Entre la “realidad real” y la “realidad virtual”

/ Opinión
Por: Mateo MalaHora

Entre la “realidad real” y la “realidad virtual”


Pese  al asombro que produciría cerrar un artefacto virtual con el simple  movimiento de las pestañas y remitirnos al momento rupestre, en que  nuestros parientes, los neandertales, durante el Pleistoceno, apagaban  el fogón con un  soplo, no hay mucha distancia.

MALAHORA

mateo.malahora@gmail.com

El desarrollo técnico mecánico alcanzado  por los países avanzados, que continúan con su hegemonía planetaria,  produjo un profundo avance con el advenimiento de la tecnología virtual,  reformando, sustancialmente, el concepto de  realidad, que ha modificado nuestro sentido común.

Claro, ya no estamos ante la tradicional y  acostumbrada forma de mirar las cosas. La aparición sorprendente de la  informática, con su manipulación extraordinaria, ha desplazado el  conocimiento hacia circuitos emocionales en que  parecieran existir semejanzas,  analogías y paralelismos entre ‘la realidad real’ y ‘la realidad virtual’, sin que haya llegado aún la inteligencia artificial.

El eclipse, la evasión y la huida de la  razón han cambiado todos los criterios epistémicos convencionales y, las  grandes corporaciones tecnológicas, que lo saben muy bien, lo han  aprovechado para adueñarse del mundo. Lo confirma  Forbes el globo en poder de los multimillonarios: Jeff Bezos, Bill  Gates, Carlos Slim,  Mark Zuckerberg, Julio Mario Santo Domingo, entre otros.

Hoy por hoy podemos afirmar que está  produciéndose un desplazamiento en la forma de adquirir y provocar el  conocimiento, inducido por el advenimiento invasivo de la tecnología  digital, que tiende a identificarse  simple y llanamente como realidad sustancial y  pura conciencia, haciendo tránsito a un mundo que, a la vuelta de la  esquina, nos dejará perplejos, donde ya no será posible distinguir entre  realidad y virtualidad.

Si Jorge Francisco Isidoro Luis Borges  Acevedo, hace un siglo, con la literatura del realismo mágico argentino  de su literatura, desintegró espejos, tigres, cábalas, herejías,  teologías, el tiempo, eternidades y el espacio, ¿qué  nos espera con la hiperrealidad virtual que hoy nos atrapa?

De lo prosaico, ligero y trivial,  imperceptiblemente, sin que medien graduaciones lentas y visibles,  llegará el momento en que la nueva racionalidad nos conduzca a prácticas  sociales novedosas, que ya han absorbido con arrobamiento  a todas las generaciones.

Es evidente que el desarrollo de la  informática ha resuelto complejas ecuaciones matemáticas y solo faltan  que tenga sensibilidad artística para penetrar en los espacios de la  estética y la poesía.

La aparición masiva de los artefactos  virtuales es brutal, no por que tengan un carácter atroz, sino por su  apabullamiento en todos los niveles de la sociedad.

Pensar, especular, meditar y profundizar  serán experiencias del pasado, las nuevas racionalidades se encargarán  de hacerlo. De hecho, en la producción y distribución mundial de  mercancías se utiliza el modelo.

¿Que felizmente tengamos la visita de  extraterrestres para comparar cuál es la distancia que nos llevan? No es  necesario. Ya la tenemos. El pensamiento no se alcanza desde donde todo  se piensa, se sueña, se ama y se idealiza:  la mente. Pareciera que los sistemas cognitivos de representación nos  llegan desde afuera.

Y saber que para alcanzar el desarrollo  de la virtualidad pasaron cien mil años, mientras ahora los avances,  adelantos y conquistas son fugaces e instantáneos, producto de la  inmediatez, que excitan y alientan el consumo antes  que se evapore lo creado.

Si cultura es todo lo establecido y  creado por el hombre (irónicamente, también la forma de arruinarla, como  se destruye la paz con la guerra) nunca pensamos en que primero  apareció la realidad, cruda y en bruto, ante los ojos  de los humanoides, y, con ello, hizo aparición el lenguaje, que empezó a  mostrarnos  externamente.

Cultura en todas las áreas pensantes, que  surgió como una trama de la imaginación, con espejismos, mitos y  fantasmas. Ya Montaigne nos los había advertido con gran sabiduría: “Los  ojos humanos solo pueden percibir las cosas por medio del conocimiento”.

Con el tiempo, cuando se pensó que todo  había sido de una vez creado para siempre, Marx, el pensador universal,  hasta ahora insuperable, expresó: “…no es la conciencia la que crea la  vida, es la vida la que crea la conciencia”,  luego, los mitos, la multiplicidad de religiones, las ficciones, las  fábulas, el trabajo y el propio Estado, han sido históricas y  sorprendentes creaciones humanas.

Si la expresión de códigos, símbolos y  signos del lenguaje son externos, nos producen afectos o desafectos  cuando nos encontramos con los otros, cuando los escuchamos, vemos o  leemos y cuando asumimos la otredad, no ocurre lo  mismo con la virtualidad:

El lenguaje, que era un espejo del mundo,  garita exploradora, una ventana humanizada, ya no lo es plenamente,  ahora, en los estadios del mercado y de la competencia, como en las  carreras de autos,  las imágenes virtuales han dado un pique intrépido y audaz, cruzaron la línea de llegada y tomaron los primeros puestos.

Salam Aleikum

Jorge Muñoz Fernández
jorgemunozefe@hotmail.com

"No por miedo a la locura arriaremos
las banderas de la imaginación"
Gaston Bachelar

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