Popayán pide justicia y seguridad vial tras muerte trágica de José David

La tragedia que enluta a la ciudad no puede pasar desapercibida. El fallecimiento de José David Calambas Paredes, joven administrativo de apenas 28 años, a causa de un fatídico accidente de tránsito, debe ser un aldabonazo que sacuda las conciencias de toda la ciudadanía payanesa.

Popayán pide justicia y seguridad vial tras muerte trágica de José David

Las circunstancias que rodearon este siniestro son indignantes: un conductor imprudente que huyó cobardemente de la escena sin prestar auxilio alguno. Lamentablemente, esta no es una situación aislada en las vías de nuestra ciudad. Con demasiada frecuencia, somos testigos de conductores temerarios que anteponen su irresponsabilidad al respeto por la vida.

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Desde esta tribuna, hacemos un enérgico llamado a la cultura ciudadana de todos los payaneses. Es hora de tomar conciencia plena de que cada vez que nos subimos a un vehículo, cargamos con la responsabilidad de preservar vidas, no de ponerlas en riesgo. Las leyes de tránsito no son simples recomendaciones, son preceptos que deben acatarse sin excusas.

A los conductores imprudentes, los instamos a reflexionar sobre las consecuencias devastadoras que puede acarrear su comportamiento negligente. Una vida segada en la flor de su juventud debería bastar para comprender la importancia de conducir con prudencia, respetando las señales y los límites de velocidad. La impaciencia al volante nunca puede justificar un desenlace tan trágico.

Pero el llamado también es para las autoridades locales. Es inadmisible que no se tomen medidas contundentes para frenar esta problemática que lacera a nuestra sociedad. Exigimos una mayor presencia y control policial en las vías, así como la implementación efectiva de campañas de sensibilización y educación vial.

Además, es imperativo que se fortalezca el sistema legal para que los responsables de estos lamentables hechos asuman las consecuencias de sus actos. No puede haber impunidad cuando se atenta contra lo más preciado: la vida humana.

La memoria de José David debe ser un faro que guíe nuestros esfuerzos hacia un cambio real y duradero. Su partida prematura no puede ser en vano. Hagamos de Popayán una ciudad ejemplar en cultura vial, donde el respeto por los peatones y conductores prevalezca sobre la irresponsabilidad.

A las autoridades y a los ciudadanos nos corresponde actuar con firmeza y compromiso. Solo así podremos evitar que se repitan tragedias como esta y preservar la integridad de todos en las vías públicas. ¡Basta de imprudencias al volante! La vida es lo más valioso que tenemos, cuidémosla.