La indolencia de Colombia con el Cauca

Por: Luis Felipe Henao

La indolencia de Colombia con el Cauca
Ojalá el Gobierno dejara sus discursos ambiguos sobre las disidencias y combatiera el narcotráfico.

En Colombia siguen existiendo territorios totalmente olvidados por el Estado, en los cuales la Fuerza Pública no tiene ningún control. Lugares en los que reinan los grupos al margen de la ley financiados por el narcotráfico y en los que pareciera que existiera licencia para traquetear, matar, secuestrar y reclutar a los jóvenes, sin que a nadie le importe. El Cauca lamentablemente es uno de ellos y la cruel masacre contra soldados en Buenos Aires es solo un recordatorio de lo que ha estado pasando en los últimos 4 años en ese departamento.

Para nadie es un secreto que los lugares en los que se presentaron menos desmovilizaciones fueron aquellos en los que había más narcotráfico, como Nariño, Chocó y Putumayo, pero el Cauca fue la tapa, pues luego de la firma del Acuerdo de Paz se crearon 4 disidencias: la Dagoberto Ramos, en el norte; la Carlos Patiño, en el centro; la Jaime Martínez, hacia el Pacífico; y, para colmo, luego llegó al territorio la ‘Nueva Marquetalia’ del “pobre entrampado” ‘Iván Márquez’. Cuatro disidencias se concentran en una zona no mucho más grande que la zona metropolitana de Medellín repartiéndose las ganancias de la coca y la marihuana.

Los nuevos grupos pasaron de ser financiados, a manejar directamente el negocio de la droga trabajando directamente para el cartel de Sinaloa, pues le llevan toda la pasta hasta las costas de López de Micai, Timbiquí y Guapi, donde los mexicanos tienen listos sus semisumergibles para llevarlos hasta alta mar. Allí los esperan lanchas rápidas que llevan la mercancía a Centroamérica. La situación es tan clara que es visible a miles de kilómetros, donde la zona se ve como un arbolito de Navidad en las noches y es tan evidente que los municipios del macizo tienen el mayor número de bombas de gasolina de Colombia per cápita.

Esta situación no es solo un negocio en el que se quiere mostrar a los disidentes como meros empresarios de la coca. Durante el 2021 se presentó el asesinato de 31 líderes en el Cauca, siendo el departamento con mayor índice de homicidios de líderes y defensores de derechos humanos. En el último año Indepaz informa que se ha presentado el asesinato de 55 líderes, han ocurrido 15 masacres y más de 300 reclutamientos de menores. La población del Cauca sufre una guerra permanente y a nadie le importa. Muchos parecen más interesados en ignorar el apocalipsis que vive ese departamento. La indolencia de este país polarizado con esta tragedia ya está llegando a extremos absurdos.

Lo peor es que el anuncio de la paz total parece haberles dado licencia para traquetear a las disidencias, que hacen lo que les viene en gana en el Pacífico colombiano, esperando firmar la paz con un Gobierno que sigue diciendo, de manera absurda, que las disidencias no se desmovilizaron porque las entramparon. Ese cuento no se lo come nadie, no nos crean tan pendejos. Las disidencias no se desmovilizaron porque ese 5 por ciento de combatientes no le apostaron a la paz y prefirieron ganar millones de dólares por el narcotráfico, asociándose con los narcos mexicanos. Sin embargo, el discurso de Petro los hace ver como unas pobres víctimas de trampas de la Fiscalía y como un Robin Hood que se dedica a un negocio ilegal que debe legalizarse.

Ojalá el Gobierno dejara sus discursos ambiguos sobre las disidencias y combatiera férreamente el narcotráfico, al cual lo está legalizando por la puerta de atrás, al caer los operativos 70 % en los últimos tres meses, según la Fundación Ideas para La Paz. Nos estamos convirtiendo en un narcoEstado a pasos de gigante y el ministro de Defensa, callado y sin asumir ninguna responsabilidad política. Él será el culpable del deterioro institucional.

LUIS FELIPE HENAO