Copacabana reúne a artistas y simpatizantes de Lula en una jornada marcada por la defensa de la democracia
Miles de personas asistieron a un acto cultural y político en Río de Janeiro, a pocos días de las elecciones presidenciales. Caetano Veloso, Djavan, Chico Buarque y figuras de las nuevas generaciones musicales participaron en movilizaciones realizadas en distintas ciudades brasileñas.
La playa de Copacabana, uno de los principales puntos turísticos de Río de Janeiro, dejó por unas horas la dinámica habitual de los domingos para convertirse en escenario de una multitudinaria concentración en defensa de la democracia y la soberanía nacional.
Miles de personas se reunieron frente al mar para acompañar una jornada cultural encabezada por algunos de los nombres más reconocidos de la música brasileña, en medio de la recta final de la campaña electoral. Dentro de una semana, los brasileños acudirán nuevamente a las urnas para definir si Luiz Inácio Lula da Silva continúa por cuatro años más en la Presidencia o si Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, logra imponerse en las urnas.
Aunque el evento fue presentado oficialmente como un acto por la democracia y no como una manifestación electoral, el respaldo al actual mandatario era visible entre los asistentes. Banderas, camisetas y carteles con mensajes de apoyo a Lula se mezclaron con consignas contra el autoritarismo, la intolerancia y los discursos de odio.
El cantante Caetano Veloso fue una de las figuras centrales de la jornada. A sus 84 años, el músico volvió a ocupar un escenario político y cultural, acompañado por Djavan, otro de los grandes referentes de la música popular brasileña.
Durante su presentación, Veloso habló sobre el papel de la cultura frente a las amenazas contra las instituciones democráticas. La intervención fue recibida con aplausos por una multitud que coreó canciones emblemáticas de la música brasileña y ondeó banderas nacionales.
Uno de los elementos que más llamó la atención fue la presencia de los colores verde y amarillo, tradicionalmente asociados a Brasil y a la camiseta de la selección nacional. En los últimos años, estos símbolos fueron ampliamente utilizados por los seguidores del bolsonarismo, por lo que sectores de izquierda han buscado recuperarlos como emblemas de unidad nacional y defensa de la democracia.
Caetano Veloso apareció vestido con una camisa blanca atravesada por una franja verde y amarilla, mientras que varios asistentes llevaron banderas de Brasil, prendas alusivas a la Amazonía y mensajes en favor de la protección ambiental.
Pese a la presencia de los símbolos nacionales, el rojo del Partido de los Trabajadores, colectividad de Lula, continuó predominando entre los seguidores del presidente. Sin embargo, sobre el escenario los artistas evitaron referencias electorales explícitas, debido a las restricciones legales que existen en Brasil frente a la realización de conciertos o actos culturales que puedan considerarse propaganda política directa durante campaña.
La mayoría de los músicos se presentó vestida de blanco y centró sus intervenciones en mensajes relacionados con la democracia, la defensa de las instituciones, los derechos sociales y la soberanía brasileña.
La jornada también incluyó presentaciones musicales de artistas jóvenes y figuras de distintos géneros. Además de Caetano Veloso y Djavan, participaron nombres como Jão, Marina Sena y Xamã, quienes convocaron especialmente a cientos de adolescentes y jóvenes ubicados en las primeras filas del público.
En Salvador de Bahía se realizó una movilización similar, con la participación de Gilberto Gil y Daniela Mercury. En Río de Janeiro, uno de los momentos más comentados fue el dueto de Caetano Veloso con el cantante y pastor evangélico Kleber Lucas, con la interpretación de la canción Deus cuida de mim.
La presencia de Lucas fue vista como un gesto hacia sectores religiosos, particularmente el electorado evangélico, uno de los grupos con mayor peso en la disputa política brasileña y tradicionalmente cercano a las posiciones de derecha.
Entre los asistentes estaba Katia Amarillo, una guía turística de 60 años, quien llegó a Copacabana con una bandera de Brasil sobre los hombros, un sombrero típico del nordeste y prendas con mensajes ambientales.
Para ella, la participación de músicos como Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque tiene un significado especial por tratarse de artistas que vivieron la dictadura militar brasileña, entre 1964 y 1985, y que incluso enfrentaron censura y exilio.
Amarillo consideró que la presencia de estos referentes culturales representa una advertencia frente al avance de posiciones autoritarias y un llamado a no olvidar los riesgos que vivió Brasil durante el régimen militar.
El ambiente en Copacabana fue festivo, con música, bailes y consignas políticas, aunque también estuvo marcado por la tensión propia de una elección altamente polarizada. Entre los seguidores de Lula existe optimismo por lo que consideran un crecimiento del mandatario en la recta final de la campaña.
Fábio Batista, trabajador de Petrobras, asistió con un cartel que decía “Ejército de Lula presente”. El hombre aseguró que participa activamente en grupos de mensajería y redes sociales para promover la asistencia a las urnas de quienes no votaron en la primera vuelta.
En las últimas semanas, sectores cercanos a la campaña de Lula han concentrado sus esfuerzos en movilizar a los abstencionistas. Se estima que más de 33 millones de brasileños no participaron en la primera jornada electoral, un grupo que podría resultar decisivo en una contienda que las encuestas muestran cerrada.
Parte de esa estrategia se ha desarrollado a través de comunidades digitales y grupos de WhatsApp impulsados por dirigentes como el diputado André Janones, quien ha promovido una red de voluntarios para difundir contenidos favorables al Gobierno y convocar a los electores a votar.
La movilización en Copacabana ocurrió después de otra marcha realizada durante la mañana en el centro de Río de Janeiro, convocada por organizaciones estudiantiles y movimientos universitarios. Allí estuvo presente Chico Buarque, uno de los cantautores más influyentes de Brasil y una figura históricamente vinculada a las causas democráticas y progresistas.
Las protestas impulsadas desde universidades públicas han ganado protagonismo en las últimas semanas, especialmente entre jóvenes de la generación Z. Estudiantes y colectivos digitales han promovido campañas para que cada votante convenza a una persona que no participó en la primera vuelta de acudir a las urnas.
Clubes de seguidores de artistas internacionales como Taylor Swift, BTS, Beyoncé, Lady Gaga y Katy Perry también han participado en iniciativas digitales para promover el voto y rechazar posturas asociadas a la extrema derecha.
La música se ha convertido nuevamente en un reflejo de la profunda división política de Brasil. Mientras buena parte de los artistas de samba, pop, funk y Música Popular Brasileña han expresado simpatía por Lula, el sertanejo —un género comparable al country— concentra a varias figuras cercanas a sectores conservadores y al bolsonarismo.
En Copacabana, sin embargo, el mensaje fue uno solo: la defensa de la democracia. Entre canciones, banderas y llamados a votar, la playa se transformó en una vitrina de la disputa cultural y política que atraviesa al país a pocos días de una elección decisiva.