Ataques y combates en varios puntos del norte del Cauca, reportan las comunidades
Varios de estos hechos se presentaron durante la tarde de este martes 3 de febrero en Santander de Quilichao y Caloto.
Una tensa situación de orden público se presentó en la zona rural del municipio de Santander de Quilichao, ubicado en el norte del departamento del Cauca, debido a enfrentamientos armados entre integrantes del Ejército Nacional y disidentes del frente Dagoberto Ramos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, uno de los grupos armados ilegales con una notable presencia en esta región del país.
De acuerdo con reportes suministrados por fuentes militares en el área, los combates se han registrado sobre la vía que conecta Santander de Quilichao con el municipio de Caloto, un corredor estratégico tanto para la movilidad de la población civil como para las operaciones de la fuerza pública. Este eje vial ha sido escenario de violencia en varias ocasiones, y ahora se suma la instalación de un cilindro explosivo por parte de los alzados en armas, lo que ha aumentado la preocupación entre los habitantes locales y ha llevado a las tropas a activar protocolos de seguridad.
El artefacto explosivo fue encontrado específicamente sobre la carretera que une la zona urbana de Santander de Quilichao con el corregimiento de El Palo, en un sector conocido como Parque Lineal. La comunidad ha mostrado gran alarma ante la presencia de explosivos en una vía de frecuente tránsito, considerando el alto riesgo que esto representa para la población civil.
“Este hostigamiento se produjo tras el lanzamiento de explosivos en la vía que comunica a Caloto con Villa Rica, lo que evidencia una escalada de acciones violentas por parte de este grupo armado ilegal”, afirmaron las autoridades castrenses. Ante estos hechos, unidades del Ejército se han desplazado hacia los puntos afectados con el objetivo de restablecer el orden público y garantizar la seguridad de la población.
Sin embargo, durante estas labores de restablecimiento del orden, soldados del Ejército fueron atacados por integrantes del frente Dagoberto Ramos de las Farc, un grupo disidente que, según las autoridades, mantiene control e influencia en muchos municipios del nororiente del Cauca y ha sido responsable de numerosas acciones armadas contra la fuerza pública y la población civil.
“El área fue acordonada de manera preventiva mientras unidades especializadas en el manejo de explosivos verifican el elemento y evalúan el nivel de riesgo para la comunidad. Hasta el momento no se reportan personas lesionadas”, señalaron los militares. Además, confirmaron el desarrollo de operaciones ofensivas en esta zona del país, con el propósito de debilitar la capacidad militar de este grupo armado ilegal.
El comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia, general Hugo Alejandro López Barreto, hizo un llamado a la calma y confirmó que las operaciones continúan y se intensifican en el norte del Cauca. “Nuestro objetivo es neutralizar de forma directa y sostenida a los grupos armados organizados que han estado atentando contra las tropas y la población civil”, indicó el alto oficial a través de sus redes sociales.
López Barreto destacó que se mantendrá el control territorial y que se fortalecerá el despliegue operacional, utilizando todas las capacidades disponibles para proteger la vida de los ciudadanos y cumplir con la misión constitucional de las Fuerzas Militares. “Propenderemos por la seguridad y por el bienestar de nuestra gente”, añadió.
A raíz de estos incidentes, videos y fotografías han comenzado a circular en plataformas digitales, mostrando la intensidad de los combates y reflejando la compleja situación de seguridad que persiste en esta región del país. Las imágenes capturan no solo la violencia del conflicto, sino también la angustia de las comunidades que se encuentran atrapadas en medio del fuego cruzado, anhelando condiciones que garanticen tranquilidad y protección.
La violencia en el Cauca es un fenómeno que ha perdurado durante décadas, en gran parte alimentado por el narcotráfico, las luchas de poder entre grupos armados al margen de la ley y la falta de presencia estatal. La persistencia de estas dinámicas ha llevado a que muchas comunidades se conviertan en víctimas del conflicto, sufriendo las consecuencias de enfrentamientos armados que interrumpen su vida cotidiana y ponen en riesgo su seguridad.
Con la situación aún en desarrollo, la atención de las autoridades y de la población nacional se centra en encontrar soluciones inmediatas que eviten una mayor escalada de violencia y aseguren la estabilidad en la región.