Alerta en Colombia: el fenómeno de El Niño llegará antes y podría ser uno de los más fuertes de la historia
Las autoridades ambientales advirtieron que el evento climático se adelantará varios meses frente a las previsiones iniciales y podría generar sequías, incendios forestales y problemas de abastecimiento de agua en varias regiones del país.
Colombia se prepara para enfrentar uno de los fenómenos climáticos más intensos de las últimas décadas. El Ministerio de Ambiente confirmó que el fenómeno de El Niño se presentará antes de lo esperado y que su impacto podría ubicarse entre los más severos registrados desde mediados del siglo XX.
De acuerdo con las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), existe una alta probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027, especialmente durante los meses de noviembre y diciembre, así como en enero del próximo año.
El fenómeno de El Niño se caracteriza por el aumento anormal de la temperatura de las aguas del océano Pacífico, una condición que altera los patrones climáticos y suele traducirse en periodos prolongados de calor y disminución de las lluvias en amplias zonas del país.
Las previsiones indican que las regiones Andina, Caribe y Pacífica serían algunas de las más afectadas. Entre las consecuencias esperadas se encuentran el incremento de las temperaturas, la reducción de las fuentes hídricas, mayores riesgos de incendios forestales y un deterioro en la calidad del aire.
Las autoridades ambientales señalaron que el calentamiento del océano y de la atmósfera se intensificará durante el segundo semestre de 2026, alcanzando su punto más crítico hacia finales de año e inicios de 2027.
Ante este panorama, el Gobierno Nacional hizo un llamado a las administraciones locales, organismos de socorro, empresas y ciudadanía para poner en marcha medidas preventivas que permitan mitigar los impactos del fenómeno.
Desde el Ideam también recomendaron fortalecer los planes de gestión del agua, promover el uso responsable de los recursos hídricos y mantener activos los protocolos de monitoreo y respuesta frente a posibles emergencias derivadas de las altas temperaturas y la sequía.
Las autoridades insistieron en que la anticipación será clave para reducir los riesgos asociados a este fenómeno climático, que amenaza con convertirse en uno de los más fuertes experimentados por el país en las últimas décadas.