¿Los pacientes recuperados de COVID-19 pueden ayudar a los que apenas se infectan?

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Por: Periodicovirtual.com

¿Los pacientes recuperados de COVID-19 pueden ayudar a los que apenas se infectan?


Tomar el plasma y, por lo tanto, los anticuerpos de los pacientes  recuperados para tratar a los críticamente enfermos es otra de las  alternativas que se abre camino. La FDA ya autorizó el procedimiento. En  Estados Unidos, España y Colombia, entre otros países, se está  evaluando su utilidad.

Ante la frenética carrera que se vive en la ciencia hoy en día, por la  emergencia de salud pública desatada por el coronavirus SARS-COV-2 y la  necesidad de encontrar tratamientos que reduzcan la mortalidad en  pacientes con COVID-19 críticamente enfermos, el 24 de marzo de 2020 la  Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus  siglas en inglés) a través de un comunicado aprobó el uso de plasma de  pacientes recuperados para tratar a personas que estén críticamente  enfermas con COVID-19.

La FDA decidió proporcionar acceso de emergencia al plasma  convaleciente debido al riesgo de muerte de esos pacientes. “La medida  es un gran paso hacia adelante”, según afirmó el Dr. Arturo Casadevall,  inmunólogo y experto en salud pública de la Escuela de Salud Pública  Johns Hopkins a la agencia Bloomberg, quien abogó por el inicio de  estudios con esta alternativa terapéutica.

El plasma de personas que se han recuperado de COVID-19, tiene  anticuerpos (defensas) contra el SARS-COV-2 (virus que causa la  enfermedad). La lógica detrás de la propuesta terapéutica es extraer  estos anticuerpos y aplicarlos a personas que se encuentran en estado  crítico. En pocas palabras, hacer que un paciente le “preste” sus  defensas a otro que no tiene ninguna. Cuando la persona sufre la  infección por el coronavirus y se recupera, los anticuerpos que  desarrolla se quedan en la sangre, y se pueden obtener del plasma, que  corresponde a la fracción líquida, sin células, de la misma. Extraer,  empaquetar y aplicar dicho plasma a otros pacientes afectados con  COVID-19, podría aumentar la respuesta de su sistema inmune para actuar  frente a la infección, logrando que su enfermedad sea más corta y menos  grave.

El uso de  plasma convaleciente o de convalecencia para el  tratamiento de enfermedades infecciosas corresponde a una receta médica  de larga data, utilizada justamente hace un siglo en la epidemia de la  Gripe Española en 1918 cuando aún no se contaba con vacunas ni fármacos  como los de hoy en día.  También ha sido utilizada en múltiples brotes  epidémicos como en el de Ébola en 2014, ante la epidemia por el  Coronavirus causante del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS,  por sus siglas en inglés) en el 2015, así como en epidemias de  sarampión, polio, Influenza tipo H1N1,SARS, entre otras.

“Aunque prometedor el plasma convaleciente, aún no se ha demostrado  que sea eficaz en todas las enfermedades en las que ha sido previamente  estudiado, por lo que se necesitan ensayos clínicos para evaluar si es  útil en COVID-19” advirtió la FDA.

Según la revista Nature, el plasma convaleciente ofrece una “ventaja  clave”, ya que a diferencia del desarrollo de vacunas o medicamentos,  que pueden tardar meses o años, éste se podría obtener en menos tiempo.  Dicho proceso no es tan simple, pero sí mucho más que las otras  alternativas.  El plasma debe recogerse de pacientes ya recuperados de  COVID-19 que cumplan unos criterios específicos, como posibilidad de  donar sangre, no tener síntomas en los últimos 14 días y tener  resultados negativos en las pruebas de detección del coronavirus y otros  agentes infecciosos, entre otros. La obtención del plasma se debe  llevar a cabo en los centros hematológicos, cumpliendo rigurosos  requisitos establecidos para la extracción y almacenamiento de  hemoderivados para transfusiones. Dicho plasma de los pacientes  convalecientes se aplicaría a pacientes con COVID-19 en estado grave o  crítico, como corresponde a quienes cumplen criterios de enfermedad  grave o cursan con síndrome de dificultad respiratoria aguda, shock  séptico y/o  disfunción orgánica múltiple.

Sin embargo, además de las ventajas posibles que se plantean de este  tratamiento por las experiencias previas, entre los riesgos conocidos de  esta alternativa existe la posibilidad de aparición de reacciones  adversas de tipo alérgico. También existe el mínimo riesgo de transmitir  otras infecciones. Por lo tanto, antes de que se pueda usar  ampliamente, la seguridad y eficacia necesitarán ser rigurosamente  probadas a través de los ensayos clínicos.

En China, ya fue utilizado dicho tratamiento para afrontar la pandemia  por el SARS-COV-2 y hasta ahora se están obteniendo reportes de esa  experiencia, y aún hay ensayos clínicos en curso. Recientemente se  publicó en la revista JAMA un reporte de 5 casos de pacientes críticos  con COVID-19, en el Shenzhen Third People's Hospital, quienes fueron  estudiados y seguidos desde el 20 de enero hasta el 25 de marzo de 2020.  Correspondían a pacientes que recibieron tratamiento con  plasma de  convalecencia durante su estancia en la unidad de cuidados intensivos  (UCI), obteniéndose la sobrevida de todos, así como la reducción de la  carga viral posterior a la administración del tratamiento. Sin embargo,  los autores reconocen que el estudio puede corresponder a un hecho  anecdótico como ha ocurrido con otros tratamientos ante el SARS-COV-2,  dado lo pequeño de la muestra, y a que los pacientes también recibieron  tratamiento antiviral así como corticoides lo cual pudo haber  influenciado en los resultados. Debido a las múltiples limitaciones de  su experiencia, sugirieron abrir la puerta para la realización de  estudios de mayor validez científica como los que ya comienzan a  diseñarse y llevarse a cabo en diferentes países a nivel mundial.

En España, el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid está  desarrollando junto a hospitales madrileños un ensayo clínico para el  procedimiento de extracción de plasma de pacientes convalecientes  curados de Covid-19. En proceso de recibir las autorizaciones  pertinentes del Ministerio de Sanidad, el Centro participaría al tener  la capacidad de extraer, procesar y almacenar plasma.

En Nueva York, el estado más afectado por el Coronavirus en Estados  Unidos, el gobernador Andrew Cuomo, hace una semana, se manifestó  respecto al gran ensayo clínico que allí se llevará a cabo con plasma  convaleciente de pacientes recuperados de COVID-19, manifestando que  para obtener el  plasma reclutarían pacientes de New Rochelle, el  suburbio que corresponde al primer grupo de casos en el estado y son los  pacientes ya recuperados. El estudio incluye a médicos y científicos de  más de 20 instituciones, hospitales como el Mount Sinai y la  Universidad Médica Albert Einstein, comenzarían  a aplicar el  tratamiento esta semana. A su vez la FDA estableció que los médicos que  deseen aplicar el tratamiento, deben seguir los protocolos previstos  para el uso del mismo, pueden enviar un formulario en línea o llamar a  la FDA para obtener previa aprobación.

En Colombia, el Centro de Estudio de Enfermedades Autoinmunes (CREA)  de la Universidad del Rosario de Bogotá, como entidad ejecutora en  alianza con otras Universidades y entidades, como el grupo GenomaCES de  la Universidad CES de Medellín, el Instituto Distrital de Ciencia,  Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS); la Fundación Universitaria  de Ciencias de la Salud (FUCS); Servicios y Asesoría en Infectología  (SAI) de Bogotá, todas instituciones con amplia trayectoria en el  estudio de enfermedades infecciosas o enfermedades crónicas no  trasmisibles, han diseñado  un protocolo de ensayo clínico,  aleatorizado, paralelo, y simple ciego con el objetivo principal de  evaluar la eficacia y seguridad de plasma convaleciente COVID-19 (Ensayo  PC-COVID19). El estudio está en evaluación en MinCiencias. De ser  aprobado, será ejecutado desde mediados de abril y se estima una fecha  primaria de completitud en Agosto de 2020. La originalidad de este  estudio, según el investigador Juan Manuel Anaya de la U. del  Rosario,  es que será el primero en ser controlado, "así se podrá  evaluar si el plasma de convalecientes adicionado al tratamiento  estándar es más eficaz (en términos científicos) que el tratamiento  estándar solo. De otra parte, se aplicará a pacientes graves pero no  críticos, es decir a aquellos que estén hospitalizados pero no en  cuidados intensivos".

El Dr. Casadevall uno de los mayores promotores de la iniciativa en  Estados Unidos, anticipa que los médicos allí podrían saber en un mes  aproximadamente, si el tratamiento con plasma está funcionando y en  junio se podrían tener resultados aún más concluyentes. Por lo cual, a  pesar del apuro que impera ante la pandemia y la necesidad de hallar un  tratamiento eficaz para los pacientes críticos, hay que continuar al  tanto de los resultados que irán arrojando los múltiples estudios  científicos ya en curso a nivel mundial, pues frente a este nuevo  coronavirus, como en muchos momentos de la historia de la ciencia, el  camino se va haciendo al andar.

Nota tomada de: https://www.elespectador.com

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