Cauca produce café, pero no posiciona marca propia en el mercado nacional

Se espera que las directivas de las asociaciones cafeteras trabajen en este aspecto.

Cauca produce café, pero no posiciona marca propia en el mercado nacional

A pesar de ser el cuarto productor de café en Colombia, el departamento del Cauca enfrenta un rezago en la construcción de una marca propia que lo identifique en el mercado, mientras productos de regiones como Caldas, Risaralda, Antioquia y Quindío dominan las estanterías de supermercados.

La situación ha generado cuestionamientos sobre el rumbo de la inversión pública en el sector cafetero caucano. Desde 2012, se han destinado más de 170 mil millones de pesos provenientes del Sistema General de Regalías para fortalecer la producción, recursos que en su mayoría han sido ejecutados por la Federación Nacional de Cafeteros.

Aunque estas inversiones han contribuido al aumento de la productividad, no se han traducido en el posicionamiento de una marca regional que represente al café del Cauca, como sí ocurre en departamentos con menor producción, como Quindío, que ocupa el puesto doce a nivel nacional pero cuenta con productos reconocidos en el mercado.

En un recorrido por supermercados, se evidencia que gran parte del café comercializado proviene de ciudades como Manizales, Pereira y Medellín. Incluso marcas impulsadas por organizaciones cafeteras resaltan el origen de otras regiones, dejando por fuera la identidad cafetera caucana.

Esta dinámica, según analistas del sector, impacta directamente a los caficultores del departamento, ya que el valor agregado y las ganancias derivadas de la comercialización de marcas posicionadas benefician a productores de otras zonas del país.

El cuestionamiento central gira en torno a por qué, pese a su capacidad productiva y a la inversión sostenida durante más de una década, el Cauca no ha logrado consolidar una marca de café propia que represente su calidad, origen y tradición.

Mientras tanto, en el día a día, los consumidores continúan adquiriendo café sin tener claridad sobre su procedencia, lo que evidencia una desconexión entre la producción local y la comercialización con identidad regional.

El reto para el departamento no solo está en seguir produciendo, sino en avanzar hacia estrategias de valor agregado, mercadeo y posicionamiento que permitan que el café caucano no solo se cultive, sino que también se reconozca y se prefiera en el país.