¿Retirar la estatua de Belalcázar? o ¿Erradicar 17.355 hectáreas de coca?

/ Opinión
Por: periodicovirtual.com

¿Retirar la estatua de Belalcázar?  o ¿Erradicar 17.355 hectáreas de coca?


Por: Herman Montoya Llanten

Haber colocado la estatua de Sebastián de Belalcázar, un conquistador español, sobre “El Morro”, un monumento prehispánico, es un atentado contra la razón. Pero, una vez desmontada la efigie, así haya sido mediante un acto agresivo e ilegal, las autoridades locales deben tener en cuenta la opinión de todos los payaneses, o por lo menos de los que allí votamos, para definir que símbolos preferimos tener y no volverla a colocar mediante otro acto antijurídico y bárbaro, posiblemente más ordinario que el utilizado por los Misak para derribarla, como lo confirmo esta semana el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, al solicitar frenar la intervención con maquinaria amarilla ordenada por la Alcaldía de Popayán. Buscar una solución mediante convocatoria podría ser el comienzo para recomponer el fracturamiento que sufre la sociedad caucana, tener un monumento donde los indígenas, negros, blancos y mestizos nos veamos representados seria la cuota inicial, la firma simbólica y visible del compromiso de todos, de tirar para el mismo lado, con el fin de iniciar un proceso que nos permita arreglar todas nuestras diferencias y comenzar a sanar heridas, fortalecer la cohesión social e impulsar el crecimiento de una región predominantemente rural y llena de pobreza.

También la realidad nos obliga a tomar acciones por lo que nos divide y produce violencia en la región, en ese sentido es urgente considerar que el Observatorio de drogas de Colombia para el año 2019 reporta la existencia de 17.355 hectáreas de coca sembradas en el Departamento del Cauca. En el sector agrícola nuestro Departamento cuenta con 95.000 familias que agrupan unas 500.000 personas dedicadas al cultivo de café, las cuales acaban de cerrar la cosecha del primer semestre del año de manera exitosa.

El trabajo en equipo, clave en el éxito del Plan ‘Cosecha Segura’
Esperanza, es es el sentimiento que embarga a más de 90.000 familias cafeteras del departamento del Cauca y a todo nuestro pueblo.

Justificar los cultivos de coca como una práctica cultural ancestral resulta una falacia, existiendo cultivos exitosos como el cacao caucano que se puede sembrar por debajo de los 1.500 msnm, y ejemplos como el de la organización cafetera que nos acaba de mostrar orden y efectividad al sacar adelante la cosecha en el escenario de una pandemia, son razones para pensar que podemos erradicar los cultivos de uso ilícito.

Del lado de los agricultores resulta complejo que en el Plan de Desarrollo del Departamento del Cauca y en el de los municipios, no se contemplen políticas para la erradicación, o una estrategia de apoyo a los propósitos del gobierno nacional. Mientras el Estado con los PDET, Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, continúa entregando una cantidad grande de proyectos, del lado de la población y los gobiernos regionales no se percibe la intención de acabar o por lo menos disminuir los cultivos de uso ilícito, más bien hemos visto en diferentes medios de comunicación el rechazo a la fuerza pública por parte de algunas comunidades donde se encuentran las plantaciones. El Departamento del Cauca no puede continuar conviviendo con el combustible que alimenta la muerte de líderes sociales, acaba con la juventud, acaba con la familia, ahuyenta la inversión privada y la inversión pública. Es un tema de razonamiento básico, no podemos continuar viviendo con el enemigo.

Tutela ordena detener la erradicación forzosa en tres municipios del Cauca
El Tribunal Contencioso Administrativo del Cauca le ordenó a la Agencia de Renovación del Territorio, así como al Ejército Nacional, detener inmediatamente los operativos de erradicación forzosa de cultivos ilícitos en los municipios de Caloto, Cajibío y Piamonte.
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