¿Día del periodista o de la propaganda? Colombia ante el espejo roto del periodismo

Hoy, Colombia conmemora el Día del Periodista, una fecha que debería honrar la ética, la verdad incómoda y el coraje de quienes históricamente confrontaron al poder.

¿Día del periodista o de la propaganda? Colombia ante el espejo roto del periodismo

Sin embargo, en 2025, la celebración se reduce a un acto de cinismo: mientras el país se desangra por corrupción, violencia y desigualdad, gran parte del gremio ha cambiado la pluma por el dogma y la objetividad por la sumisión ideológica.

Según el Observatorio de Medios de la Universidad Nacional (2024), el 68% de los colombianos percibe que los medios privilegian agendas partidistas sobre el interés público. Los datos no mienten: titulares escritos por asesores políticos, notas que omiten contextos incómodos y análisis reducidos a eslóganes proliferan en redes, televisión y prensa. La objetividad, ese valor sagrado, es hoy un cadáver exquisito en el banquete de la polarización.

Izquierda vs. Derecha: El Circo de los Espejos
No hay bandera inocente. Por un lado, ciertos medios despliegan narrativas progresistas con la sutileza de un panfleto, convirtiendo causas sociales en consignas vacías. Por otro, tribunas conservadoras distorsionan la realidad con alarmismos seudopatrióticos, como si el país solo existiera en blanco y negro. El resultado es un ecosistema informativo fracturado, donde los ciudadanos consumen solo lo que confirma sus prejuicios, alimentando una sociedad cada vez más incapaz de dialogar.

¿Y los periodistas? Muchos, gracias a Dios no todos han intercambiado la libreta por un carné de militancia. Son opinadores disfrazados de reporteros, más ocupados en viralizar tendencias que en cuestionar a los poderosos. Las investigaciones profundas son una rareza; las preguntas incómodas, un riesgo que pocos asumen. Claro, resiste un puñado de profesionales, pero su voz se pierde en el estruendo de los algoritmos y las «noticias» pagadas.

¡Feliz Día del Periodista! Celebremos que, en plena era de la desinformación, algunos confunden un «me gusta» con una primicia. Brindemos por quienes sirven a ideologías, no a la sociedad. ¿Para qué buscar la verdad si puedes ser influencer de tu propia burbuja? Mientras tanto, el cuarto poder se desmorona, y con él, la esperanza de un país que clama por voces valientes, no por mercenarios de relatos.

Hoy no hay medallas que brillen: solo un espejo roto. Y en él, el reto de rescatar un oficio que, pese a todo, aún podría renacer si decide elegir la verdad sobre el servilismo.

Un medio que, incluso ahora, insiste en hacer las preguntas que muchos temen contestar.