El Cauca y sus 4 grandes retos para los próximos 10 años.

/ Opinión
Por: periodicovirtual.com

El Cauca y sus 4 grandes retos para los próximos 10 años.

Por: Henry Mesa Balcázar.

Al cumplirse ya casi dos meses de posesión del Presidente Iván Duque, es visible el esfuerzo del nuevo gobierno nacional por corregir las serias falencias que en múltiples frentes heredó de la anterior administración, entre ellas -y quizás de lo más preocupante- las relacionadas con el grave deterioro de la seguridad, el auge descontrolado de las bandas criminales y las mal llamadas "disidencias" farianas, así como el aumento ingente de los cultivos ilícitos y el narcotráfico.

Y es precisamente el Cauca una de las regiones colombianas más golpeadas por estos viejos y nuevos flagelos delincuenciales, porque - tal y como lo he reiterado en múltiples ocasiones- este departamento es en la práctica un inmenso corredor geoestratégico de vital importancia para ese amplio y tenebroso espectro de grupos ilegales y criminales. Esto, ya de por sí solo, ameritaría que toda nuestra dirigencia política, gremial y social hiciera frente común para definir y liderar una serie de acciones concretas y efectivas para rescatar al departamento de esa pesadilla sin fin que es el crímen organizado transnacional, dándole de paso una mano inmensa, proactiva y propositiva al nuevo Presidente en el propósito de cambiar el estado de permanente crisis económica y social que caracteriza al Cauca.

Sin embargo, y hay que expresarlo sin eufemismos, la clase dirigente caucana sigue demostrando esas inveteradas incapacidad, mediocridad y mezquindad que son las que han sumido a la región en la postración en la que se encuentra, lo cual se hace aún más delicado cuando alguno de los nuevos congresistas caucanos llegó al Capitolio bajo insoslayables indicios de presunto fraude, lo cual termina de restarle credibilidad y respetabilidad a un liderazgo regional ya de por sí bastante frágil ante el gobierno y el Estado central.

Ahora bien, ante la "discapacidad estructural" del liderazgo político, le corresponde entonces al liderazgo gremial y social caucano asumir la responsabilidad de liderar -de la mano del Gobierno Nacional- propuestas y soluciones eficaces y estratégicas para encarar los cuatro grandes retos a los que se enfrentará el Cauca durante los próximos diez o quince años para poder pasar de ser una de las tres regiones más pobres y atrasadas de Colombia, a transformarse en un departamento próspero, equitativo y competitivo:

1. El problema indígena y de distribución de la tierra. El Cauca tiene en total cerca de 2.8 millones de hectáreas, y estos grupos indígenas, siendo solamente el 18% de la población total caucana, poseen ya cerca de 700 mil hectáreas, es decir, el 25% del territorio del departamento. Y aún así, cada vez que este movimiento decide presionar al Estado para obtener más tierras recurre a prácticas que colindan con el terrorismo (como el taponamiento de la vía panamericana usando diversas tácticas delictivas), lo cual termina por agravar los índices socioeconómicos del departamento, ya de por sí precarios. Hay que ser claros: ni el gobierno departamental, ni el gobierno nacional, pueden permitir un solo taponamiento más de la panamericana, y es perentorio materializar acciones estratégicas y sostenibles que -respetando el derecho constitucional de la propiedad privada legítimamente adquirida- aseguren que las tierras del Cauca sean un claro factor de productividad y competitividad, promoviendo y facilitando la llegada de capital e inversión pública y privada , nacional e internacional, y tomando las medidas pertinentes para que el crecimiento económico así obtenido potencie la generación de equidad y desarrollo humano a lo largo y ancho del departamento.

2. La consolidación de un estado general de seguridad y prevalencia de la autoridad y la legalidad. Mientras el Cauca siga siendo una tierra sin Dios y sin ley, todo esfuerzo por generar productividad y cohesión social será vano e infructuoso. Por ello, es necesario que el liderazgo regional apoye al gobierno nacional en la ejecución de una estrategia integral de seguridad para el Cauca, basada en la llegada de unidades integradas (fuerzas especiales de ejército y policía, fiscalía y defensoría del pueblo) a los corredores primordiales para la criminalidad, para combatir y erradicar sin contemplación toda expresión del crímen, demostrándole a las comunidades que el Estado hace presencia y está firmemente de su lado.

3. Generación estructural de desarrollo humano y social. Ninguna estrategia de seguridad, por fuerte y efectiva que pudiere ser, será sostenible y perdurable si el Estado no hace presencia integral en cada ápice del territorio caucano. Por ello, es así mismo perentorio que los programas sociales estratégicos del Estado, la cobertura de servicios públicos esenciales y la integralidad de acciones y programas de los ministerios y entidades descentralizadas lleguen al Cauca y a cada una de sus subregiones y comunidades, sobre todo a aquellas en las cuales la delincuencia transnacional busca perpetuar su reino de crímen y muerte.

4. Transformación en una región productiva y competitiva. Finalmente, el cuarto reto trascendental para el Cauca de los próximos lustros viene dado por hacer posible que el departamento logre transformar las innegables ventajas comparativas y potencialidades que posee, en productividad y competitividad contante y sonante. Y para ello, es fundamental la materialización de una serie de macroproyectos en todos los órdenes: infraestructuras estratégicas, generación de energía hidroeléctrica, adecuación y aprovechamiento sostenible de tierras, industria del conocimiento, sector turístico, cambios estructurales en el modelo educativo, entre muchos otros. La concreción de estos macroproyectos pasa por una mutación estructural de nuestro liderazgo, puesto que éste deberá ser capaz de gestionarlos a escala nacional e internacional, y concretarlos en amplio consenso entre los diferentes actores, sectores, territorios y comunidades caucanos.

Son, sin duda alguna, cuatro retos de un hondo calado para el presente y el futuro de nuestra región, empero, de nuestra capacidad para comenzar a hacerlos realidad -haciendo de ellos auténticos Pactos de Región- dependerá el que hacia el 2030 el Cauca se haya convertido en uno de los departamentos más prósperos, productivos y moderno del país, o por el contrario siga siendo una yerma tierra de nadie ahogada en la miseria y la desesperanza.

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