Dormir en el andén para no morir: el calvario de los usuarios de la Nueva EPS en Popayán
Hasta el momento no se evidencia acciones de parte de las autoridades municipales, menos de los organismos de control, para subsanar esta situacíón.
La crisis en la prestación de servicios de salud en la hidalga ciudad de Popayán alcanza niveles alarmantes. Usuarios de la Nueva EPS viven ahora una verdadera emergencia humanitaria debido a la escasez de medicamentos, situación que los ha obligado a pasar la noche en los andenes, a la intemperie, con la única esperanza de alcanzar uno de los primeros turnos en los dispensarios y así poder reclamar los tratamientos ordenados por sus médicos.
Desde la madrugada de este sábado 24 de enero, y en muchos casos desde la noche anterior, decenas de personas, muchos ellos adultos mayores, pacientes con enfermedades crónicas y cuidadores, se congregaron frente a las sedes de los dispensarios de medicamentos de Mennar en la capital caucana. Algunos llegaron con cobijas, cartones y pequeños bancos improvisados, resignados a dormir en la vía pública para no perder su lugar en la larga fila.
La escena, que se repite casi a diario, evidencia el profundo deterioro del sistema de suministro de medicamentos, como bien lo comprobó un reconocido periodista de la región al registrar con su cámara como las personas duermen en la calle.
“Nos toca venir desde la noche porque si uno llega en la mañana ya no alcanza turno, y cuando alcanza, muchas veces no hay los medicamentos”, relató una usuaria de la tercera edad que padece hipertensión y diabetes, mientras aguardaba sentada en el andén, en medio del intenso frío de la mañana.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, la mayoría de pacientes enfrenta retrasos de semanas e incluso meses en la entrega de fármacos esenciales para el control de sus enfermedades. Esta situación no solo pone en riesgo su salud, sino que afecta gravemente su dignidad, obligándolos a soportar frío, inseguridad y largas jornadas de espera sin ninguna garantía de recibir atención efectiva, sin que se va una intervención de las autoridades municipales, menos las regionales.
Familiares y cuidadores también denunciaron que, pese a los sacrificios realizados, en repetidas ocasiones los funcionarios del dispensario informan que los medicamentos “no han llegado”, dejando a los usuarios sin respuestas claras ni fechas concretas de entrega. Solo entregan una tirilla con la consigna de pendiente, como le sucedió a María Nelly Corte, una abuela de 77 de años que ya tiene una colección de estas tirillas.
Uno hace la fila, pasa la noche aquí y al final le dicen que vuelva otro día. ¿Cuántas veces más tenemos que venir?”, cuestionó un acompañante visiblemente indignado al momento de hacer fila en la sede de Mennar del barrio Bolívar.
Este panorama ha generado creciente preocupación entre organizaciones sociales y líderes comunitarios, quienes advierten que la falta de medicamentos podría derivar en complicaciones graves de salud, hospitalizaciones evitables e incluso la muerte de pacientes que dependen de tratamientos continuos. Se espera que los próximos días se adelanten movilizaciones y plantones ante la Nueva EPS.
Hasta el momento, ni esta empresa, hoy intervenida por Gustavo Petro, ni la empresa dispensadora han ofrecido soluciones de fondo que permitan superar esta crisis. Mientras tanto, los usuarios siguen enfrentando solos un sistema colapsado, en el que acceder a un derecho fundamental como la salud se ha convertido en una lucha diaria marcada por el abandono y la desesperación.
Por eso, la situación en Popayán refleja una problemática que se extiende a otras regiones del país y que exige respuestas urgentes por parte de las autoridades competentes, antes de que el drama humano que hoy se vive en los andenes termine cobrando consecuencias irreparables.