Eliminación de 229 cargos anunciada por Abelardo de la Espriella abre debate por su impacto en el empleo público
Así se conoció tras la última alocución del mandatario electo del movimiento derechista Firmes por la Patria, quien anuncia un masivo despido de funcionarios tras la eliminación de varias entidades del gobierno nacional.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció una profunda reestructuración de la Presidencia de la República que contempla la eliminación de varias consejerías, agencias y cerca de 229 cargos públicos, una decisión que, aunque el mandatario presenta como una estrategia para reducir el gasto del Estado, también representa un aumento del desempleo en el país al suprimir centenares de puestos de trabajo.
La medida comenzará a aplicarse a partir del próximo 7 de agosto y, según explicó De la Espriella durante su transmisión dominical en redes sociales, busca eliminar la duplicidad de funciones, reducir la burocracia y generar un ahorro cercano a los 10.000 millones de pesos anuales, recursos que, aseguró, serán destinados a programas sociales.
«Voy a transformar la estructura de la Presidencia en un centro de coordinación ejecutiva, con una planta de personal sin cargos para pagar favores políticos. Será una estructura austera, eficiente y orientada a resultados», manifestó el mandatario electo al explicar el alcance de la reforma administrativa.
Sin embargo, el anuncio también implica la salida de 229 funcionarios, lo que supone un incremento en el número de personas que perderán su empleo en un momento en el que Colombia continúa enfrentando desafíos en materia de generación de trabajo. Aunque el Gobierno entrante sostiene que las funciones serán trasladadas a ministerios y otras entidades del Estado, no anunció la reubicación de los servidores cuyos cargos serán eliminados.
Dentro de las dependencias que desaparecerán están la Consejería para la Reconciliación Nacional y la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Sus funciones pasarán a los ministerios del Interior, Defensa y Relaciones Exteriores, mientras que las consejerías para la Mujer y las Regiones continuarán operando, aunque bajo una reestructuración administrativa.
El presidente electo también confirmó la eliminación de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, creada en 2022 y actualmente dirigida por Gloria Cuartas. Asimismo, anunció que en las próximas semanas definirá cuáles otras agencias dejarán de existir, entre ellas algunas que han sido mencionadas como posibles candidatas para desaparecer.
Otro de los cambios anunciados será la transformación de la figura del Alto Comisionado para la Paz, que pasará a denominarse comisionado de Seguridad, con un enfoque centrado en la lucha contra los grupos armados ilegales y la política de seguridad.
Durante su intervención, De la Espriella aseguró que en su gobierno no continuará la política de negociación con las organizaciones armadas ilegales bajo los términos actuales y ordenó a su equipo de Defensa y Justicia revisar los mecanismos que, según afirmó, han favorecido escenarios de impunidad.
El mandatario electo también lanzó críticas contra la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cuestionando decisiones recientes del tribunal y reiterando su postura frente a la implementación de los acuerdos de paz.
Mientras el Gobierno entrante defiende la reforma como una medida para reducir el tamaño del Estado y optimizar los recursos públicos, diversos sectores advierten que la eliminación de centenares de cargos tendrá un impacto inmediato sobre el empleo público y abre un nuevo debate sobre el equilibrio entre la austeridad fiscal y la protección de los puestos de trabajo en Colombia.