Aída Quilcué llamó a la unidad popular a la hora defender la movilización social en estas elecciones presidenciales

La lideresa indígena reivindicó la protesta como un derecho, destacó los avances del gobierno y lanzó un mensaje de inclusión, paz y dignidad para el Cauca y el país.

Aída Quilcué llamó a la unidad popular a la hora defender la movilización social en estas elecciones presidenciales

En medio de un acto multitudinario, masivo y popular, en Popayán, la lideresa indígena nasa Aída Quilcué ofreció un discurso marcado por llamados a la unidad, la resistencia y la defensa de los derechos de los pueblos históricamente excluidos, los mismos que ahora están decididos a continuar con el legado social de Gustavo Petro.

Desde el inicio de su intervención, Quilcué hizo un reconocimiento amplio a los distintos sectores sociales presentes, destacando la participación de mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, campesinos, trabajadores y movimientos sociales. “El saludo va para todos y todas sin excepción”, expresó, subrayando la importancia de la inclusión en el proyecto político que promueve, con el cual se presenta para llegar a la casa de Nariño en las próximas elecciones.

“Acá estamos, todos y todas sin excepción, porque la movilización social es un derecho fundamental para redescribir la historia, me preguntan por qué protestamos en la Panamericana, quieren responsabilizarnos de un supuesto daño al Cauca, pero acá está la respuesta, la lucha por nuestros derechos nos lleva a la marcha, a la movilización, como en este sitio donde masacraron a nuestros ancestros, acá seguimos, resistiendo”, expresó la destacada lideresa indígena.

La lideresa también evocó la memoria histórica del territorio, recordando que el lugar donde se desarrolló este masivo encuentro fue escenario de violencia contra los pueblos ancestrales: el puente de Humilladero, cerca a una de las casas de la familia de Paloma Valencia. En ese sentido, afirmó que ese pasado se transforma en un símbolo de resistencia y construcción de un nuevo país.

Por eso uno de los puntos centrales de su intervención fue la defensa de la movilización social, en particular las protestas en esa vía Panamericana. Quilcué aseguró que estas acciones no buscan afectar a otros sectores, sino responder a problemáticas estructurales como el despojo territorial, la violencia política y el asesinato de líderes sociales. “Nos movilizamos porque nos han quitado todo, incluso la vida de muchos compañeros y compañeras”, expresó Quilcué.

Durante su discurso, también respaldó el proyecto político del presidente Gustavo Petro, destacando avances en materia de reformas sociales, como la pensional y la laboral, así como el acceso a la educación gratuita. Según indicó, estos logros representan pasos importantes hacia la dignificación de sectores históricamente marginados.

Quilcué fue muy clara en señalar que los problemas de violencia en el Cauca no son nuevos, sino consecuencia de décadas de abandono estatal, de la incapacidad de las autoridades de crear proyecto incluyentes. No obstante, sostuvo que el actual gobierno ha comenzado a abordar estas deudas históricas, aunque reconoció que aún persisten grandes desafíos. “Hay mucho camino por recorrer”, dijo la formula vicepresidencial de Iván Cepeda en estas elecciones, en esa Ciudad Blanca que también tiene a otra lideresa, conservadora, peleando por el poder nacional.

Bajo ese pensamiento políticó, la lideresa planteó la necesidad de continuar el proyecto de cambio, proponiendo su fórmula de lucha social; reivindicando así el papel de los pueblos indígenas, campesinos y sectores populares en la conducción del país.

El discurso también incluyó un fuerte mensaje ambiental, con un llamado a proteger la Madre Tierra y a revisar actividades como la minería en los territorios. “No es una emergencia, es la Tierra que está gritando que está enferma”, manifestó Quilcué.

Finalmente, la destacada lideresa indígena envió un mensaje de tranquilidad al pueblo caucano, asegurando que su apuesta política estará basada en el diálogo, la paz y la dignidad. “No vamos a responder con la muerte, sino con la vida”, concluyó Quilcué en medio de este masivo acto político, el cual convirtió el tradicional Puente del Humilladero en un mar de gente que están batallando duro para vencer en las urnas a la también caucana Paloma Valencia.

De ahí que el acto se consolidó como un espacio de articulación entre diversos sectores sociales y políticos, en medio de un contexto regional marcado por tensiones, pero también por la búsqueda de salidas negociadas y transformaciones estructurales.