Colombianos adoran al Chamán que rezó en Monserrate para que la selección goleen a Ghana este viernes: "Que se les enrede la de cuero"
Un grupo de hinchas de la 'Tricolor' subieron el famoso cerro de la capital para "contrarrestar" los supuestos trabajos de brujería del país africano.
Decenas de hinchas de la selección Colombia se tomaron el cerro de Monserrate en Bogotá este jueves desde muy temprano para cumplir con una cábala tradicional antes del crucial partido contra Ghana, que se disputará mañana viernes 3 de julio en el marco del Mundial de Fútbol 2026. La convocatoria fue una mezcla de fervor deportivo, tradición religiosa y un toque de espectáculo surrealista que llamó la atención de propios y extraños.
El Santuario del Señor Caído, ubicado en uno de los cerros tutelares de la capital colombiana, se convirtió en el epicentro de este curioso ritual. Los seguidores de la Tricolor iniciaron su ascenso por las escaleras del cerro llevando camisetas amarillas, gorros, pancartas, vuvuzelas y el balón oficial de la FIFA 2026. Entre ellos, destacaban nombres emblemáticos estampados en las camisetas como Lucho Díaz y James Rodríguez, símbolos del orgullo y la esperanza colombiana en esta competencia mundialista.
La convocatoria para subir a Monserrate fue promovida principalmente a través de redes sociales como Facebook e Instagram, donde los aficionados fijaron como meta rezar ante el Señor Caído para pedirle apoyo espiritual a la selección nacional. Según contaron algunos simpatizantes, la peculiar estrategia no solo buscaba motivar al equipo sino también contrarrestar supuestos rezos realizados por un chamán aliado a la hinchada de Ghana, quien, según rumores, estaría intentando influir negativamente en el desempeño colombiano mediante rituales esotéricos.
Durante la caminata se respiraba una mezcla de entusiasmo y devoción, con los hinchas cantando y entonando cánticos tradicionales mientras ascendían hacia la cima. Al llegar frente a la Basílica Santuario, la escena tomó un giro pintoresco y casi teatral. Apareció un individuo autodenominado “chamán” vestido de forma extravagante: llevaba rastas que caían más allá de sus hombros, una especie de gabán café que parecía sacado de una tienda de ropa juvenil, botas negras puntiagudas, collares ancestrales y un poncho típico de la región paisa. Este personaje agitaba una maraca en una mano y un sombrero vueltiao en la otra, mientras recitaba unos mantras en un supuesto ritual para ayudar a la selección.
“Que se les enrede la de cuero, que las piernas se les pongan más frías, que los guayos se les confundan y que la Sele tenga el arco curado”, pronunciaba con los ojos cerrados, en un trance que combinaba solemnidad y humor, generando más entretenimiento que temor o respeto. Su actuación fue recibida con risas y aplausos de los hinchas, quienes disfrutaban del momento festivo y lleno de esperanza.
Este evento reflejó una particular forma de pasión futbolística que va más allá del simple seguimiento deportivo y se adentra en lo simbólico y espiritual, mezclando creencias populares con la cultura futbolera. La subida masiva a Monserrate y el ritual ante el Señor Caído ofrecen un ejemplo fascinante de cómo, en Colombia, la fe y el deporte pueden entrelazarse, creando tradiciones propias que buscan invocar fortuna para su equipo en competencias internacionales.
Mientras tanto, la Selección Colombia se prepara para enfrentar a Ghana, otro equipo con fuerte arraigo cultural y sus propias supersticiones. El partido promete ser un enfrentamiento no solo en la cancha, sino también en el imaginario colectivo de ambas hinchadas, donde cada gesto y cada cántico tienen el poder de convertirse en una cábala o un símbolo de esperanza.
En definitiva, la toma del cerro Monserrate por parte de los hinchas colombianos fue un evento cargado de emoción, colorido y una buena dosis de misticismo caribeño-paisa. Queda por verse si estas plegarias y cábalas surtirán efecto en el marcador final, pero sin duda ya han dejado una imagen imborrable en la memoria colectiva de esta Copa Mundial 2026.