Arde el norte del Cauca: dos soldados heridos tras combates entre el Ejército y las disidencias de las Farc
Los combates se presentaron en Santander de Quilichao, Caloto, Toribío, Corinto y Miranda.
Momentos de angustia vivieron comunidades indígenas y campesinas del norte del departamento del Cauca luego de quedar en medio de fuertes enfrentamientos entre tropas del Ejército Nacional de Colombia y estructuras disidentes de las FARC-EP en zonas rurales de varios municipios de la región.
Los combates se registraron principalmente en áreas rurales de Santander de Quilichao y Caloto, donde los habitantes denunciaron que explosiones y detonaciones se escucharon muy cerca de viviendas y caminos veredales, generando temor entre las familias que residen en estos territorios.
Uno de los reportes más alarmantes provino de comuneros asentados en el sector de Pajarito, zona rural de Caloto, quienes advirtieron que proyectiles estaban cayendo cerca de las viviendas.
“Señores, autoridades de este grupo, están lanzando bombas desde abajo, no sabemos exactamente desde dónde, pero vienen desde el lado de Caloto y una de ellas cayó muy cerca de la casa del mayor Rogelio”, alertó uno de los comuneros a través de mensajes enviados a las autoridades comunitarias, solicitando además la intervención de la Defensoría del Pueblo para evitar una tragedia.
La situación quedó en evidencia gracias a los reportes realizados por las mismas comunidades indígenas, que documentaron la intensidad de las confrontaciones desde horas de la mañana del viernes 6 de marzo, cuando unidades élite del Ejército llegaron a varios puntos del norte del departamento para adelantar operaciones contra los grupos armados ilegales que operan en la zona.
Los integrantes del Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos de la ACIN fueron los encargados de informar que los combates también se extendieron a territorios de La Cilia - La Calera y Páez, ubicados en jurisdicción de Miranda y Corinto.
Según el informe entregado por esta organización indígena, los enfrentamientos comenzaron alrededor de las 10:00 de la mañana en sectores cercanos a las veredas Media Naranja y Paraíso, en Corinto, así como en Caraqueño, La Unión y El Cabildo, en Miranda.
En medio de las confrontaciones, varias familias quedaron atrapadas en sus viviendas, entre ellas personas mayores y ciudadanos con problemas de salud o movilidad limitada, quienes no pudieron abandonar sus casas ante el riesgo de quedar en medio del fuego cruzado.
La situación también obligó a suspender las clases en algunas veredas de Corinto, mientras la comunidad reportaba la presencia de vehículos blindados del Ejército y explosiones cerca de los caminos rurales, especialmente en el sector de La Unión.
Ante el riesgo para la población civil, las autoridades indígenas recomendaron a los habitantes mantenerse resguardados y acatar las orientaciones de las autoridades ancestrales.
“Exigimos el cese inmediato de las confrontaciones y el respeto por la vida y la integridad de las comunidades de las distintas veredas de los territorios de La Cilia - La Calera y Páez”, manifestaron voceros comunitarios.
De acuerdo con información entregada por fuentes militares, durante estos enfrentamientos dos soldados profesionales resultaron heridos luego de ser alcanzados por explosivos artesanales que habrían sido lanzados por integrantes de las disidencias contra los pelotones que avanzaban en operaciones en la zona.
Los uniformados lesionados fueron identificados como Carlos Manuel Martínez Narváez y Samuel David Navas Carreño, quienes presentaron afectaciones auditivas producto de las detonaciones.
Ambos militares fueron evacuados del área de operaciones y trasladados a la clínica Valle del Lili, en la ciudad de Cali, donde permanecen bajo observación médica.
Entre tanto, periodistas y líderes sociales de Miranda y Corinto indicaron que los combates se prolongaron durante varias horas, lo que obligó a muchas familias a reunirse en puntos humanitarios o a permanecer refugiadas en sus viviendas por temor a quedar en medio de la confrontación.
El recrudecimiento de estos enfrentamientos vuelve a evidenciar la difícil situación de orden público que se vive en el norte del Cauca, donde comunidades indígenas y campesinas continúan enfrentando los riesgos derivados del conflicto armado que persiste en esta región del suroccidente colombiano.