Diáspora palestina en Colombia reconoce el trabajo del Gobierno nacional en defensa de los derechos del pueblo palestino
Cada vez más se evidencia la postura humana del gobierno de nacional frente a la realidad de los palestinos.

El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, y la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, sostuvieron este miércoles un encuentro con la diáspora palestina y comunidades de fe progresistas.
En dicha reunión reafirmaron su compromiso con la justicia y los derechos humanos.
Durante el evento, el pueblo palestino expresó su gratitud al Gobierno nacional por su postura firme en la defensa de sus derechos y su apoyo a la libertad de los pueblos, la cultura y la paz.
Durante el evento se entregaron dos reconocimientos que simbolizan este agradecimiento.
El primero es un cuadro en relieve de Simón Bolívar, tallado en nácar, una técnica ancestral originaria de Belén que consiste en incrustar trozos de nácar en madera para formar patrones geométricos, florales y caligráficos. Esta obra fue entregada al presidente Petro por Suhel Turjman en representación de la familia palestina Turjman y la diáspora palestina en América Latina.
La pieza es un símbolo de resistencia y ha sido concedida anteriormente a líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner, el Papa Francisco y el Emir de Catar.
El segundo reconocimiento corresponde a la Cruz artesanal de Jerusalén, que fue entregada a la ministra Yannai Kadamani en reconocimiento a su labor en la promoción cultural en Colombia. La entrega estuvo a cargo de Ricardo Mohrez, presidente de la Unión Palestina Latinoamericana (UPAL), y la Fundación Cultural Colombo Palestina, Familia Mohrez.
Además de estos reconocimientos, la diáspora palestina y las comunidades de fe progresistas entregaron otros obsequios en nombre de diversas organizaciones.
Entre ellos, destacaron el presente del rabino Yisroel Weiss y la organización Naturei Karta, en representación de la comunidad judía ortodoxa de estados Unidos, así como un obsequio de la comunidad musulmana chiita de Colombia, como muestra de su compromiso con la paz y las reformas sociales en el país.