En Popayán, uno de los repartidores de una de reconocida marca de leche tomó la decisión de dejar a un lado este oficio luego de ser víctima de los delincuentes, por quinta vez.

Este ciudadano, que a diario surte de este producto a diferentes tiendas del centro y oriente de Popayán, fue encañonado por varios sujetos cuando se disponía a consignar el valor de cuatro millones de pesos, producto de dicha actividad.

Cuando se disponía a ingresar a un reconocido almacén, ubicado a un lado de la terminal de la ciudad para realizar la consignación, fue encañonado por varios sujetos, quienes después procedieron a apoderarse de esta suma de dinero.

Ya con este robo, y cansado de los reiterativos ataques de los delincuentes, este comerciante literalmente ‘tira la toalla’ para dejar esta actividad, para así conservar su vida y la de su familia.

“En una ocasión me hicieron varios tiros por dejarme quitar el celular y dinero cuando repartía este producto por el sector de la comuna cinco, esa ocasión terminé con un disparo en la pierna porque no me dejé robar y la comunidad después me ayudó, quemando después la moto y capturando a uno de los sujetos, expone la víctima cuando cuenta su historia a los tenderos de esta zona de la capital del Cauca.

Luego, familiares del capturado contactaron a los seres queridos de este trabajado para amenazarla de muerte porque no se dejó robar e instauró el respectivo denuncio, aumentando el peligro de cumplir con su labor.

En otra ocasión, junio de 2020, en el barrio San Inés, la comunidad salió en su ayuda cuando lo atacaron con arma de fuego para robarle el dinero cuando laboraba en su vehículo por dicho sector.

En esa ocasión, la gente le quemó la motocicleta usada por el asaltante, quien terminó golpeado, tras ayudar a la víctima. Días después, se encontró con uno de los delincuentes, quien los amenazó de muerte.

La misma ocasión sucedió en otros puntos de sector, cuando delincuentes armados lo interceptan en su recorrido para despojarlo de sus pertenencias.

“Cansado, ese señor está es casando de la inseguridad, ya con lo de hoy es la gota que rebosó el vaso, porque si sigue en ese trabajo, va a perder es la vida y la empresa, que es un muy reconocida porque es una multinacional, poco le ayuda”, relatan los tenderos, quienes terminan dándole ánimos a este distribuidor.

Entonces, puso en venta su vehículo para ir dejando este oficio, para así conservar su vida, porque considera que repartir este producto lácteo en las tiendas de barrios como San Inés, La Pamba, Moscopán, Las Ferias, La Floresta, entre otros, es altamente peligroso.