El Regreso de la Marquesa

Hay libros que se leen y hay libros que, además, recuperan una conversación pendiente con la historia.

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El Regreso de la Marquesa

 El Regreso de la Marquesa, de Juan Carlos López Castrillón, pertenece a esta última categoría. La obra no solo rescata la memoria de Dionisia Pérez de Manrique, Marquesa de San Miguel de la Vega, sino que devuelve al Cauca una de las figuras más fascinantes y menos conocidas de su pasado. 

En tiempos marcados por la velocidad informativa y la fragilidad de la memoria colectiva, resulta admirable que un autor dedique años de investigación, sensibilidad narrativa y rigor histórico a reconstruir una vida que ayuda a comprender la formación social, económica y cultural de nuestra región. López Castrillón no se limita a narrar hechos; construye un puente entre siglos, permitiendo que el lector dialogue con una época decisiva para Popayán y el antiguo Cauca.

 

La Marquesa emerge como una mujer extraordinaria de gran belleza y con dos matrimonios, uno a los 19 años, obligado y por poder con el acaudalado don Diego José Velasco, Alferez Real del Nuevo reino de granada; y el otro, por conveniencia con el Marqués de San Miguel de La Vega. Con el dolor en el alma de haber concebido cinco hijos cuyos decesos ocurrieron a edad temprana y un título nobiliario que le sobrevino a la muerte de su segundo esposo el gobernador de Popayán Baltazar Carlos Peréz, Marqués de San Miguel de La Vega y con una personalidad predestinada a la grandeza. Su influencia trascendió los límites que la sociedad colonial imponía a las mujeres de su tiempo. Hacendada, benefactora, administradora y líder social, su legado demuestra que la historia regional está poblada de personajes cuya dimensión humana aún espera ser plenamente reconocida.

Juan Calos López Castrillón y Juan Esteban Constaín

 La presentación de la obra constituyó, por sí sola, un acontecimiento cultural de primer orden. Sin embargo, el lanzamiento alcanzó una categoría excepcional gracias al conversatorio entre Juan Carlos López Castrillón y Juan Esteban Constaín. Los asistentes no presenciamos una entrevista convencional. Fuimos testigos de un diálogo elegante, profundo y luminoso entre dos hombres unidos por la pasión por la historia y el amor por la palabra.


Juan Esteban Constaín confirmó una vez más por qué es considerado uno de los intelectuales más brillantes de Colombia. Su capacidad para enlazar literatura, historia, política y cultura convirtió cada pregunta en una invitación a pensar. Lejos de la superficialidad que caracteriza muchos escenarios contemporáneos, el conversatorio se desarrolló con una altura intelectual poco frecuente.

 

La química entre ambos interlocutores fue evidente. Constaín aportó perspectiva histórica y refinamiento conceptual; López Castrillón respondió con conocimiento, cercanía y una evidente pasión por el personaje que ocupa el centro de su obra. El resultado fue una conversación que fluyó con naturalidad y profundidad, despertando el interés permanente del auditorio.


Uno de los mayores méritos del encuentro consistió en demostrar que la historia sigue siendo relevante. La vida de la Marquesa permitió reflexionar sobre liderazgo, responsabilidad social, patrimonio cultural, memoria e identidad regional. Temas que, lejos de pertenecer únicamente al pasado, siguen siendo esenciales para comprender los desafíos del presente. 

La elección de la Hacienda Coconuco con sus cipreses centenarios, sus techumbres añosas y sus robustos adobes de calicanto, como escenario, añadió una poderosa carga simbólica. Allí, donde la memoria histórica parece habitar cada corredor y cada muro, la presentación adquirió una atmósfera especial. Por momentos, el pasado pareció abandonar los archivos para sentarse entre los asistentes y participar del diálogo.


El Regreso de la Marquesa representa una valiosa contribución a la literatura histórica colombiana. Es una obra que honra la investigación rigurosa sin sacrificar la amenidad narrativa. Un libro que enriquece el patrimonio cultural del Cauca y que invita a nuevas generaciones a descubrir las raíces profundas de su territorio. 

Tan memorable como el libro fue la conversación que lo acompañó. En una sociedad donde el debate suele degradarse en confrontación estéril, el diálogo entre López Castrillón y Constaín recordó el valor de la inteligencia serena, la argumentación sólida y el respeto por el conocimiento. 

Quienes tuvimos la fortuna de asistir no solo participamos en el lanzamiento de un libro. Nos deleitamos con una celebración de la cultura, la memoria y la palabra. Y eso, en los tiempos actuales, constituye un acontecimiento verdaderamente extraordinario. 

La Marquesa ha regresado. Y con ella también la historia, la reflexión y la certeza de que los pueblos que conocen su pasado poseen mejores herramientas para construir su futuro.