradicional.

"Doña Chepa" abordó su periplo culinario, cuando tenía tan solo ocho años, junto con su hermana Rosa, trabajó como agregada en casa de las familias Zambrano y con Jesusita y Amalia Constaín, las únicas banqueteras de la ciudad, de ellas aprendió en secreto a hacer pastelitos de hojaldre de la repostería francesa, trabajó en los principales clubes de la ciudad, en el ejército, El seminario Mayor de Popayán y en las Cafeterías del Hospital Universitario San José y en La universidad del cauca. A cada plato le impuso su impronta de amor, su perseverancia y su genial habilidad de enseñar con el ejemplo para trabajar con tenacidad, responsabilidad y calidad; su filosofía se aplicó en la conciencia de toda la familia, como la única manera de tener algo en la vida con valores y principios como la honestidad, el cumplimiento, la perseverancia, la responsabilidad y la lealtad para lograr el éxito.

Recuerdo  sus ojos rasgados, de mirada tierna, cálida y exigente para el trabajo, su cabello cano dejaba adivinar las adversidades de una vida de luchas matizadas por el éxito, su caminar pausado  avanzando con rumbo sereno, teniendo como estimulo la veneración de sus colaboradores y clientela,  pues de sus labios siempre brotaron las mejores palabras para sus amigos y aprendices, sus saberes eran mágicos para la papilas gustativas y paladares finos,  dejando una huella imborrable en todos cuantos la conocieron y degustaron la sabrosura de sus platos.

Por sus manteles pasaron personajes importantes que elogiaron su buena mesa. La primera dama Lorencita Villegas de Santos, la invitó a trabajar en Palacio, pero su arraigo familiar por Popayán, hizo que rechazará la oferta; también degustaron la exquisites de sus platos, los expresidentes: Eduardo Santos, Gustavo Rojas Pinilla, Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. En la campaña a la presidencia en 1992, la visitamos con el inmolado líder Luis Carlos Galán Sarmiento.

El Ministerio de Cultura, la condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Galardonada por gobernadores, alcaldes, rectores de la Universidad del Cauca, Cámara de Comercio, Congreso Gastronómico, Acopi, como una de las más importantes exponentes de la gastronomía, guardiana de saberes y sabores ancestrales y referente gastronómica universal.

En la fría tarde del 28 de agosto de 2021, entregó su vida al Supremo Creador del Universo, más la sazón exquisita de sus recetas, perdurará en la historia de la gastronomía colombiana como el más importante referente de nuestras cocinas tradicionales, la pasión por nuestros fogones le permitió   descubrir maravillosos sabores y aromas que brotan de pailas, cazuelas y sartenes. Sin duda, Doña chepa será la Piedra Angular de la gastronomía criolla y su entrañable familia tiene la responsabilidad sublime de perpetuar su legado.