Camilo Vive en esta Colombia que se transforma socialmente

Florecen los resultados de la lucha de este líder religioso que luchó por una paz con justicia social.

Camilo Vive en esta Colombia que se transforma socialmente



Sacerdote, pensador social y figura insurgente, Camilo Torres Restrepo se consolidó como uno de los referentes más influyentes de los movimientos sociales en América Latina. El reciente hallazgo de sus restos, ocultados durante décadas tras su muerte en combate, vuelve a situar su historia en el centro del debate sobre memoria y conflicto en Colombia, cuando se conmemoran seis décadas de su fallecimiento.

Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929, dentro de una familia perteneciente a sectores acomodados de la sociedad colombiana. Fue hijo de Calixto Torres Umaña e Isabel Restrepo Gaviria. Desde joven mostró interés por la reflexión social y política, aunque inicialmente intentó formarse como abogado en la Universidad Nacional de Colombia, carrera que abandonó para seguir su vocación religiosa.

Su decisión de convertirse en sacerdote estuvo influenciada por religiosos dominicos que conoció durante su juventud. Fue ordenado sacerdote en 1954, iniciando un camino que combinaría su fe con una profunda preocupación por las desigualdades sociales. Poco después viajó a Europa y cursó estudios de sociología en la Universidad Católica de Lovaina, donde se graduó en 1958, fortaleciendo su pensamiento académico y social.

Tras regresar al país, Camilo asumió un compromiso decidido con las comunidades empobrecidas, defendiendo la idea del “amor eficaz por el prójimo”, principio que guiaba su trabajo pastoral y social. Su pensamiento contribuyó al desarrollo de la teología de la liberación, corriente que buscaba integrar el análisis social con el mensaje cristiano, promoviendo transformaciones estructurales en favor de los sectores populares.

Gracias a su formación académica, elaboró múltiples investigaciones y textos que aportaron al desarrollo de las ciencias sociales en Colombia. Participó en la creación de la primera facultad de Sociología de América Latina en la Universidad Nacional, junto a reconocidos intelectuales como Orlando Fals Borda y otros investigadores que impulsaron el estudio científico de la realidad social colombiana. Allí también se desempeñó como profesor y capellán.

Su compromiso con los sectores populares se profundizó con la participación en procesos sociales y comunitarios. Impulsó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal, integró el comité técnico de reforma agraria del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria y promovió espacios académicos y políticos orientados a la transformación social del país.

Estas posiciones generaron tensiones con la jerarquía de la Iglesia católica colombiana, lo que llevó a enfrentamientos con sectores conservadores de la institución. Ante la presión, Camilo solicitó la reducción al estado laical. El 24 de junio de 1965 celebró su última misa en Bogotá, en medio de una profunda carga emocional, marcando el cierre de su vida sacerdotal formal.

Ese mismo año impulsó el Frente Unido, un movimiento político que buscaba articular sectores populares, democráticos y revolucionarios para promover cambios estructurales en Colombia. Durante esta etapa recorrió el país participando en movilizaciones sociales y estableció contactos con el Ejército de Liberación Nacional, organización insurgente que iniciaba su consolidación.

Su cercanía con los movimientos sociales y su creciente liderazgo lo convirtieron en objetivo de seguimiento por parte de las autoridades estatales. Diversos analistas y cronistas han señalado que existía un alto riesgo contra su vida, lo que finalmente influyó en su decisión de vincularse de manera formal al ELN en 1965, trasladándose a zonas rurales del oriente colombiano.

La incorporación de Camilo Torres a la guerrilla fue anunciada públicamente en enero de 1966. Poco después, el 15 de febrero de ese mismo año, murió en su primer combate, a los 37 años, tras resultar herido mientras intentaba recuperar el fusil de un soldado durante un enfrentamiento armado.

Después de su muerte, su figura adquirió un carácter simbólico, alimentado también por la decisión del Estado colombiano de no entregar su cuerpo a su familia. Su madre emprendió durante años la búsqueda de sus restos, convirtiéndose en un referente temprano de la lucha por las personas desaparecidas en el conflicto armado.

Con el paso del tiempo, Camilo Torres Restrepo se transformó en un ícono de las luchas sociales y políticas en Colombia y América Latina. Su legado ha inspirado movimientos sociales, procesos académicos y reflexiones religiosas orientadas hacia la justicia social, manteniendo vigente su influencia en distintos escenarios políticos y sociales del continente.

El 23 de enero de 2026, el ELN informó que había encontrado el cuerpo de Camilo. Ese mismo día, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas confirmó que en 2019 recibió una solicitud de búsqueda, encabezada por el sacerdote Javier Giraldo.

Tras confirmarse el hallazgo, la Universidad Nacional anunció la realización de una eucaristía para conmemorar los 60 años de la muerte de Camilo Torres, en Patio Cemento (Santander). En esa misma universidad construyeron un osario para albergar los restos del fundador de la Facultad de Sociología.

El general Álvaro Valencia Tovar dirigió a las tropas que participaron en el combate en el que murió Camilo Torres. El militar ordenó enterrar el cuerpo en un lugar desconocido. A pesar de los pedidos de su familia, amigos y del movimiento social, su cuerpo permaneció desaparecido durante 60 años.

Inicialmente, Valencia ordenó enterrarlo cerca del lugar del combate. Posteriormente, dispuso que lo sepultaran en un panteón militar en Santander.

Aunque los militares siempre se negaron a devolver el cuerpo, en 2019 el sacerdote Javier Giraldo presentó una solicitud ante la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), entidad creada a raíz de los acuerdos de paz de 2016.