Este paro sí existe (aunque no salga fuerte)

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Por: PeriodicoVirtual

Este paro sí existe (aunque no salga fuerte)

El paro nacional anunciado por Fecode, la Cumbre Agraria y la CUT para este jueves puede ser fuerte o leve, dependiendo en parte de lo que ocurra con cafeteros e indígenas en estos días. Pero, incluso si no sale con fuerza, será otra muestra de que las movilizaciones sociales están cada vez más fuertes y, como con los estudiantes en noviembre o la Minga a inicios de mes, probablemente seguirán en el centro de los debates nacionales.

De hecho, la Minga ya dijo que se sumará al paro, y podría incluso hacerlo con bloqueos.

En Putumayo, donde 15 comunidades indígenas se sumaron al movimiento pero no quedaron cubiertos por ningún acuerdo, habrá bloqueos de vías desde hoy/ mañana lunes, por lo que probablemente coincidirá con el paro.

Y en el Cauca, epicentro de la movilización, la silla vacía de Caldono y la falta de acuerdos en temas de fondo pueden llevar a nuevos bloqueos, como dijo el dirigente de la Onic, Luis Fernando Arias.

De hecho, lo que haga la Minga es una de las dos claves de qué tan fuerte será el paro.

Acuerdos sí, pero incompleto

Los 14 acuerdos puntuales que firmaron delegados de indígenas, afros y campesinos de la Minga con el Gobierno resolvieron la demanda gruesa de plata para invertir (son 823 mil millones de pesos en proyectos de vivienda, proyectos productivos, vías o compra de tierras, entre otros) pero dejaron pendientes dos temas.

Uno es qué va a pasar con los acuerdos que firmaron esos mismos grupos con el Gobierno Santos pues para el Gobierno, con la nueva negociación quedó claro que eran fiscalmente inviables y por eso ya no existen pero para los mingueros son compromisos del Estado.

Además siguen pendientes discusiones sobre los asuntos de fondo que reivindicaba la Minga, como el cumplimiento al Acuerdo de La Habana, la protección de los líderes sociales o el reconocimiento de los campesinos como sujeto colectivo de derechos.

Justamente esos eran los temas que iba a conversar Duque con la Minga en Caldono, y que no solo quedaron empantanados ese día sino que están indefinidamente postergados.

Eso porque Duque endureció su discurso frente a la Minga el fin de semana anterior. Lo hizo después de la andanada del expresidente Álvaro Uribe contra los acuerdos con la Minga: cuando ya había negociado sin lograr antes que se levantaran los bloques, Duque dijo que negociar frente a ese tipo de presiones era una mala política, justamente la principal crítica de Uribe.

“Este Gobierno rechaza tajantemente las vías de hecho, no acepta las vías de hecho como mecanismo de presión al Estado y como mecanismo para lograr el oído y la tensión del Estado. (...) Aquí no podemos seguir teniendo un Estado a merced de presiones”, dijo el Presidente en Caldono.

”Aquí no podemos seguir teniendo un Estado a merced de presiones”

Eso hace más difícil volverse a sentar con los mingueros, incluso si no hacen bloqueos, pues pone de presente de nuevo la tensión entre la protesta social y el orden cuando Duque dejó el mensaje de que está del segundo lado.

Además de esa tensión entre Minga y Gobierno, que puede alimentar las molestias y el paro, los acuerdos dejaron fortalecidas a las organizaciones de la Minga, que por lo tanto tienen legitimidad entre sus bases para movilizarse

Eso es especialmente claro en el caso del Comité Regional Indígena del Cauca, Cric, que fue el corazón de la Minga, puso a sus principales voceros, organizó el grueso de la logística, estuvo en el blanco de los señalamientos por infiltración y se quedó con la gran tajada de la plata prometida (700 de los 823 mil millones de pesos).

Además, las otras dos organizaciones indígenas que lograron inversiones en sus territorios, el Cridec de Caldas y el Crihu del Huila, también salieron legitimadas; al igual que las organizaciones afros y campesinas que se sumaron a ellos.

Sin embargo, nada de eso asegura que vuelvan a bloquear vías, porque el Gobierno está avisado, porque el rechazo por los efectos en Nariño y el Cauca puede devolverse a los mingueros y porque la logística y el costo de mantener los bloqueos son altos y no es fácil que los puedan repetir tan pronto.

Sobre todo en el caso de los indígenas, que tienen una lucha de largo plazo por la defensa y recuperación de sus territorios, lo que significa que desde su perspectiva puede haber momentos más favorables en el futuro - y que si bien puede significar un paro menos fuerte esta semana, también augura más movilizaciones futuras.

Algo parecido a lo que pasa con el otro actor clave para conocer la fuerza del paro, las 541 mil familias caficultoras.

Los caficultores se sumarán, falta saber cuántos

Dignidad Cafetera, una organización que agrupa a decenas de miles de caficultores en varios departamentos y es cercana al Moir de Jorge Robledo, tiene convocada una movilización nacional el miércoles 24, que probablemente enganche con el paro.

Esa movilización es importante porque, como demostraron en el paro agrario de 2013, los caficultores mostraron capacidad de movilización,

De hecho, el principal esfuerzo del Gobierno Santos para tratar de desmontar ese paro fue negociar con ellos y uno de los momentos en los que se disparó fue cuando se sumaron los cafeteros del Huila, el departamento que produce más grano del país y uno en los que Dignidad tiene más fuerza.

El llamado a marchar el miércoles se mantiene a pesar de hace dos semanas, después de duras negociaciones con los caficultores y la bancada cafetera del Senado que encabeza Álvaro Uribe, el Gobierno anunció que empezará a pagar un subsidio por cada carga vendida.

Sigue vivo porque, como anticipamos antes de ese anuncio, el apoyo es insuficiente frente a las demandas de los caficultores, que tienen más fuerza porque en campaña Duque se mostró aliado de ellos y asumió compromisos como crear un fondo para estabilizar el precio de la carga.

De hecho, un proyecto de ley para crearlo, que presentó el senador liberal huilense Rodrigo Villalba, está a un debate de convertirse en ley y tiene el apoyo del Gobierno, lo que puede ser un argumento para reducir la movilización de los caficultores.

Sin embargo, siguen muy lejos en la reivindicación más inmediata de los cafeteros: éstos piden que el Gobierno les pague un subsidio cuando el precio por carga esté por debajo de los 782 mil pesos (con algunas voces pidiendo 850 o 900 mil), cuando el Gobierno anunció el sábado antes de Semana Santa que pasará cuando sea de 715 mil.

Aunque eso mantiene viva la molestia, especialmente entre voceros de Dignidad como han reportado en sus regiones La Crónica del Quindío y La nación del Huila, no es fácil que se movilicen con la fuerza de 2013.

Como en 2016, el llamado a paro los agarra en plena cosecha, y para muchos pequeños y medianos caficultores es más importante recoger el grano para tener ingresos que apostarle a una movilización que los puede dejar sin victorias y sin cosecha.

Por eso, la fuerza del paro sigue en el aire, y depende también de lo que ocurra con otros sectores que no han decidido sumarse, como los camioneros (que por ahora están en actitud de espera) o los cocaleros.

Si se suman, un Presidente con baja popularidad y sin grandes respaldos políticos, como Duque, podría enfrentarse a una tormenta a seis meses de las elecciones locales, todo un caballito de batalla para políticos de oposición y un posoible golpe a aliados de Duque.

Si no, la jornada puede pasar sin mayores consecuencias, pero más adelante puede llegar esa tormenta.

Más allá del jueves

Incluso si el paro del jueves no resulta muy fuerte, hay por lo menos cinco factores que prometen que la movilización social seguirá presente

  1. Hay una oposición que los incentiva

Las movilizaciones son fuente tradicional de oposición de izquierda, organizada especialmente en sindicatos como Fecode y centrales obreras como la CUT, usualmente con reivindicaciones laborales y económicas.

Con Duque a eso se suma que el uribismo demostró que pueden tener fuerza y legitimidad desde la derecha, con movilizaciones como la de caficultores del 2013 o las marchas por la supuesta ideología de género de 2016. Y eso le da bríos a la protesta como forma legítima de obtener resultados políticos.

Además, LA ESTRATEGIA DE OPOSICIÓN de Gustavo Petro ESTÁ JUSTAMENTE en LA CALLE: eso encaja con su visión de la política como un espacio de movimientos fluidos y ciudadanías activas, más que de organizaciones jerárquicas y rígidas, y le da un espacio para moverse en el que es más exitoso que en el recinto del Capitolio.

2 Hay una crisis de representación política

Con partidos políticos poco representativos, como muestran todas las encuestas, y QUE PRODUCEN POCA CONFIANZA, la movilización social tiene más sentido para los actores sociales que tramitar sus malestares a través de los mecanismos de la democracia representativa.

Como EXPLICÓ Mauricio Archila, historiador experto en movimientos sociales en nuestro podcast en noviembre pasado, “muestran una creciente participación ciudadana para construir democracia por vías extrainstitucionales (...) es una forma de expresión ciudadana que no necesariamente se articula con una expresión política”.

3  Hay nuevas demandas sociales

Otro factor que seguramente mantendrá vivas las movilizaciones sociales es la mayor presión por derechos sociales, como ocurrió en Brasil o como ya pasó con la movilización estudiantil de 2018 y LAS MARCHAS por la salud DE 2013.

Par Archila, “los movimientos sociales no solo se han hecho más visibles sino que están en la vanguardia de las transformaciones sociales, llevándose por delante a partidos políticos (...) por ejemplo, el Movimiento sin Tierra en Brasil, los movimientos sociales en Argentina, los mapuches en Chile, los indígenas en Ecuador o Bolivia”

4 Hay pujas por el Acuerdo con las Farc

El Acuerdo de La Habana alimenta las movilizaciones por dos motivos.

Uno es que crea una apertura que Archila notó desde 2013.

SEGÚN EL EXPERTO, “los movimientos sociales suelen estar asociados con aperturas democráticas (..) entonces no es de extrañar que el proceso de paz, que es una forma de consolidar o ampliar nuestra democracia, haya incentivado o ampliado la movilización ciudadana”.

El otro es que para muchos movimientos sociales, el Gobierno Duque busca frenar o echar para atrás avances de ese Acuerdo, y eso los incentiva a salir, como lo dejan explícito reivindicaciones de los estudiantes el semestre pasado y de la Minga.

5 Nace un espiral de movilizaciones

Así como el paro que viene va a ser fuerte si se suman sectores diversos, la movilización social en general ha crecido a medida que hay protesta, incluso si no logran victorias (y más cuando las obtienen).

Como dijo hace un mes, EN UN VIERNES EN LA SILLA, Carolina Cepeda, directora de la maestría de Estudios Internacionales de la UNIVERSIDAD JAVERIANA, hay “un proceso de movilización que se ha venido consolidando desde 2010, más o menos (...) distintos movimientos, distintas organizaciones salen a la calle y otros se animan a salir a la calle también para poner sus temas en la agenda pública”.

Eso se notó, por ejemplo, en que la Minga haya sumado reivindicaciones de indígenas, afros y campesinos, que han sido rivales; o en el paro del 2013, que sumó reivindicaciones de diferentes sectores del agro.

Fuente: lasillavacia.com

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