Arnulfo Mostacilla en el sur del Cauca: El candidato que no nació en un escritorio, sino en el latido del territorio

En un recorrido histórico por las zonas rurales, Arnulfo conecta su historia de esfuerzo personal con un sur que ha decidido transformar el miedo en dignidad política.

Arnulfo Mostacilla en el sur del Cauca: El candidato que no nació en un escritorio, sino en el latido del territorio
Arnulfo Mostacilla, candidato a la Cámara, en diálogo con comunidades campesinas del sur del Cauca

Había un silencio viejo en el sur del Cauca, uno de esos que se guardan cuando la esperanza se agota. Pero este fin de semana algo se rompió.

Sin la parafernalia de camiones llenos de gente traída a la fuerza, la llegada de Arnulfo, candidato a la Cámara de Representantes, marcó un punto de inflexión.

No fue un mitin político tradicional; fue el encuentro de un hombre que conoce el secreto de la semilla con un pueblo que, tras décadas de olvido, ha decidido volver a habitar su propia casa con dignidad.


La conexión de Arnulfo con el sur no es estratégica, es identitaria. Mientras otros candidatos surgen de los pasillos burocráticos, Arnulfo no nació en un escritorio.

Su historia comenzó en el latido de un Cauca que te enseña a caminar cuesta arriba desde que eres niño. Él no es depositario de herencias políticas; su trayectoria está escrita con los esfuerzos que dejan huella en la piel y el ejemplo de quienes se levantan cuando aún es de noche para que a la vida no le falte nada.


Su paso por el sur del Cauca no solo estuvo marcado por la emotividad, sino por un mensaje de empoderamiento técnico. Arnulfo estudió y se preparó con la "furia" de quien comprende que la educación es la única herramienta para evitar que a las comunidades las sigan engañando con promesas vacías o "espejitos".

  • Preparación: Sus títulos académicos no fueron un puente para huir del territorio, sino para volver a él con mejores respuestas.
  • Pragmatismo: Entiende que el poder legislativo solo tiene sentido si se traduce en que "la olla hierva y el camino sea seguro".

Durante su recorrido, fue evidente que el guion de los poderosos ya no funciona. No hubo gritos ni consignas ensayadas; hubo una atención profunda y peligrosa para los mismos con las mismas. Arnulfo Mostacilla miró a la cara a campesinos de manos ásperas, reconociéndose en el mismo cansancio y en el mismo sueño.

"Ayer vi que el miedo se está volviendo dignidad. El Cauca ya no es una finca ajena; es una casa que estamos volviendo a habitar", afirmó el candidato ante una multitud orgánica que no buscaba prebendas, sino representación.


Este fenómeno en el sur del departamento sugiere un cambio en el comportamiento electoral. La figura de Arnulfo amalgama el resentimiento social legítimo con una propuesta de orden y gestión técnica. Su capacidad para hablar el lenguaje del campo y, al mismo tiempo, el de la política legislativa, lo posiciona como un interlocutor que las estructuras tradicionales no saben cómo leer todavía.


La jornada cierra con la certeza de que el sur del Cauca ha dejado de esperar. Con Arnulfo Mostacilla como catalizador, la región parece estar tomando las riendas de su propio destino, enviando un mensaje claro a Popayán y a Bogotá: la política de escritorio ha caducado frente al latido del territorio y la fuerza del Cauca.

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