"El Pollo nos traicionó a la hora de convertir salones de clase en una verdadera cárcel", esa fue la denuncia de los habitantes del barrio San Francisco de Popayán al realizar un plantón frente la antigua sede de la escuela Laura Valencia.  

La inconformidad, según los residentes, es la forma cómo ejecutaron la decisión: sin consultarles y con versiones falsas sobre cómo operaría el supuesto centro de reclusión transitoria.

"El lunes trajeron unos guerrilleros a ese lugar, claro, todo el sector militarizado mientras atendíamos a los clientes, entonces ese cuento que solo funcionaría entre los días jueves y domingo es pura paja, esa cárcel funciona todos los días, entonces es un verdadero peligro para la comunidad y para los comerciantes", indicó Darío Giraldo, habitante del lugar.

La preocupación de la comunidad es que las instalaciones de este centro de reclusión no son las adecuadas para albergar sujetos considerados de alta peligrosidad, porque muchos de ellos ya son condenados por la justicia.

"Pasando por encima de los residentes ubican a clase de personas en un lugar que no tiene muros de seguridad, ni rejas en los techos, es decir que en cualquier momento esa gente se rebota y se vuela por las casas vecinas, lo que representa un verdadero riesgo para nosotros", indicó María Santacruz, otras de las habitantes que participaron en el plantón.  

A raíz de esta situación, los habitantes iniciaron acciones antes la justicia para echar para atrás esta determinación mientras tanto adelantarán más platones para expresar el inconformismo al ver su barrio convertido en centro carcelario.

Es que Popayán no es ajena a la crisis de hacinamiento carcelario que vive el país: al poner en funcionamiento este centro de reclusión se descongestiona la Estación Norte de la Policía Metropolitana de Popayán.

Mientras tanto, la Estación Sur aún presenta el tétrico panorama de presos ubicados en un espacio reducido, incluso en un carpa acondicionada como carceleta.