Muchas personas creen entender la corrupción y se les hace muy fácil calificar al otro de corrupto, pero suelen incurrir en varios errores:

Creer que la corrupción solo opera en beneficio propio, pero, por definición, puede ser en favor de otra persona.

Pensar que la corrupción es un fenómeno generalizado, en toda institución donde se investigan casos de corrupción; por ejemplo, si se investiga a un Juez, decir que toda la Rama Judicial es corrupta.

Suponer que toda persona investigada es corrupta, olvidando el Principio de Presunción de Inocencia.

Creer que la lucha contra la corrupción es un problema que solo atañe al Estado, pero también los particulares deben interesarse en el tema y ayudar a combatirla.

Creer que la corrupción solo se combate con normas punitivas, olvidando las preventivas.

Pensar que la corrupción solo se presenta en el Sector Público, pero, en realidad, en el Sector Privado también opera; incluso, muchas veces ocurre por acuerdos entre el servidor público y el particular, por ejemplo, en la contratación estatal.

Precisamente a este último aspecto, se refiere el artículo "La corrupción no soy yo", escrito por el señor Rubén Montoya, ecuatoriano, donde ofrece una variedad de ejemplos sobre cómo podemos llegar a cometer actos de corrupción, incluso desde niños.

De todo ello concluimos que la corrupción puede estar en todas partes e involucrar a casi todas las personas.

Si esto es así, nos preguntamos: ¿cómo combatir la corrupción? Fórmulas hay varias:

Elevar la conducta a la categoría de delito.

Agravar las penas para la conducta punible.

Eliminar los beneficios penitenciarios para ciertos delitos.

Establecer beneficios por colaboración con la justicia, por ejemplo, por delación.

Aplicar con rigor la extradición, de acuerdo con las re glas del artículo 35 de la Constitución Política y el correspondiente Tratado Internacional.

Involucrar el patrimonio del delincuente o infractor, en la sanción correspondiente, mediante la imposición de multas cuantiosas, pero respetando el Principio de Proporcionalidad.

Sin agotar el catálogo, esta propuesta es la más importante; se trata del fortalecimiento de la Familia, porque es allí donde se infunden los principios y valores que enseñan al niño la obligación de respetar a las Autoridades y cumplir la ley, de tal manera que todo beneficio debe provenir de la educación y el trabajo.

Los padres deben educar con el ejemplo y ello se hace con cosas sencillas, como no violar las normas de tránsito, devolver el dinero recibido en exceso de lo debido, aceptar la derrota en una competencia y felicitar al adversario.

La Educación debe, en todos sus niveles, dedicar tiempo a la formación del dicente, en esos principios y valores, aplicados a la respectiva profesión.

Cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios.

Si aceptamos que Colombia es un País de corruptos, es porque todos lo somos y eso, no es cierto, porque la gran mayoría de colombianos somos honestos y trabajadores; entonces, ¿por qué permitir que una minoría de corruptos nos domine?.

Los invito a reflexionar sobre este tema, para que aportemos en la lucha contra la corrupción.

Comencemos con un autoanálisis, luego, rectifiquemos y revisemos la educación que estamos dando a nuestros hijos.

Por último, el próximo año hay elecciones, no votemos por políticos o  candidatos corruptos, como lo enseñan las Sagradas Escrituras:

Mateo 7:15-20

Por sus frutos los conoceréis (Lucas 6:43-44).

"15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

20 Así que, por sus frutos los conoceréis".