Lecciones aprendidas

/ Opinión
Por: Maritza Zabala Rodríguez

Lecciones aprendidas


Un adagio popular reza que quien escucha consejos llega a viejo, sobre el cual quiero escribir hoy. El peso que tiene aprender de lo que otros viven o como decimos ahora, las lecciones aprendidas de experiencias cercanas, es vital y puede ayudarnos a llevar mejor nuestra travesía.

Si esto lo leemos con relación a países y no solo a personas, lo que vive Chile tras un mes de manifestaciones, protestas y actos vandálicos, puede sernos útil de alguna forma, de cara al paro que se convoca en Colombia ahora, para el siguiente 21 de noviembre, que, al parecer, contará con una nutrida participación. Si bien es cierto no es posible comparar Chile con Colombia dado que cada uno tiene sus realidades, si es posible establecer puntos de convergencia y lecciones aprendidas entre las tensiones y la molestia social que se hacen manifiestas.

El primer desafío que tenemos es ponernos de acuerdo entre todos. Con lo sucedido en Chile, que antes fue ejemplo regional por sus logros en macroeconomía y desarrollo uno se pregunta: ¿era necesario llegar a ese nivel de violencia para reencontrar el rumbo? Al final después de las tensiones y protestas, hay una luz para priorizar el diálogo ciudadano, construir acuerdos colectivos, agendas sociales, acelerar la marcha legislativa y en últimas, diseñar una estrategia de desarrollo común.

El malestar ciudadano y las exigencias sociales, no pueden ser los detonantes de las acciones como sociedad y ahí viene una segunda lección: Los hechos de violencia e incitación hay que separarlos y rechazarlos de los actos de legítima protesta y movilización social, que son un derecho constitucional.

En Colombia ciertamente los ánimos están caldeados ahora, las posturas, discursos, semántica y narrativas usadas tanto en vivo y en directo, como en redes sociales, difieren, hay, además, desinformación, noticias falsas y muchos quieren pescar en río revuelto para tener su cuarto de hora, por eso es necesario, trabajar juntos para lograr entendimiento y consensos.

Los organizadores del paro y las movilizaciones argumentan que los convocan ante su inconformidad por la falta de garantías para minorías, indígenas y líderes sindicales, las reformas, corrupción, privatizaciones, salarios, tarifas de servicios, incumplimiento de los acuerdos y la defensa de la protesta social; mientras el gobierno ha sorteado cambios en el gabinete, percepciones encontradas sobre los resultados económicos y tareas pendientes tras haber sido aceptados en el proceso de adhesión a la OCDE. Y aquí es oportuno tener en cuenta los altos costos que generan paros y movilizaciones, por la inactividad de la economía y la reparación de los daños causados por los vándalos. Esto demanda entonces buscar opciones constructivas y no de destrucción.

Por último, una tercera lección, se enfoca en la necesidad de contar con políticas de estado continuas, que permitan en el marco de la democracia, construir escenarios y acuerdos colectivos de escucha activa, mejora del diálogo y cohesión social, dado que muchos sectores sienten que no tienen voz y, además, no son escuchados. Como región debemos lograr mejores opciones de desarrollo y gobernabilidad benéficas a todos.

© Maritza Zabala Rodríguez

@mazarito1

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