Obviamente el tema concierne a todos, gústenos o no. Hoy nos debemos hacer la pregunta que le da título a esta editorial, porque en periodicovirtual.com no "comemos cuento".

Entonces, le trasladamos está inquietud a uno de nuestros aliados estratégicos para asuntos jurídicos, el reconocido abogado  Andrés Urrego, cuya  respuesta compartimos con ustedes.

“De más de 2 mil millones es el detrimento patrimonial como resultado del contrato cuyo objeto era la modernización de servicios en la secretaria de transito, celebrado entre el municipio de Popayán en cabeza de César Cristian Gómez Castro y la empresa de teléfonos de la ciudad, Emtel S.A.E.S.P. cuando era gerente un señor de apellido Pajoy.

Dicho contrato que a su vez fue entregado a un privado y que al día de hoy continúa en ejecución por la actual administración de Juan Carlos López Castrillón, en perjuicio de los ingresos de la ciudad.

Están en curso procesos penales y disciplinarios que versan sobre estos mismos hallazgos fiscales que dejan muy mal parada a la anterior administración municipal, terminada en medio de escándalos y sanciones  a Gómez Castro, quien terminó separado del cargo.

Hechos que le valieron a López Castrillón para hacerse elegir con el lema de 'Creo en Popayán', pero qué paradoja para todos los payaneses, que dicho contrato siga en ejecución, cuando lo que se esperaría es que esta administración, que en campaña hablaba de corregir el rumbo, demandara la nulidad de sus propios actos en este y otros contratos, a la espera que un juez de lo contencioso administrativo decretara su nulidad. El perjuicio social y económico está probado.

Esperemos que la responsabilidad fiscal que no se agota con la simple celebración del contrato, sino con la ejecución del mismo, termine por decantar a todos los responsables de tan lesivo contrato, y que en justicia, se los haga pagar.

Cuestionado el senador Luis F. Velasco por este servidor, y a través de la red social twitter, sobre este dañino contrato, el senador solo atino a decir que “…cuando un alcalde firma un contrato de esos, su sucesor debe respetarlo.” Muy mal argumento el del senador Velasco, en esta ciudad que enfrenta a todas luces una crisis social.

A propósito de la secretaria de transito municipal, van a ser tres semanas de ocurrido el escándalo en que se vio incurso el titular de esa cartera y un presunto abuso de autoridad hacia agentes de la policía.

Situación que sucede cuando se presenta una crisis institucional en torno a la Policía Nacional, donde los ciudadanos le han perdido el respeto a los uniformados, se ve muy mal que un funcionario de el mal ejemplo y peor aún, que el señor alcalde de la ciudad no haya salido ni a repudiar el hecho, como tampoco le haya aceptado la renuncia por él presentada.

A la altura del primer año de gobierno de López Castrillón son mas los desencantos y poca es la confianza recuperada por la ciudadanía . Siguen dejando un mal sabor, entre otros, por los procesos de contratación desde la aministración que nos propone "Creer en Popayán".

Adenda: la receta para esta navidad parece y es, ¡el pollo a la cacerola!"

Así las cosas, podemos concluir que es innegable el perjuicio que se le causa a nuestro pueblo cada vez que uno de nuestros gobernantes entregan lo que es de todos a privados, como sucedió con el servicio de recolección de basuras en la administración de Ramiro Navia y algunos servicios de tránsito en la administración de César Cristian Gómez.

Ojalá más temprano que tarde se dé el debate en el Senado que propone Luis Fernando Velasco Chaves al respecto, porque coincidimos con el cuando manifiesta que  "es impresionante como se han organizado mafias con ríos de plata comprando alumbrados públicos, aseo y otros servicios que debería hacer el Estado y particularmente los municipios".

Es muy triste para nosotros los payanes, ver como las ganancias que deja el negocio de la recolección de basuras, con sus altísimas tarifas, van para la multinacional Española Urbaser y las ganancias que deja el servicios de la secretaria de tránsito van para QUIPUX, una empresa de Medellín. Es decir; que esos dineros se van de nuestra ciudad.