Otra mirada a las cifras

/ Opinión
Por: Periodicovirtual.com

Otra mirada a las cifras


Por Francisco Javier Pantoja Pantoja

Twitter: @fjpantoja

El COVID-19 desnudó las fallas del Estado en tres cosas: una, un fallido sistema económico neoliberal que ya venía naufragando. Dos, un Estado Social de Derecho de papel, incapaz de ofrecerle un mínimo de condiciones vitales a sus constituyentes y tres, la falta de preparación y planeación de los gobiernos nacionales y territoriales frente a las adversidades.

Las estadísticas mundiales muestran que el 26.24 % de las muertes por el COVID-19 las está poniendo Italia y Colombia se acerca peligrosamente a esta tendencia. El COVID-19 viene por un lado y la insuficiencia alimentaria, viene por el otro, y cuando se encuentren, la calamidad nacional va a ser mayúscula. Situación difícil que baso en las siguientes razones estadísticas.

El Instituto Nacional de Salud (INS) – Colombia, al momento de escribir esta columna - 2 de abril de 2020- determinaba que la  tasa de mortalidad por COVID-19 en Colombia era de 1,64%, ver en https://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/Coronavirus.aspx.  Valor  estadístico que resulta de tomar el número de muertes y dividirlo, por el número de contagiados por el virus.

Sin embargo, la Universidad Johns Hopkins (https://systems.jhu.edu/research/public-health/ncov/,  con base en los estudios de la  American Journal of Epidemiology study  plantean otra mirada al cálculo de la tasa de mortalidad por el COVID-19: Tomar el número de muertes y dividirlo entre la suma conjunta de muertes y personas recuperadas, ver en https://www.worldometers.info/coronavirus/coronavirus-death-rate/#correct).

La tasa de mortalidad que calcula el INS-Colombia, frente a la que propone la universidad Johns Hopkins se diferencia, en que la segunda, incluye un valor positivo: las personas recuperadas, y para aumentar el número de recuperados, se requiere un buen sistema de salud.

De estar en lo correcto el método estadístico de la Universidad Johns Hopkins y salvo mejor opinión, estas podrían ser las cifras de la tasa de mortalidad por COVID-19: en Colombia 25.67%, en el mundo igual a 19,77 %; para Italia 43,22 %, España con un 27,40 % y los EE.UU alrededor del 39 %. Todos los cálculos de esta columna se han realizado con la base en los datos de la Universidad Johns Hopkins: ver en https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6.

Estas cifras presentan una realidad diferente: Colombia está, tendencialmente más cerca de Italia, de España o los EE.UU, valores todos por encima de la tasa mundial de mortalidad, (19.77%).  Ahora, al calcular la tasa de mortalidad mundial, bajo método usual y simple que usa el INS-Colombia, el valor mundo da 5,22 %, muy por encima del 1.64% de Colombia.

En cualquiera de los dos casos, deberíamos estar sumamente preocupados, porque no se puede escoger si estamos lejos o cerca del desastre. Se requiere tomar acciones, una, endurecer las medidas preventivas para reducir el número de contagiados y que haya una mayor cooperación política entre gobiernos locales, territoriales y nacionales en la toma de decisiones de salvaguarda económica.

Ahora en materia de económica, la realidad es más dura que el confinamiento. Según el DANE, la tasa de desempleo, antes de la llegada del oscuro visitante, ya rayaba en 12,2 %, aunado a que más de la mitad de la población colombiana vive en la informalidad, ver en https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech_informalidad/bol_ech_informalidad_oct19_dic19.pdf). En definitiva,  somos una economía del día a día, del rebusque, de la calle y calle no hay.

Por ello, es el Estado, en cabeza del gobierno nacional y los gobiernos territoriales, sin ambages, ni reparos, deben garantizar los alimentos y los servicios públicos esenciales para todos, sin excepción alguna, por el tiempo que dure la crisis pandémica y probablemente más allá. Cumpliendo con el deber ser del Estado Social de Derecho.

Sin lugar a dudas, o estamos frente al principio del fin del neoliberalismo o al de implementar modelos económicos pensados en la sostenibilidad y sustentabilidad de la humanidad. Cosa que dependerá  únicamente de la reacción de los ciudadanos para cambiar los modelos que regirán sus destinos.

Finalmente y entre tanto, habría que preguntarse y preguntarle al Gobernador del Cauca ¿Cuántos equipos de protección, ventiladores, y demás equipos necesarios para el personal de salud, entre otros, ha apropiado el departamento? Para el caso que seguramente caigamos en una situación compleja y evitar una  como la que vive Guayaquil en Ecuador. Y por otro lado ¿Cuántos miles de mercados y por cuanto tiempo tiene provistos para la hambruna que se viene en el Cauca? Espero que los que le hablan al oído al gobernador ya se lo hayan referido.

Las mismas preguntas para el Alcalde de Popayán ¿Si está en la consecución de los equipos necesarios para atender la contingencia?  Y además, le preguntamos y nos preguntamos  ¿Dónde está la planeación de la ciudad, frente a reducir los efectos de la pandemia? Y preferiblemente con un detallado plan de contingencia.

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