El "milagro" de los cuatro días: la jugosa bolsa de $1.128 millones del IAT que Popayán abrió a las carreras
Con un plazo de radicación express entre el 27 y el 30 de julio, la administración municipal desafía la lógica y la transparencia al exigir expedientes técnicos hipercomplejos en tiempo récord.
En un despliegue deslumbrante de "eficiencia" burocrática, o de una pasmosa e injustificable improvisación, la Alcaldía Municipal de Popayán abrió la convocatoria pública para repartir $1.128.813.057 del Incentivo al Aprovechamiento y Tratamiento de Residuos Sólidos (IAT). Sin embargo, hay un pequeño detalle: las organizaciones de recicladores y prestadores del servicio solo tienen del 27 al 30 de julio para estructurar y radicar expedientes dignos de una ingeniería espacial.
El mecanismo del IAT, creado por el Gobierno Nacional para fortalecer la economía circular y beneficiar a los recicladores de oficio, terminó convertido en Popayán en una insólita carrera contrarreloj donde los competidores deben correr a ciegas.
La magia burocrática: ¿quién arma un proyecto técnico en cuatro días?
Resulta conmovedor ver cómo la Administración Municipal esperó hasta la última semana previa al límite legal nacional para acordarse de que existía una bolsa de más de mil cien millones de pesos guardada desde hace meses.
No se trata de llenar un formulario de Google ni de adjuntar una fotocopia de la cédula. Los términos de la convocatoria exigen cumplir con la rigurosa Resolución 0547 del Ministerio de Vivienda, lo que implica armar en un par de pestañeos:
- Antecedentes técnicos complejos, estudios financieros y documentación jurídica completa.
- Certificaciones y soportes actualizados del Registro Único de Prestadores de Servicios (RUPS) y reportes al SUI.
- Cronogramas detallados, planos de infraestructura, evaluaciones ambientales y planes de emergencia.
- Rutas de recolección georreferenciadas, especificaciones técnicas de maquinaria y múltiples anexos.
"Cuando una convocatoria pública de más de mil cien millones de pesos se abre por solo cuatro días, la primera víctima no es el cronograma, sino la confianza ciudadana".
¿Direccionamiento o genialidad organizativa?
Por supuesto, hay que aclararlo para tranquilidad de los desprevenidos: no hay pruebas sumarias de un direccionamiento indebido. Pero lo que sobra son preguntas elementales. Si la Alcaldía conocía el proceso y la fecha límite desde hace meses, ¿por qué abrir la puerta en el remate de julio? A menos que, por un golpe de genialidad, el gobierno local asuma que los recicladores de Popayán cuentan con un ejército de consultores de planta trabajando 24/7 a la espera del "chispazo" municipal.
Quienes resulten ganadores de esta maratón express no solo habrán demostrado capacidad técnica: habrán logrado una hazaña milagrosa, a menos que, sospecha natural, alguien ya tuviera la carpeta armada y desempolvada antes de que se abriera formalmente el telón.
El IAT no es plata de bolsillo ni una beca de consolación. Son $1.128 millones de recursos públicos destinados a dignificar el trabajo ambiental y la gestión de residuos en la ciudad. Asfixiar el proceso con tiempos ridículos destruye la equidad e impide que las asociaciones populares compitan en igualdad de condiciones. Los organismos de control, Contraloría, Procuraduría y Personería, no deberían esperar a que las sospechas se conviertan en titulares de escándalo judicial para ejercer una vigilancia preventiva sobre las actas de radicación y evaluación.
Más allá de los trámites formales que cerrarán este 30 de julio, lo ocurrido con la bolsa del IAT deja una amarga reflexión para la ciudadanía payanesa: nos hemos acostumbrado a soportar la mediocridad institucional y a ver cómo se administra lo público a punta de apuros o jugadas de astucia.
Ante esta paradoja administrativa, los cuestionamientos son frontales. Señor alcalde Juan Carlos Muñoz Bravo: ¿esta era la mentada gerencia empresarial con la que prometió transformar a Popayán, o estamos ante la muestra inequívoca de la improvisación de su gobierno? La duda salpica también a su secretario general, Edwin Muñoz, señalado como su ungido para dar continuidad en el próximo periodo: ¿esta es la opción que piensa ofrecerle a los payaneses en el próximo tarjetón? De mal en peor Popayán y sus gentes, presenciando cómo el presupuesto para la gestión ambiental y los recicladores de oficio se tramita entre la sombra del despacho y los apuros de última hora. Definitivamente, se equivocaron quienes creyeron que con la era de "El Pollo" López la ciudad ya había tocado fondo.
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