Sin embargo, nosotros siempre procuramos ver el lado positivo, incluso en la adversidad.

Aún nos emocionamos al sentir  la capacidad de unidad que tenemos los caucanos. Sin lugar a dudas, el clamor  a una sola voz de nuestro pueblo para  exigir justicia social  fue impresionante, gigantescos y sin precedentes.

Como siempre, los que marcan la pauta en cuanto a unidad y organización son las comunidades indígenas del departamento.

También nuestros campesinos que  ya empezaron su proceso de reivindicación de derechos, el cual es más que justo y necesario. ¿Quién puede negar que el Cauca se muere por el abandono por parte del Estado?.

Al estallido social que se suscitó en Colombia, por el abuso del gobierno nacional al pretender cargar con más impuestos a los ciudadanos, también se generó rechazo por parte de la población afrocaucana, asimismo se sumó el sector empresarial y la población en general al clamor de los ciudadanos.  

En párrafo a parte destacamos a nuestros jóvenes, quienes están dispuestos hasta ofrendar sus vidas para que tengamos un mejor país.

Ellos han salido a protestar de manera espontánea, puesto que no pertenecen a ninguna organización tradicional, son libres y como tal lucha por una sociedad mejor.

Estos jóvenes provienen en su mayoría de grupos comunitarios, barrios, 'parches' y pequeños grupos de esquinas y parques de grandes, medianos y pequeños municipios.

Un gran número son, desafortunadamente, 'ninis', ni estudian, ni trabajan; un grupo mediano proviene de las universidades tanto públicas como privadas, pero son ellos quienes nos han dado un gran lección de dignidad, que en Colombia brilla por su ausencia. Toda esa gran movilización social fue sublime.

Obviamente, y como nada es perfecto, también creemos que los bloqueos al final terminaron golpeando la economía de todos los caucanos, pero en especial a los más vulnerables.

Porque los precios de algunos productos se fueron al alza y algunos hasta el día de hoy siguen por las nubes. El corrientazo, en la gran mayoría de restaurantes pasó de $4.500 y $5.000 a $7.000 u $8.000.

También debemos rechazar el vandalismo y el radicalismo, debemos construir sobre lo construido porque no todo es malo y la oposición se da incluso entre los que se oponen al sistema.

Así las cosas, consideramos que como pueblo caucano se mucho que los ganamos, en unidad, dignidad y amor por el prójimo.

Ahora, lo más importante, pero eminentemente necesario, es que todos y cada uno de valores y principios que afloraron en nuestras movilizaciones se reflejen en las urnas.

Porque si seguimos dejándonos imponer gobernantes que carecen de capacidades, pero sobre todo de liderazgo, el Cauca seguirá siendo un barco a la deriva. Se puede una transformación social y pacífica de nuestra región, ya quedó demostrado.  

#Esperanza