Caracol Televisión desvincula a dos de sus presentadores tras denuncias de acoso que sacudieron al periodismo colombiano

Más de 40 mujeres periodistas han firmado una carta denunciando un patrón de silenciamiento frente a las violencias de género en el periodismo.

Caracol Televisión desvincula a dos de sus presentadores tras denuncias de acoso que sacudieron al periodismo colombiano

Una serie de denuncias difundidas durante el fin de semana a través de redes sociales, bajo etiquetas como #MeTooColombia y #YoTeCreoColega, generó una fuerte sacudida en el sector de los medios en el país. En ese contexto, Caracol Televisión confirmó este martes 24 de marzo la salida de los periodistas y presentadores Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, tras activar un protocolo interno para revisar denuncias de presunto acoso sexual.

“Se ha decidido finalizar el vínculo laboral con Ricardo Orrego, mientras que con Jorge Alfredo Vargas se acordó la terminación del contrato de manera consensuada. Estas decisiones no representan un pronunciamiento sobre los hechos denunciados ni determinan responsabilidades”, indicó el canal a través de un comunicado oficial divulgado en la red social X.

Ambos comunicadores contaban con una amplia trayectoria en la televisión nacional. Vargas fue durante más de dos décadas una de las principales caras de la emisión central de Noticias Caracol, mientras que Orrego se desempeñaba como subdirector del área de deportes, participando en coberturas de alto perfil como campeonatos mundiales de fútbol.

El caso tomó mayor relevancia luego de que la Fiscalía General de la Nación anunciara la apertura de un canal especial para recibir denuncias relacionadas con estos hechos, habilitando un correo electrónico y articulando un proceso investigativo con enfoque de género. Esta decisión surgió en medio del aumento de testimonios públicos compartidos por periodistas como Catalina Botero, Juanita Gómez, Johana Fuentes y Mónica Rodríguez, entre otras.

En sus relatos, varias comunicadoras describieron situaciones de acoso en entornos laborales, incluyendo contactos físicos no consentidos, conductas inapropiadas y escenarios en los que debieron tomar medidas para protegerse. También denunciaron episodios de revictimización y la ausencia de respuestas efectivas por parte de las instituciones, incluso después de acudir a mecanismos formales de denuncia.

Este episodio ha reavivado el debate sobre las condiciones laborales en los medios de comunicación y la necesidad de fortalecer los protocolos de prevención, atención y sanción frente a las violencias basadas en género, en un sector que ahora enfrenta un escrutinio público sin precedentes.