Canal 29 de Popayán: del reconocimiento India Catalina a las denuncias de abandono

El canal que obtuvo un reconocimiento nacional por su producción audiovisual hoy enfrenta cuestionamientos por su abandono, la falta de modernización y problemas administrativos.

Canal 29 de Popayán: del reconocimiento India Catalina a las denuncias de abandono

La Oficina de Prensa y Comunicaciones de la Alcaldía, actualmente dirigida por Karen Yisselle Ramos Urbano, tiene responsabilidades expresas en su fortalecimiento.

El Canal 29 de Popayán, que en 2020 recibió una mención especial en los Premios India Catalina por la miniserie Mosquera: historia, poder y demencia, enfrenta una preocupante situación administrativa y tecnológica.

Durante los últimos tres años no ha postulado proyectos audiovisuales ante el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), debido a que no cuenta con la documentación requerida al día.

A esta situación se suman los reportes sobre la ausencia de señal al aire, equipos desconectados y la falta de una estrategia efectiva de modernización que permita recuperar la capacidad de producción del medio.

Lo más preocupante es que los problemas no son nuevos. Existen antecedentes públicos desde 2016 que evidencian compromisos institucionales para fortalecer el canal, mientras que en 2024 ya se habían advertido dificultades administrativas que ponían en riesgo su desarrollo.

¿Cómo es posible que un canal capaz de alcanzar reconocimiento nacional haya terminado enfrentando semejantes dificultades de funcionamiento? ¿Dónde está la gestión de quienes tienen la responsabilidad de contribuir a su fortalecimiento?

De los Premios India Catalina a una oportunidad que se desvanece

En marzo de 2020, la miniserie Mosquera: historia, poder y demencia, realizada para el Canal FETV 29 de la Fundación EMTEL, recibió una mención especial a la mejor producción de canal comunitario en los Premios India Catalina.

El reconocimiento demostró que desde Popayán podían desarrollarse producciones audiovisuales de calidad, capaces de proyectar la historia, la identidad y el talento caucano en escenarios nacionales.

Aquel resultado debería haber servido como punto de partida para consolidar una televisión local moderna, participativa y comprometida con la cultura, la educación, la salud, el deporte y las necesidades de la ciudadanía.

Sin embargo, el panorama que hoy se denuncia es muy diferente.

El canal, concebido como un medio local sin ánimo de lucro, enfrenta dificultades que comprometen su capacidad de producir contenidos y participar en oportunidades de financiación.

Popayán pasó de celebrar el reconocimiento de su televisión local a preguntarse por qué no se ha logrado garantizar su fortalecimiento y continuidad.

Tres años sin postular proyectos al Ministerio TIC

Uno de los hechos más preocupantes es que el Canal 29 lleva tres años sin postular proyectos audiovisuales a las convocatorias del Ministerio TIC porque no cuenta con la documentación requerida actualizada.

Esta situación refleja una deficiencia de gestión que merece explicaciones concretas.

Las convocatorias públicas representan oportunidades para financiar producciones audiovisuales, fortalecer las capacidades de los operadores locales y promover contenidos de interés ciudadano.

Precisamente, el Ministerio TIC anunció para 2026 recursos por $15.300 millones destinados a financiar 65 proyectos mediante la convocatoria Abre Cámara.

Mientras existen mecanismos de financiación para impulsar la televisión local, el Canal 29 acumula tres años sin participar en estas oportunidades.

La pregunta es inevitable: ¿quién debía garantizar que los documentos estuvieran actualizados y qué actuaciones se adelantaron durante estos tres años para superar esa dificultad?

La falta de gestión documental no puede convertirse en una barrera permanente para acceder a recursos y producir contenidos dirigidos a los ciudadanos.

Un mismo proyecto de digitalización que no logró concretarse

Otro de los asuntos que requiere una explicación pública corresponde al proyecto de digitalización del Canal 29, estimado en $250 millones.

El 8 de marzo de 2024, publicamos una columna advirtiendo que se había desaprovechado una oportunidad para financiar su transformación tecnológica.

Según lo expuesto entonces, dificultades relacionadas con los procedimientos administrativos y la presentación de pólizas impidieron concretar esa oportunidad.

Más allá de las cifras, el problema central es que la modernización tecnológica del canal continúa siendo una necesidad.

En televisión, quedarse rezagado tecnológicamente significa limitar la producción, la calidad de la señal y las posibilidades de llegar a nuevas audiencias.

Y cuando se trata de un medio con vocación de servicio ciudadano, las consecuencias trascienden lo tecnológico: se reducen las oportunidades para la cultura, la educación y la participación comunitaria.

La modernización estaba contemplada desde 2016

Hay un antecedente documental que hace todavía más difícil comprender la situación.

El Plan de Desarrollo de Popayán 2016-2019, adoptado mediante el Acuerdo 010 de 2016, incluyó expresamente la modernización tecnológica del Canal FETV 29.

En ese documento se contemplaba la actualización de la tecnología de Televisión Digital Terrestre (TDT) y la renovación de equipos de producción y edición.

La Secretaría General y la Fundación EMTEL figuraban entre las instancias responsables de esas metas.

Por lo tanto, no estamos hablando de una necesidad que haya aparecido recientemente. Desde hace una década existían compromisos institucionales relacionados con la modernización del canal.

El interrogante es qué se ejecutó, qué resultados se consiguieron y por qué persisten las dificultades.

Karen Ramos y las responsabilidades de la Oficina de Comunicaciones

La Oficina Asesora de Prensa y Comunicaciones de la Alcaldía de Popayán, actualmente dirigida por Karen Yisselle Ramos Urbano, debe explicar qué gestiones ha adelantado para contribuir al fortalecimiento del Canal 29.

No se trata de atribuirle automáticamente responsabilidades por decisiones tomadas antes de su llegada al cargo, sino de examinar qué acciones se han desarrollado durante su gestión frente a los problemas conocidos.

Hay un documento institucional que sustenta esta exigencia.

El Manual de Comunicación de la Alcaldía de Popayán, identificado con el código M-GCP-01, establece entre los objetivos de la Oficina de Prensa y Comunicaciones la coordinación y el aporte al fortalecimiento de los canales institucionales, mencionando expresamente al Canal 29 de EMTEL.

Es decir, el Canal 29 figura en las responsabilidades de fortalecimiento comunicacional de esta dependencia municipal.

Esto no significa que la Oficina sea la titular de la licencia o la única responsable de la operación técnica, funciones que deben distinguirse de las obligaciones de la Fundación EMTEL como operadora.

Pero sí existe una responsabilidad institucional de coordinación y fortalecimiento que no puede desconocerse.

En consecuencia, Karen Ramos, en su condición de jefe de la Oficina Asesora de Prensa y Comunicaciones, debería explicar cuáles han sido sus actuaciones, qué dificultades ha identificado y qué estrategia existe para contribuir a recuperar el canal.

Porque comunicar una gestión pública no debería consistir únicamente en divulgar fotografías, videos, boletines o actividades del alcalde de turno.

También exige planificación, coordinación y fortalecimiento de los medios y mecanismos de comunicación contemplados en los propios documentos institucionales.

Cuando existe una responsabilidad de gestión, la ciudadanía tiene derecho a exigir resultados y explicaciones.

La licencia vence en 2028: el tiempo sigue corriendo

Otro aspecto fundamental es el futuro de la licencia de funcionamiento del Canal 29, cuyo vencimiento está señalado para el año 2028.

De mantenerse esa vigencia, el canal estaría a aproximadamente dos años de un momento decisivo para su continuidad.

Esto exige determinar su situación jurídica, el cumplimiento de las obligaciones regulatorias, las condiciones técnicas de transmisión y las actuaciones necesarias para mantener habilitada su operación.

No sería aceptable que los problemas administrativos y tecnológicos continuaran acumulándose hasta comprometer la posibilidad de conservar un medio de televisión local construido durante años.

La licencia no puede convertirse en otro asunto que se atienda cuando el plazo esté por agotarse.

Un canal ciudadano no debería terminar reducido al abandono

La razón de ser de una televisión local sin ánimo de lucro va mucho más allá de transmitir contenidos institucionales.

Popayán necesita espacios audiovisuales para divulgar su patrimonio cultural, promover la educación, visibilizar los procesos deportivos, fortalecer la participación de los barrios y las veredas y abordar los problemas cotidianos de sus habitantes.

El Canal 29 podría ser una plataforma para estudiantes, artistas, realizadores audiovisuales, organizaciones comunitarias, universidades y ciudadanos que difícilmente encuentran espacios en los grandes medios de comunicación.

Ese es el valor de una televisión cercana a la gente.

Sin embargo, ninguna misión de servicio social puede cumplirse si faltan organización administrativa, documentos actualizados, equipos adecuados, proyectos sostenibles y una estrategia clara de funcionamiento.

¿Quién va a responder por el Canal 29?

El alcalde Juan Carlos Muñoz Bravo, la Oficina Asesora de Prensa y Comunicaciones y las instancias directivas de la Fundación EMTEL tienen ante la ciudadanía preguntas que merecen respuestas documentadas.

¿Qué acciones se han realizado para recuperar la señal? ¿Por qué no se han actualizado los documentos que permitan postular proyectos ante el Ministerio TIC? ¿Qué ocurrió con la iniciativa de digitalización por $250 millones? ¿Cuáles son las inversiones realizadas y dónde está el plan de recuperación?

Estas preguntas no buscan desconocer las responsabilidades de administraciones anteriores, sino establecer qué se ha hecho durante la actual para corregir los problemas heredados y evitar que continúen agravándose.

La improvisación administrativa no puede seguir siendo una explicación aceptable cuando están en juego proyectos de interés ciudadano.

La ciudadanía merece conocer resultados y no solamente intenciones.

Popayán ya demostró que cuenta con talento audiovisual suficiente para obtener reconocimiento nacional. Lo que ahora necesita es una gestión institucional capaz de aprovecharlo.

El Canal 29 no debería convertirse en un recuerdo de lo que alguna vez fue.

Porque perder una señal de televisión es preocupante, pero permitir que se pierda una plataforma para la cultura, la educación, la historia y la participación ciudadana por falta de gestión sería una pérdida mucho mayor para Popayán.

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