Alerta sanitaria por falsificación de lotes de Electrolit de 625 ml, ordenaron suspender su consumo
Invima identificó envases alterados y diferencias en el contenido del popular rehidratante, por lo que recomendó a la población abstenerse de comprar presentaciones sospechosas y reportar cualquier incidente.
El uso de bebidas para rehidratación oral encendió las alarmas en el país luego de que autoridades sanitarias detectaran la circulación de productos adulterados que imitan al Electrolit de 625 mililitros. La advertencia fue emitida por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos tras recibir reportes que evidencian irregularidades en varios lotes distribuidos en el mercado.
De acuerdo con la entidad, las inconsistencias fueron identificadas inicialmente por el fabricante, Laboratorios Pisa S.A. de C.V., que notificó variaciones inusuales en características como el sabor, el color y la presentación del producto. Estas anomalías encendieron las alertas sobre posibles riesgos para la salud de quienes lo consuman.
Durante las verificaciones se encontraron señales claras de falsificación, entre ellas etiquetas con baja calidad de impresión, envases con acabados diferentes a los originales y sellos de seguridad alterados. También se detectaron líquidos con sedimentos visibles y olores distintos, lo que refuerza la sospecha de manipulación indebida.
Las autoridades identificaron varios lotes comprometidos en los que el contenido no corresponde con el sabor indicado en la etiqueta. Entre los casos reportados hay productos que, aunque originalmente eran de maracuyá, fresa o uva, fueron comercializados como otros sabores, lo que evidencia alteraciones en su distribución y posible reenvasado.
Entre los lotes fraudulentos identificados se encuentran:
• M24N339: Electrolit Maracuyá (original) que fue comercializado como Fresa-Kiwi.
• M24G354: Electrolit Fresa (original) que fue adulterado como Mora Azul.
• M24S323: Electrolit Maracuyá (original) vendido como Jamaica.
• M24T472: Electrolit Uva (original) que también se encontró como Ponche de Frutas.
El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos advirtió que estos productos no cuentan con garantías sanitarias, por lo que su consumo representa un riesgo. Al desconocerse su procedencia, composición y condiciones de almacenamiento, no es posible asegurar su calidad ni su efecto en el organismo.
La entidad recordó que la comercialización de medicamentos falsificados constituye una infracción grave a la normativa vigente en Colombia, particularmente a lo establecido en el Decreto 677 de 1995, que regula la producción y distribución de estos productos.
Ante esta situación, se recomendó a los ciudadanos comprar únicamente en establecimientos autorizados y verificar siempre el registro sanitario antes de consumir cualquier producto. En caso de sospecha, se debe suspender su uso de inmediato y reportar la situación a las autoridades de salud.
Finalmente, el llamado se extendió a instituciones médicas, distribuidores y entidades territoriales para reforzar los controles y evitar que estos productos continúen circulando. Las autoridades insistieron en que la denuncia oportuna y la revisión cuidadosa por parte de los consumidores son clave para frenar la comercialización de medicamentos adulterados.