Una conversación oportuna con Gustavo Bolívar

Por Andrés Gustavo Ruiz Payán andresruiz@unicauca.edu.co

Una conversación oportuna con Gustavo Bolívar

Con el anuncio de que el Senador, cabeza de lista del Pacto Histórico, visitará la ciudad de Popayán, se abre la oportunidad para hablar de un tema trascendental para el nuevo Gobierno y para la ciudadanía en general: la reforma tributaria.


Un álgido debate nacional estamos atravesando por cuenta de la Reforma Tributaria que hace curso en el Congreso de la República. Con ella el Gobierno Nacional espera disponer de 25 billones de pesos para el 2023 y con ellos, cumplir los compromisos de inversión social prometidos durante la campaña presidencial. El trámite de este proyecto, tan sensible para muchos sectores, nos permitirá ver la capacidad de la bancada de gobierno para mantener las mayorías en las dos cámaras del legislativo hasta lograr su aprobación. También podremos ver, en los debates y en los medios, a las figuras más representativas del Pacto Histórico defendiendo esta iniciativa que pretende gravar con impuestos a los más ricos para el beneficio de los más pobres. Sin duda, en la primera línea de defensa estará el Senador Gustavo Bolívar.

Lo que hemos conocido por los funcionarios del Gobierno, especialmente por el Ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, es que la reforma tributaria busca recaudar nuevos recursos por 25 billones de pesos en el 2023, pero la meta del próximo cuatrienio es llegar a los 50 billones, donde la otra mitad, se espera recaudar a través de la lucha contra la evasión de impuestos que se estima que en nuestro país gravita entre los 40 y 80 billones de pesos al año.

Un elemento muy difundido del contenido de la reforma es que tiene un carácter progresivo, que quiere decir, que se cobrarán más impuestos a quienes tengan más dinero, o de manera más técnica, lo que pretende es cobrar impuestos más altos a quienes tengan una base neta de tributación mayor. Este no es un hecho menor, teniendo en cuenta que, en los gobiernos pasados, bajo la consigna de la confianza inversionista, fueron creadas una infinidad de exenciones tributarias a los grandes capitales con la ilusión de que generaran mayor y mejor empleo en el país, cosa que nunca se dio.

Otro elemento fundamental que se ha explicado, y que tal vez no se ha comprendido por su gran complejidad, es que la propuesta de tributación pone su centro en el capital y no en el trabajo. Esto quiere decir que se busca cobrarle más impuestos a los ingresos de capital, que son las utilidades o ganancias y los dividendos que las empresas les pagan a sus accionistas. Para el gobierno, la idea es llegar a niveles de impuestos razonables en comparación con los aplicados en los países de la OCDE o incluso el mismo Estados Unidos, que tanto se usa como medida de lo ideal.

Por el lado del trabajo, como lo ha dicho el director de la DIAN, lo que se ha hecho es identificar lo que se les cobra a los trabajadores, o sea, que tanto se afectan los ingresos por salarios de los trabajadores y aumentar los impuestos solamente a quienes tienen los más altos salarios. La cifra que se ha dado es que esta medida exime al 95% de los asalariados del país.


Aunque estos elementos generales, no nos muestran claramente que vamos a “vivir sabroso”, si nos permite identificar un nuevo discurso afín a los pobres, a los trabajadores, a promover la salud pública y a realizar una justicia tributaria, donde quienes ganen más, como es lo lógico, paguen más.

En conclusión, con estos anuncios, podríamos asumir que la mayoría de los colombianos pobres, los del común, los de a pie, podemos estar tranquilos, sin embargo, conocer de primera mano los alcances y efectos de la reforma tributaria nunca estará de más, por ello, es muy oportuna la visita del Senador Bolívar a Popayán para hablar del tema. Esperemos que las buenas intenciones de la “tributaria de Petro” se vean reflejadas en la realidad y que el “cambio” que elegimos en las urnas, realmente sea en beneficio de las grandes mayorías.