Cuatro soldados mueren en ataque con explosivos en zona limítrofe entre Meta y Guaviare
La guerra en Colombia no se detiene y cada vía cobra vidas valiosas, como en este caso registrado en la madrugada de este miércoles 13 de mayo.
Un trágico hecho ocurrió en la madrugada de este miércoles 13 de mayo cuando cuatro soldados del Ejército Nacional perdieron la vida y otros tres resultaron heridos tras la activación de un campo minado.
El ataque, atribuido al grupo armado organizado residual Bloque Jorge Suárez Briceño, generó preocupación por la seguridad en las zonas rurales de los departamentos del Meta y Guaviare, donde persisten las acciones de estructuras armadas ilegales.
Según el reporte oficial de las Fuerzas Militares, los hechos se presentaron alrededor de las 4:30 a.m. en la vereda Buenos Aires, una zona rural ubicada en el municipio de San José del Guaviare, muy cerca de los límites con La Macarena, Meta. Las tropas pertenecientes a la Fuerza de Despliegue Rápido No. 1 adscritas a la Fuerza de Tarea Omega, llevaban a cabo labores de control territorial y operaciones ofensivas contra grupos armados ilegales que operan en este corredor estratégico.
Los uniformados fueron sorprendidos por artefactos explosivos improvisados instalados en el área. Estos dispositivos causaron la muerte inmediata de cuatro soldados profesionales, quienes posteriormente fueron identificados como Anderson Gasca Álvarez, Emerson Danilo Carantón Buitrago, Francisco Javier Bello Arteaga y Deibinson De Jesús Hurtado Tuberquia. Entre tanto, los militares heridos fueron evacuados vía aérea hacia centros asistenciales donde reciben tratamiento médico.
Las autoridades señalaron al Bloque Jorge Suárez Briceño, una de las estructuras disidentes de las Farc, como responsables del ataque. Este grupo residual opera bajo el mando de alias “Calarcá” y mantiene presencia en esta región estratégica, caracterizada por ser un corredor clave para actividades relacionadas con economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal.
El uso de explosivos improvisados por parte de estos grupos armados ha incrementado el riesgo para las tropas que adelantan labores de control territorial y combate, especialmente en regiones rurales donde su presencia sigue siendo significativa.
La vereda Buenos Aires, lugar donde ocurrió el ataque, forma parte de un corredor estratégico que conecta varias regiones del sur del país. Estos territorios son considerados importantes para la movilización de grupos armados ilegales y el manejo de economías ilícitas. Aunque inicialmente habitantes de la zona aseguraron que los hechos ocurrieron en jurisdicción de La Macarena, Meta, las Fuerzas Militares aclararon que el punto exacto estaba ubicado en una zona rural de San José del Guaviare.
En meses recientes, esta región ha sido escenario de ataques recurrentes contra la Fuerza Pública, incluyendo hostigamientos, instalación de explosivos y enfrentamientos armados. Estas acciones han encendido las alarmas sobre la seguridad en el suroccidente colombiano y la necesidad de intensificar los esfuerzos para recuperar el control territorial.
La muerte de los cuatro soldados se suma a una serie de ataques recientes en los corredores rurales de Meta y Guaviare, reflejando una tendencia preocupante en relación con la violencia contra la Fuerza Pública. Durante los últimos meses, las autoridades han reportado incidentes como emboscadas con explosivos, enfrentamientos con grupos armados ilegales y hostigamientos en estas zonas donde las economías ilícitas siguen predominando.
Este panorama ha generado incertidumbre entre las comunidades que habitan en estas regiones, algunas de las cuales denuncian amenazas y desplazamientos forzados debido a la presencia de grupos armados. La población civil queda, así, atrapada en medio del conflicto, enfrentando riesgos de seguridad y limitaciones en el acceso a servicios básicos.
El ataque registrado en límites de Meta y Guaviare pone de nuevo en evidencia la necesidad de fortalecer los esfuerzos integrales para recuperar la paz y la estabilidad en las regiones afectadas por la violencia. Esto incluye no solo un enfoque militar, sino también medidas sociales, económicas y diplomáticas que permitan desmantelar las redes de economías ilegales y ofrecer alternativas a las comunidades vulnerables.