Documentos evidenciarían posible negligencia de la Alcaldía en tragedia del Boulevard Rose en Popayán
La clasificación del evento como “artes escénicas” y las contradicciones en los documentos oficiales ponen en duda los controles de seguridad aplicados antes del espectáculo que dejó tres muertos y 38 heridos.
Dos documentos conocidos por Periódico Virtual podrían evidenciar una posible negligencia de la Administración municipal en la autorización del evento Monster Truck, realizado ayer 3 de mayo en un lote del Boulevard Rose, al norte de la ciudad.
El evento terminó en tragedia para varias familias, dejando un saldo de tres personas muertas y 38 heridas, varias de ellas de gravedad.
De manera preliminar, se ha señalado que no se habría realizado la inspección obligatoria por parte de las autoridades municipales.
De acuerdo con uno de los documentos obtenidos por esta redacción, el evento fue presentado como un “espectáculo público de las artes escénicas”, figura contemplada en la Ley 1493 de 2011.
Esta norma define este tipo de eventos como representaciones en vivo de expresiones artísticas como teatro, danza, música, circo o magia, entre otras manifestaciones que convocan público fuera del ámbito doméstico.
No obstante, la misma ley, en su artículo 3, parágrafo 1, establece que no se consideran espectáculos públicos de las artes escénicas actividades como los eventos deportivos, atracciones mecánicas, carreras hípicas, entre otros. A partir de esta disposición, surge el cuestionamiento sobre si el evento autorizado correspondía realmente a esta categoría.
El permiso para la realización del evento fue firmado por el secretario de Gobierno municipal, Reinel Polanía Vargas, en un documento en el que se describe la actividad como una exposición.

Sin embargo, en el plan de contingencia aprobado por la oficina de Gestión del Riesgo municipal se hace una descripción distinta del evento, señalándolo como:
un espectáculo “lleno de adrenalina pura”, con “motores y saltos al máximo”, lo que evidenciaría que se trataba de una actividad de alto riesgo, diferente a la clasificación bajo la cual fue autorizada.

Esta aparente contradicción entre los documentos oficiales podría ser clave para determinar si hubo fallas en la evaluación y autorización del evento, así como en la exigencia de medidas de seguridad acordes con la naturaleza de la actividad.
Los documentos ya se encuentran en manos de los entes de control, entre ellos la Personería y la Procuraduría, que deberán establecer si existió alguna omisión por parte de la Administración municipal y si esta tragedia pudo haberse evitado.