El mensaje de paz del papa León XIV tras el inicio del 2026
Mientras presidente como Donald Trump adelanta acciones militares en el mundo, el líder de la iglesia católica pide apostarle a la convivencia.
El papa León XIV advirtió este jueves 1 de enero que el mundo “no se salva afilando espadas”, sino mediante el perdón, el entendimiento y la capacidad de “acoger a todos”, durante la primera misa del año 2026, celebración que coincide con la conmemoración de la 59ª Jornada Mundial de la Paz.
El pontífice, de origen estadounidense y perteneciente a la orden de San Agustín, recurrió precisamente al pensamiento del santo para recordar que uno de los rasgos esenciales de Dios es “la gratuidad absoluta de su amor”, manifestada en el nacimiento de Jesús, que llega al mundo como un niño frágil, pobre y desprotegido, recostado en un pesebre.
“Este signo nos enseña que el mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino esforzándonos sin descanso por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos ni temores”, expresó el papa durante la homilía pronunciada en la basílica de San Pedro.
León XIV vive por primera vez la celebración del Año Nuevo como sumo pontífice, tras haber sido elegido en mayo pasado, y presidió la tradicional eucaristía de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, una de las ceremonias más significativas del calendario litúrgico católico.
En su mensaje, subrayó que el inicio del año 2026 representa para cada persona una oportunidad concreta de comenzar “una vida nueva”, marcada por la reconciliación y la disposición a perdonar. En ese sentido, invitó a asumir el tiempo que comienza como un camino abierto, que debe recorrerse con libertad interior y con la conciencia de haber sido perdonados para, a su vez, convertirse en instrumentos de perdón.
“Es hermoso pensar el año que empieza como una senda por descubrir, en la que podamos aventurarnos por gracia, libres y portadores de libertad, reconciliados y capaces de reconciliar”, afirmó ante cerca de 5.000 fieles reunidos en el templo vaticano.
El papa exhortó además a que, en este nuevo periodo, los creyentes se acerquen con mayor profundidad a la fe para asumir una concepción de la paz “desarmada y desarmante”, especialmente orientada al bien de los más pobres, vulnerables y excluidos. Recordó que esta reflexión cobra un significado especial cuando está próximo a concluir, el próximo 6 de enero, el Jubileo inaugurado por su antecesor, el papa Francisco.
“Que este sea nuestro compromiso y nuestro propósito para los meses venideros y para toda nuestra vida cristiana”, exhortó el pontífice al cierre de su homilía.
El inicio del año coincide también con la Jornada Mundial de la Paz, que alcanza su edición número 59. Con motivo de esta fecha, el pasado 8 de diciembre León XIV publicó su primer mensaje oficial, titulado ‘La paz sea con todos vosotros. Hacia una paz desarmada y desarmante’, en el que alertó sobre la creciente difusión de discursos que se presentan como realistas pero que carecen de esperanza para el futuro de la humanidad.
En ese documento, el papa señaló que durante 2024 el gasto militar mundial aumentó un 9,4 %, lo que evidencia —según afirmó— un “enorme esfuerzo económico” destinado al rearme, pese a las dolorosas lecciones dejadas por los conflictos armados del siglo pasado.
“Cuando tratamos la paz como un ideal lejano, terminamos por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla. Parece que faltan las palabras justas, las ideas bien pensadas y el coraje de afirmar que la paz está cerca”, advirtió.
Asimismo, León XIV manifestó su preocupación por el escenario político internacional y señaló que, más allá del principio de la legítima defensa, la creciente desestabilización global adquiere cada día un carácter más dramático e imprevisible. En ese contexto, advirtió que no es casual que muchos gobiernos justifiquen el aumento del gasto militar apelando al temor frente a los otros, una lógica que —según insistió— termina alimentando la desconfianza y alejando la posibilidad de una paz verdadera y duradera.