Hace un poco más de 40 años, un hombre de origen humilde, nacido en el Valle del Cauca, pero de origen paisa y con solo tercero de primaria, decidió aventurarse. Desde su residencia en el municipio de Corinto, en el norte del Cauca, con un cilindro de gas y un horno de panadería, buscando fortuna llegó al vecino municipio de El Tambo, al occidente de la capital caucana, donde fundó la PANADERIA LIBIA, hoy uno de los negocios más conocidos y antiguos de ese municipio.

En los años anteriores, Don José Omar había llegado al municipio norte caucano en donde, además de aprender el oficio de panadero, encontró a Doña Libia, también con orígenes paisas, quien sería su compañera de aventuras, incluida la de formar una familia con 3 hijos que hoy son todos profesionales.

A El Tambo llegó con Doña Libia y con Omar de solo 6 meses, y allí levantó a sus hijos con los valores y principios aprendidos de sus padres en la zona paisa, especialmente el amor por el trabajo; la solidaridad con la familia y el prójimo, y el respeto por sus semejantes.

La familia empezó a buscar darle a sus hijos una educación que les permitiera avanzar en la vida y, así fue como Omar y sus hermanos ingresaron a colegios en la ciudad de Popayán, en donde se destacaron por sus resultaos académicos, gracias a lo cual, todos ingresaron a universidades que los formaron profesionales comprometidos con la región y su desarrollo.

Omar, el mayor de los tres hijos, decidió ser Ingeniero Industrial y con esa ilusión entro a estudiar a la Fundación Universitaria de Popayán, donde se fortaleció sus valores, adquirió los conocimientos técnicos y científicos que le permitirían construir empresa y se graduó hace cerca de 20 años, desde entonces siempre le ha aportado a nuestra sociedad como empleado y como empresario.

Al recibir su titulo profesional, Omar decide que el necesita obtener experiencia profesional y conocer los métodos que se aplican en las industrias medianas y grandes de Colombia, por lo cual se traslada a la ciudad de Cali en donde se vincula a la industria avícola, muy fuerte en esa región. Esta experiencia sería por un año pensaba el nobel ingeniero, luego regresaría a su tierra para emprender.

El tiempo fue pasando y el año que Omar quería de experiencia, se convirtieron en 2 y luego en 3 y así sucesivamente hasta completar 10 años de éxitos, de crecimiento profesional y humano, hasta que al fin decidió retirarse de la comodidad del empleo formal y volver a Popayán y el Tambo.

Con la semilla puesta por Doña Libia y Don José, Omar y su hermano decidieron poner todos sus conocimientos y empuje en un emprendimiento llamado SÚPER SORPRESA, que hoy cuenta con 5 sucursales en El Tambo y Popayán, generando 22 empleos en el vecino municipio y 18 en la capital caucana, pagando salarios justos y preocupándose por el desarrollo familiar de sus trabajadores.

Hace un poco mas de un año, al inicio de la pandemia, los ingresos de SÚPER SORPRESA se redujeron en un 80% durante los dos primeros meses, fue un periodo muy duro, de mucha incertidumbre, pero apoyados por sus colaboradores lograron salir adelante, y ya en junio habían recuperado el 50% e los ingresos perdidos y para final de año esta pequeña empresa caucana ya había llegado al 95% de los ingresos que tenían antes de la pandemia.

Con este panorama, SÚPER SORPRESA ajustó sus procesos, sacando provecho de la crisis causada por la pandemia y se preparó para un año de crecimiento, ya en abril contaba con 40 empleados, 4 más que antes de iniciar la epidemia de Covid y estaba preparándose para abrir otro punto de venta en Popayán a mediados de 2021; sin embargo, el 28 de abril se vino el paro nacional del que todos hemos oído y que tenía como objetivo inicial luchar contra la reforma tributaria, pero que desembocó en bloqueos y vandalismo sobre los centros productivos y de consumo.

Hoy a la empresa familiar SÚPER SORPRESA, le queda inventario para máximo una semana y no de todos los productos, así que, si no se soluciona pronto la situación, irremediablemente tendrán que empezar a cerrar los puntos de venta lo que pondría en riesgo el plan de crecimiento y hasta el empleo que hoy generan, pues sin ingresos, se ven en dificultades para atender una nómina que vale cerca de 75 millones mensuales con las prestaciones y la seguridad social.

Lo más preocupante, comenta Omar, es que muchos de sus proveedores han tenido que frenar sus procesos productivos y se demorarán semanas o meses en volver a recuperar sus niveles de producción, es el caso de la industria avícola, en donde se calcula que pueden tomar de 4 a 6 meses en retornar a la normalidad.

De otra parte, SÚPER SORPRESA compra en EL Tambo cerca de 3.000 huevos semanales a pequeños emprendimientos del vecino municipio, pero esta semana solo pudieron entregar la mitad pues, como no se consigue alimento para las gallinas, entonces dejan de poner; de continuar la situación dichas ponedoras morirán de hambre, llevando a la quiebra a estos pequeños empresarios, generando más desempleo en la zona rural del municipio.

Este duro panorama no solo lo vive SÚPER SORPRESA, formada por una familia esforzada a quien solo le han regalado las ganas de trabajar y el empuje para salir adelante, sino casi la totalidad de las microempresas panificadoras de la región, lo que nos puede llevar a un agravamiento de la crisis social y de empleo que causó la epidemia de Covid.