Edwin Muñoz y la torre del Hospital San José: cuando los méritos ajenos se convierten en vitrina política
El exsecretario general de Popayán aparece en un video hablando de una millonaria obra hospitalaria cuya financiación y planeación vienen de administraciones anteriores.
Su aparición, en medio de versiones sobre una eventual candidatura a la Alcaldía, contrasta con los cuestionamientos que deja su paso por la Secretaría General.
En Popayán parece estar tomando fuerza una curiosa práctica política: cuando los resultados propios no bastan para construir una buena carta de presentación, siempre queda la posibilidad de aparecer frente a una cámara hablando de las grandes obras que otros gestionaron.
El más reciente protagonista de esta controversia es Edwin Heiver Muñoz Vásquez, quien dejó la Secretaría General de la Alcaldía de Popayán el viernes 23 de octubre de 2026 y cuyo nombre comienza a sonar como posible candidato a la Alcaldía en las elecciones de 2027, presuntamente con el respaldo político del actual mandatario, Juan Carlos Muñoz Bravo. Una eventual candidatura que, de confirmarse, cargaría con el peso de pertenecer a una administración que sus críticos ya señalan como una de las peores desde que comenzó la elección popular de alcaldes. Y eso no es poca cosa, especialmente en una ciudad donde, desde los tiempos de Ramiro Navia, la ciudadanía ha acumulado razones para cuestionar el desempeño de sus gobernantes.
Durante décadas, Popayán ha sido escenario de administraciones cuestionadas, promesas incumplidas y decisiones relacionadas con la privatización de servicios públicos, procesos que han despertado serias críticas por el papel desempeñado por distintas mayorías del Concejo Municipal. Mientras tanto, persiste una pregunta de fondo: ¿a quiénes han beneficiado realmente las decisiones tomadas sobre el patrimonio público de los payaneses? Por eso, el desafío de la ciudadanía va mucho más allá de cambiar un nombre en el despacho del alcalde. Se trata de romper con las estructuras politiqueras, el clientelismo y las relaciones de poder que han permitido que determinados intereses particulares prevalezcan sobre el bienestar colectivo. Popayán no necesita herederos políticos, candidatos impuestos desde el poder ni nuevas administraciones comprometidas con los mismos intereses de siempre. Necesita recuperar su autonomía, defender su patrimonio público y exigir resultados. Porque la Alcaldía no es una herencia familiar, un premio de consolación ni un botín para repartir entre políticos y empresarios favorecidos por el poder.
En un video en el que aparece vistiendo una camisa con los distintivos de la Alcaldía de Popayán y de la emisora municipal, Muñoz formula una pregunta y ofrece una respuesta que ha despertado cuestionamientos por su protagonismo en la presentación de una obra ajena a las funciones centrales de la dependencia que dirigía.
¿Cuál es la obra de mayor inversión en los últimos años en la ciudad de Popayán? La torre administrativa del Hospital San José, hoy avanza en un 93% de su ejecución, ampliará y mejorará los servicios de salud para Popayán, para el Cauca y para el suroccidente colombiano.
La declaración, merece algo más que aplausos o una reproducción automática en redes sociales. Merece contexto, memoria y, sobre todo, una pregunta incómoda:
¿Qué papel concreto desempeñó Edwin Muñoz en la planeación, financiación, contratación o ejecución de esa obra para convertirse ahora en uno de sus voceros?
No se discute la importancia de la torre ni el derecho de un exfuncionario a informar sobre ella. Lo cuestionable, desde el punto de vista político, es la utilización de su imagen para destacar una inversión cuya historia institucional no comienza en su despacho.
La torre del San José tiene historia, responsables y recursos que no aparecieron por arte de magia
La cronología documentada contradice cualquier intento de presentar esta infraestructura como una conquista exclusiva del actual gobierno municipal o de quienes lo integraron.
23 de octubre de 2023. Durante la administración del entonces alcalde Juan Carlos López Castrillón, el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, anunció la viabilización del proyecto de la nueva torre del Hospital Universitario San José.
El anuncio se realizó con la participación del entonces gerente hospitalario, César Edmundo Sarria Porras. La inversión anunciada superaba los $33.000 millones, con respaldo del Gobierno Nacional.
El proyecto no nació ese día. La gerencia del hospital llevaba aproximadamente tres años trabajando en su estructuración.
Es decir, la iniciativa venía construyéndose desde mucho antes de la llegada de Juan Carlos Muñoz Bravo a la Alcaldía.
13 de marzo de 2024. La nueva administración municipal adelantó gestiones ante el Ministerio de Cultura para superar dificultades relacionadas con la protección patrimonial del sector donde se levantaría la torre, con el liderazgo del actual gerente Juan Carlos Arteaga.
El 18 de abril de 2024. La Junta de Patrimonio Municipal anunció su concepto favorable para continuar el proyecto. En las comunicaciones oficiales se destacó especialmente el trabajo de Planeación Municipal y de las entidades que participaron en el proceso.
Septiembre de 2024. El Ministerio de Salud volvió a respaldar públicamente el proyecto. Para entonces, Juan Carlos Arteaga Cifuentes ya se encontraba al frente del Hospital Universitario San José.
Mayo y julio de 2026. Bajo la gerencia de Arteaga, el hospital reportó avances en la construcción y anunció recursos nacionales adicionales para su dotación. Entre ellos, $4.095 millones destinados a equipar la nueva Torre de Servicios, recursos distintos de la inversión original en construcción.
La secuencia documental es clara: hubo una estructuración anterior, financiación nacional, gestiones municipales para superar obstáculos patrimoniales y continuidad administrativa desde la gerencia del hospital.
Reconocer esas contribuciones no significa regalarle la obra a ningún alcalde ni a ningún partido político.
Significa respetar una realidad elemental: los proyectos públicos pertenecen a las instituciones y a la ciudadanía, no a los funcionarios que aparecen en los videos.
Edwin Muñoz habla de la torre, pero ¿dónde están los resultados de su Secretaría General?
La pregunta es especialmente pertinente porque la Secretaría General de Popayán tiene funciones institucionales definidas, relacionadas con talento humano, bienes y recursos físicos, funcionamiento administrativo, servicios generales y gestión documental.
No figura entre sus funciones ordinarias dirigir la construcción de una torre hospitalaria.
Tampoco aparece Edwin Muñoz como responsable principal de la viabilización financiera, la estructuración del proyecto o las gestiones de patrimonio descritas en los documentos oficiales consultados.
Por supuesto, su ausencia en esos registros no demuestra que nunca haya participado en alguna actuación secundaria. Pero, si tuvo una intervención determinante, sería conveniente conocerla mediante documentos, decisiones administrativas y resultados verificables.
Porque mientras habla de los avances del Hospital San José, su paso por la Secretaría General deja asuntos bastante menos fotogénicos que una torre de diez pisos.
Más de $7.545 millones en contratación bajo su responsabilidad
Una investigación de PeriódicoVirtual.com, publicada el 3 de agosto de 2026 con base en registros de SECOP II, identificó 146 contratos en los que Edwin Muñoz figuraba como ordenador del gasto, por un valor contractual vigente superior a los $7.545 millones.
De ese universo, 143 contratos correspondían a contratación directa, por $4.593,4 millones.
Más llamativa todavía fue la concentración temporal: entre el 27 y el 29 de enero de 2026 se suscribieron 79 contratos, por $2.342,8 millones.
El exsecretario también aparecía como supervisor de 54 contratos por aproximadamente $2.167 millones.
Estas cifras no prueban corrupción ni representan necesariamente pagos efectuados. La contratación directa es legal cuando se cumplen sus requisitos. Sin embargo, el volumen de recursos, la concentración de contratos y las funciones de supervisión exigen una explicación sobre planeación, necesidades reales y resultados obtenidos.
Ahí sí existió una responsabilidad administrativa directa de Edwin Muñoz que merece escrutinio público.
Las religiosas, los pensionados y los bienes municipales
Los cuestionamientos no se limitan a los contratos.
En mayo de 2025, la Secretaría General estuvo en el centro de la controversia relacionada con la solicitud de restitución de un inmueble ocupado durante décadas por las Hermanas Rosaristas en el barrio Alfonso López.
La administración defendió la legalidad del procedimiento, mientras representantes de la comunidad y concejales cuestionaron sus efectos sociales sobre las actividades que desarrollaban las religiosas.
En octubre de 2026, el personero municipal, Daniel Oviedo, también expuso reclamaciones de la Unión de Pensionados del Municipio de Popayán relacionadas con solicitudes sobre el uso de instalaciones municipales que, según denunció, no habían recibido las respuestas correspondientes.
En ambos episodios quedaron preguntas sobre la gestión de bienes públicos y la atención a las comunidades.
A ello se suma la controversia por cinco autorizaciones de circulación durante el pico y placa para vehículos relacionados con la Secretaría General.
Los permisos fueron expedidos por la Secretaría de Tránsito, no directamente por Edwin Muñoz, pero la causal de excepción invocada no mencionaba expresamente a la dependencia que él dirigía.
Cada asunto tiene sus particularidades y ninguno permite declarar ilegalidades sin los respectivos procedimientos y pruebas. Lo que sí muestran es que el balance del exsecretario requiere explicaciones mucho más sustanciales que una presentación audiovisual.
¿Información institucional o construcción anticipada de imagen política?
La salida de Edwin Muñoz se produjo a poco más de un año de las elecciones territoriales del 31 de octubre de 2027. Para no quedar inhabilitado, según la ley colombiana.
Cómo ya dijimos, su nombre circula como posible candidato a la Alcaldía de Popayán y existen versiones sobre un eventual respaldo político del actual mandatario, Juan Carlos Muñoz Bravo.
Ni la candidatura ni un supuesto acuerdo de sucesión pueden darse por confirmados con la información disponible.
Sin embargo, el contexto político obliga a examinar el uso de la imagen de un funcionario que acaba de dejar el gobierno y aparece hablando de grandes inversiones con símbolos de la institucionalidad municipal en su vestimenta.
¿Quién produjo el video? ¿Cuándo se grabó? ¿En qué canales se difundió? ¿Cuál fue su propósito institucional? ¿Se utilizaron recursos públicos para realizarlo?
Estas preguntas no constituyen una acusación de participación política indebida. Son interrogantes legítimos sobre transparencia, especialmente cuando uno de los protagonistas podría terminar compitiendo electoralmente.
También sería un error desconocer que la administración de Juan Carlos Muñoz Bravo participó en trámites que permitieron avanzar en la torre. Pero una cosa es reconocer esa actuación institucional y otra muy distinta es convertir el avance de un proyecto colectivo en material de promoción personal.
Y todavía hay una cuestión más profunda.
Si Edwin Muñoz pretende administrar toda Popayán, primero debería explicar con claridad qué hizo con las responsabilidades concretas que ya tuvo.
Popayán no necesita un heredero político, necesita un alcalde capaz y disruptivo.
La Alcaldía de Popayán no es una propiedad privada que pueda dejarse en herencia política, ni una estructura administrativa que deba conservarse mediante la promoción del funcionario más cercano al mandatario saliente.
Juan Carlos Muñoz Bravo tiene derecho a participar en política dentro de los límites legales. Edwin Muñoz también tiene derecho a aspirar a cargos públicos si reúne los requisitos.
Pero los ciudadanos tienen exactamente el mismo derecho a evaluar los resultados de ambos y rechazar cualquier intento de presentar la continuidad de un proyecto político como si fuera una obligación para la ciudad.
La eventual candidatura de Edwin Muñoz debería discutirse a partir de su capacidad administrativa, sus decisiones, sus resultados y las explicaciones pendientes de su gestión.
La cercanía con el alcalde no constituye, bajo ninguna circunstancia, una certificación de capacidad, liderazgo ni competencia administrativa. Mucho menos cuando, después de casi tres años de gobierno, la administración de Juan Carlos Muñoz Bravo acumula cuestionamientos por una gestión que, para sus críticos, ha estado marcada más por la improvisación, la falta de resultados y la incompetencia que por las soluciones que tanto necesita Popayán. En ese contexto, haber ocupado la Secretaría General y contar con la eventual bendición política del mandatario no convierten automáticamente a Edwin Muñoz en una persona idónea para dirigir los destinos del municipio. Por el contrario, si pretende presentarse como la continuidad de este gobierno, tendrá que explicar por qué los payaneses deberían darle otros cuatro años a un proyecto político cuyos resultados ya generan tantos cuestionamientos. Porque la incompetencia no puede convertirse en legado, ni la cercanía con el poder en un mérito para gobernar.
El hospital merece reconocimiento por sus avances. Los funcionarios que han trabajado en la torre merecen el crédito que corresponda. El Gobierno Nacional que encabezó Gustavo Petro y las administraciones que intervinieron en sus diferentes etapas también deben ser reconocidos según sus aportes.
Pero la ciudadanía merece algo todavía más importante: que nadie confunda la publicidad institucional con una hoja de vida política.
Una última recomendación para Edwin Muñoz
Si el exsecretario quiere presentarse como futuro alcalde, haría bien en preparar un balance detallado de su gestión, explicar los contratos que ordenó, los bienes municipales que administró y los resultados que consiguió.
Eso sería mucho más útil que aparecer ante las cámaras hablando de una infraestructura hospitalaria cuya historia comenzó años antes de su protagonismo audiovisual.
Aunque, visto lo visto, quizá estamos siendo demasiado exigentes.
A este paso, cuando la torre del Hospital San José llegue al 100 % de ejecución, no sería extraño que Edwin Muñoz aparezca con casco, chaleco, tijeras y cinta inaugural, listo para celebrar una obra cuya gestión principal no lleva su firma.
Y si finalmente decide lanzarse a la Alcaldía, tendremos que reconocerle, por lo menos, una habilidad extraordinaria: todavía no ha demostrado haber construido una torre hospitalaria, pero ya encontró cómo subirse a ella para hacerse visible políticamente.
En Popayán necesitamos gobernantes que construyan resultados, no candidatos que se trepen a los de los demás.
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