Anuncian masivas movilizaciones en contra del gobierno de Abelardo de la Espriella

Más de 1.500 delegados de organizaciones sindicales, sociales, campesinas, étnicas y políticas anuncian un paro nacional contra el gobierno nacional.

Anuncian masivas movilizaciones en contra del gobierno de Abelardo de la Espriella

En un ambiente que los propios organizadores describieron “de unidad y de combate”, más de 1.500 delegados y delegadas de organizaciones sindicales, sociales, populares, campesinas, étnicas y políticas, provenientes de todas las regiones del país, sesionaron en la capital los días 11 y 12 de septiembre en el Encuentro Nacional por la Defensa de la Vida, la Dignidad, la Democracia, la Paz, la Soberanía y las Reformas Sociales.

La primera —y, según el documento final, “fundamental”— decisión del certamen fue declarar “la más radical oposición” al gobierno de Abelardo de la Espriella, al que los asistentes calificaron de ilegítimo por el rumbo que, aseguran, le ha impuesto al país: la subordinación a los intereses del imperialismo norteamericano y la alineación con los proyectos de la extrema derecha internacional.

“Es una amenaza directa a la soberanía nacional, la democracia y los derechos conquistados por el pueblo colombiano, y un innegable viraje hacia el fascismo”, advierte la declaración, que acusa a Estados Unidos de imponer “el mismo libreto de vasallaje” a países independientes, “por medio de la fuerza o el envilecimiento”, con el propósito de enajenar sus riquezas naturales, la laboriosidad de sus habitantes y su integridad, seguridad y defensa.

El escenario internacional

El Encuentro enmarcó su diagnóstico en la Estrategia de Seguridad Nacional de Washington y en la llamada “Iniciativa Escudo de las Américas”, que según el documento busca someter a las naciones de la región y frenar la influencia de “potencias extrahemisféricas”, es decir, impedir el relacionamiento de Colombia, en pie de igualdad, con bloques como los BRICS y, en particular, con la República Popular China.

Frente a lo que denomina la agresiva “doctrina Donroe”, la declaración opone la herencia de la doctrina bolivariana de anticolonialismo, libertad e independencia. El texto repudia la profundización del bloqueo a Cuba, el “bombardeo de Caracas y el secuestro del presidente Maduro y su esposa”, así como el despliegue del Comando Sur y la Cuarta Flota, formas de coacción que los delegados consideran condenables.

El Encuentro también rechaza “el despliegue del sionismo en el mundo mediante falsas dinámicas de solidaridad” y saluda las luchas de los pueblos palestino, saharaui, iraní, boliviano y el “comunero venezolano”, a los que presenta como ejemplo de resistencia contra el genocidio y los ataques imperialistas.

Denuncias sobre las elecciones

Una de las secciones más ácidas del documento apunta a la injerencia del gobierno de Donald Trump en las elecciones colombianas. Los delegados sostienen que existen “evidencias de manipulación mediante herramientas de inteligencia artificial por factores exógenos”, denunciadas y no atendidas, además de irregularidades en los escrutinios en el exterior, en especial en Estados Unidos, lo que constituiría “una dolosa tergiversación del voto ciudadano” que debe seguir siendo investigada.

Frente a lo que llama la “arremetida mediática y cibernética de la ultraderecha”, el Encuentro llamó a desarrollar una “masiva estrategia comunicacional propia” por todos los medios disponibles.

Defensa del Gobierno del Cambio

La declaración resalta lo que considera las transformaciones positivas del Gobierno del Cambio, entre ellas el respeto a la protesta social, la reforma laboral, el salario mínimo vital, la entrega de tierras a los campesinos, la mesada pensional para millones de ancianos, la reducción del desempleo y la inflación, la matrícula cero y el impulso a la medicina preventiva y predictiva.

En materia internacional, el documento destaca la solidaridad con el pueblo palestino, el rechazo a la política migratoria estadounidense con exigencia de regreso digno de los deportados, la reivindicación de una política antidrogas autónoma y la denuncia de “ejecuciones sin fórmula de juicio” de navegantes acusados sin pruebas de narcotráfico.

El inventario de críticas

En contraste, el Encuentro elaboró un extenso catálogo de reclamos contra el nuevo gobierno: la instalación de bases militares norteamericanas y operaciones conjuntas; la paramilitarización de la seguridad ciudadana mediante los “Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana” —“unas nuevas Convivir”—, la autorización del porte de armas y la permisividad hacia la pena de muerte; la persecución xenófoba contra la diáspora venezolana y el restablecimiento de relaciones con Israel.

En lo social y económico, los delegados denunciaron la ruptura de los procesos de paz —con amenazas a autoridades territoriales que los apoyaron—, la criminalización de la protesta, la “masacre laboral” de empleados públicos, el fortalecimiento de las EPS y una oleada privatizadora que involucraría a Ecopetrol, Cenit, el Grupo Bicentenario y el INPEC, este último para montar “como Bukele, el negocio de las megacárceles a los monopolios”.

El texto cuestiona igualmente la implantación del fracking y la reanudación de la fumigación con glifosato; la entrega de recursos energéticos, minerales críticos y tierras raras a transnacionales estadounidenses; las gabelas a los grandes conglomerados financieros tras la tragedia del terremoto del 10 de agosto; y el Presupuesto General de 2027, que prevé contratar $239 billones en nueva deuda, junto con una ley de “rescate fiscal” inspirada, advierten, en los planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional.

En educación, el Encuentro rechaza la imposición de enfoques “confesionales y anticientíficos” que desconocen la naturaleza laica del país, el desmantelamiento de la educación pública y el revivido propósito de “quebrarle el espinazo a Fecode”, además de la “funesta pretensión de hacer desaparecer a las niñas del lenguaje”, ejemplo de la tendencia machista y patriarcal que atribuye al gobierno.

 “El más firme bastión de resistencia”

La declaración cierra con una advertencia al Palacio de Nariño: “Toda una agenda antipopular, que se hará aún más despótica en la medida que transcurra el gobierno, pero que encontrará en los millones de colombianos representados por los delegados a este encuentro el más firme bastión de resistencia”.