Popayán, el mundo y la pandemia

/ Opinión
Por: Periodicovirtual.com

Popayán, el mundo y la pandemia


Por: Francisco Javier Ortega, Ph.D

Avizorar cómo se enfrenta una pandemia en una ciudad como Popayán otorga elementos de opinión que compaginan tanto en lo local como en lo global. Para ello reflexiono alrededor de varios aspectos. Por un lado, es preciso contemplar que generalmente se toma a la pandemia generada por el Covid-19 como si ésta nos generara una crisis susceptible de ser superada como cualquier otra crisis. Pero en realidad es más bien un acontecimiento que cambiará lo que se suponía era una normalidad. Este acontecimiento exigirá cambios sustanciales tanto a nivel de vida cotidiana, política, económica y en cuanto a nuestra relacionalidad con la naturaleza.

A nivel político, es interesante dar cuenta, tal como lo hacen algunos filósofos contemporáneos como Slavoj Žižek, de cómo los países que mejor enfrentan en términos sanitarios la pandemia son aquellos que han generado a través de las prácticas policiacas-represivas mas disciplina para la contención y el confinamiento sobre su población a tal punto que permiten cuarentenas más solidas y menos disipadoras; al contrario de lo que sucede en otras latitudes con sociedades menos disciplinadas y menos informadas. En el mismo contexto Giorgo Agamben considera que la pandemia permitirá la consolidación de estados policiacos más represivos en el marco de restricción de libertades, teniendo en cuenta que el discurso del terrorismo que legitimaba el ejercicio de la represión militar está agotado, y particularmente la pandemia lo revitaliza. A la fecha es evidente cómo los Estados no afines a políticas neoliberales han realizado ejercicios de contención de la pandemia mejor que países que privilegian prácticas neoliberales. En particular no creo que las políticas neoliberales incursionen en transformaciones profundas, pero es probable —aunque no haya garantías— que los Estados neoliberales asuman políticas mas proteccionistas. Al respecto es interesante ver cómo grupos poblacionales que históricamente denunciaban la intervención estatal en detrimento de las libertades, demandan intervención estatal fuerte en el marco de la contención de la pandemia.

Sin embargo, la pandemia cambiará circunstancias geopolíticas, aún indescifrables. El gobierno de Estados Unidos ya genera ejercicios hostiles contra el gobierno de China acusándolo de la generación artificial del coronavirus, y por tanto, lo señala como culpable de la pandemia. Esto genera en los grupos poblacionales prácticas de estigmatización hacia la población china, así como consolidación de ejercicios xenofóbicos y racistas, algo a lo que se le suman las críticas cotidianas mediadas por las supersticiones en cuanto a las formas de alimentarse de los chinos. Además, es funcional para Estados Unidos identificar un culpable que permite ocultar el manejo cuestionable, a nivel político, que se le ha dado a la conducción del acontecimiento epidémico. En este sentido para occidente la pandemia es utilizada para agenciar procesos que neutralizan (aunque de manera ineficaz) el liderazgo de China en el mundo, principalmente en el desarrollo de tecnología.

En cuanto a tecnología, también cabe opinar y cuestionarse, teniendo en cuenta que soy profesor universitario, cómo las plataformas para el encuentro de reuniones o de generación de cursos por internet estaban preparadas para el momento. Fácilmente mil personas pueden asistir virtualmente a una reunión por Facebook o fácilmente se pueden generar cursos académicos a través de google y otras plataformas.  A tal punto que no es descabellado, tal como ha sucedido, de suponer culpables de la pandemia a vinculados con las empresas de telecomunicaciones e informática. Ha sido muy conveniente la pandemia para este tipo de organizaciones que consolidan su protagonismo social, principalmente capturando a un grupo poblacional como la docencia y los estudiantes en una relación de dependencia más aguda, probablemente de manera permanente. En particular no creo en ejercicios mediados por el complot, ni siquiera en que el virus es artificial, así lo esté manifestando el premio noble Luc Montagnier, quien afirma que a un virus de Sars-coV-2 le fue modificado su ADN con mediación del ADN del Sida. Algo que si es cierto, entonces en realidad sería un buen escenario, debido a que es muy probable que lo biológicamente artificial no posea la fortaleza natural de sostenerse así mismo, es decir un virus artificial en su proceso de mutación se debilitaría rápidamente, tal como lo enuncia el mismo premio nobel.

Por otro lado, a niveles cotidianos se generan muchas reflexiones en distintas dimensiones, para ello simplemente basta con echar un vistazo a lo que acontece en una ciudad como Popayán para dar cuenta de las transformaciones y las consecuencias, o mejor, de los síntomas de sociedades completamente vulnerables a este acontecimiento pandémico. Tal como lo hace de Sousa Santos en una ‘pedagogía de la pandemia’ hay que analizar los grupos de personas vulnerables para dar cuenta de la gravedad del momento. Por un lado, las mujeres a quienes se las considera cuidadoras de la vida y de la familia quedan sometidas a confinamientos domésticos donde tienen que lidiar con circunstancias complejas de una sociedad machista. Estar en casa en el ejercicio de la crianza de los hijos y sometidas a las vulnerabilidades psicológicas de los hombres, quienes, a la vez, afrontan situaciones que develan las debilidades para conseguir el sustento de la misma familia. Esto provoca circunstancias difíciles que aumentan los casos de violencia intrafamiliar. Entre las consecuencias de las crisis sociales como las guerras (intentando poner en equivalencia a las pandemias) está precisamente el aumento de la violencia contra las mujeres.

También hay que tener en cuenta, lo que acontece con los trabajadores que quedan cesantes, incluso con los mismos empresarios; en Popayán se desnuda la debilidad de los empresarios que no tienen la fortaleza financiera para sostener las nóminas de sus trabajadores y que ni siquiera cumplen con los requisitos para acceder a los créditos de las supuestas ayudas por parte del Estado, no solo los trabajadores se ven enfrentados a una condición crítica sino también sus empleadores, además porque incrementa de manera angustiante la incertidumbre de cómo van a operar muchos de los negocios, no solo en el momento álgido de la pandemia, sino también, en el momento postpandemia (si es que hay algún después). Con respecto a los trabajadores cabe recordar que más del 50% de ellos no están bajo modalidades formales y muchos de ellos ni siquiera cuenta con seguridad social. Me pregunto ¿qué hay de los trabajadores informales, que tanto abundan en la ciudad de Popayán, que al igual que la gran mayoría de los trabajadores ‘formales’ no tienen capacidad de ahorro para contingencias, y que en la vida se llegaron a imaginar un acontecimiento como el actual? Cabe preguntarse, ¿cómo hacen para comer? ¿cómo hacen para no caer en depresión o cómo afrontan la melancolía? ¿Qué pasa con las condiciones de salud no solo física sino también sicológica? Aun más, qué acontece con los migrantes y los desplazados por la violencia en Colombia, con las personas que no tienen casa ni techo o viven en unas condiciones donde la expresión ‘quédate en casa’ pierde sentido. Popayán es una ciudad que vive del delirio de la grandeza del pasado y se enmascara con paredes blancas e invisibiliza una realidad dominada por la miseria; gran parte de su geografía corresponde a zonas muy pobres y muy vulnerablemente sensibles al acontecimiento. Asimismo, pierde sentido para la gran mayoría de la población expresar idílicamente el encuentro con la familia, el volver a casa y encerrarse con los suyos, cuando la necesidad y la incertidumbre de cosas esenciales para la supervivencia invaden angustiosa y permanentemente el pensamiento de una gran población citadina.

La pandemia de una manera, también muy ‘conveniente’, afecta principalmente a las personas mayores y débiles. Precisamente a quienes no tienen la fuerza productiva necesaria para el modelo económico. Es un acontecimiento que pone en una condición indigna a la sociedad entera que no puede proteger a sus ancianos, quienes quedan a la intemperie de una enfermedad que los puede matar de una forma simbólicamente terrible: solos, confinados y sin la posibilidad del rito religioso y del despido de sus familiares.

Creo que la pandemia, tal como lo expresa Albert Camús, desnuda las almas de los seres humanos y posiblemente se agudizaran las condiciones de injusticia, discriminación, exclusión y ejercicios de estigma y racismo propios de las sociedades occidentales.

En cuanto a la relación de los humanos con la naturaleza, es pertinente en el marco de la pandemia recordar y adquirir consciencia del daño ecológico irreversible que ha generado el proceso civilizatorio de la humanidad, a tal punto que nos enfrentamos a catástrofes ambientales de gran magnitud, incluso estamos en un punto que pone en riesgo no solo la extinción de la humanidad sino también de la vida sobre el planeta. El libro de Rosa Montero (Los tiempos del odio) alude a acontecimientos que suceden durante los próximos cien años y nos muestra cómo gracias a las pandemias y los desastres naturales la humanidad habrá disminuido de nueve mil millones de personas a tres mil millones. Es decir que nosotros y nuestras generaciones inmediatamente posteriores posiblemente vivirán acontecimientos desastrosos. No obstante, es interesante ver lo idílico de resaltar la disminución de la polución industrial, de los animales rondando las ciudades, etc. Es posible que la salida de estos acontecimientos no esté mediada por querer volver a una ‘normalidad’ que precisamente privilegia la economía sobre la vida sino más bien a una anormalidad que privilegie la vida sobre la economía. No es descabellado, hoy en día a la luz de la pandemia, pensar en un modelo económico de decrecimiento y privilegio por la vida y la naturaleza.

Autor: Francisco Javier Ortega, Ph.D.
Profesor del Departamento de Ciencias Administrativas
Universidad del Cauca.
E mail: fjortega@unicauca.edu.co
E mail personal: franciscojavierortega97@gmail.com

Do you have any presale question to ask?

Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry. Lorem Ipsum has been.