En Inzá, Cauca, campesino fue sacado de su vivienda y después asesinado
El mortal hecho sucedió en el sector conocido como Birmania, en la zona rural de este municipio.
La zona conocida como Tierradentro amaneció este martes 13 de enero de 2026 envuelta en un profundo sentimiento de tristeza, indignación y temor tras conocerse el homicidio de Edilberto Trujillo, un hombre de 64 años ampliamente reconocido por la comunidad de la vereda Birmania, en el municipio de Inzá, oriente del departamento del Cauca. Su muerte violenta ha generado conmoción entre familiares, vecinos y líderes comunitarios, quienes lo recuerdan como una persona trabajadora, tranquila y dedicada al cuidado de su hogar.
Según los primeros reportes, los hechos se registraron en la noche del lunes 12 de enero, hacia las 7:30 p. m., cuando varias personas que se movilizaban en dos motocicletas llegaron hasta la vivienda de la víctima. La situación se tornó crítica rápidamente cuando se produjo una irrupción violenta en el inmueble, generando pánico entre los habitantes del sector. Posteriormente, Edilberto fue sacado del lugar en contra de su voluntad; hasta el momento, se desconocen las razones del ataque y la identidad de los responsables.
Durante varias horas, el paradero de Edilberto Trujillo fue un misterio, aumentando la angustia entre sus seres queridos y vecinos. La incertidumbre terminó en la mañana del martes 13 de enero, cuando su cuerpo fue hallado a un costado de la vía que atraviesa la vereda Birmania. Los periodistas locales informaron que el cadáver presentaba múltiples heridas causadas por arma blanca, así como evidentes signos de violencia extrema, circunstancias que ya están siendo investigadas por las autoridades judiciales.
El hallazgo del cuerpo confirmó los temores de la comunidad y reveló un nuevo hecho de violencia que golpea a la población civil en zonas rurales del Cauca. Personas cercanas a Edilberto coincidieron en señalar que era un hombre sin antecedentes de conflictos y dedicado al trabajo diario, conocido por su trato respetuoso con quienes lo rodeaban. “Era una persona buena, nunca se metía con nadie”, manifestaron algunos vecinos, aún consternados por lo sucedido.
El asesinato de este adulto mayor deja un profundo vacío en su núcleo familiar. Entre los más afectados se encuentra una menor de solo 10 años, cuya infancia queda marcada por un episodio de violencia que se suma a los múltiples hechos que han golpeado históricamente a las comunidades de Tierradentro. El dolor de su familia se mezcla con el miedo que hoy recorre las veredas, donde muchos habitantes sienten que la violencia sigue imponiéndose sobre la vida y la tranquilidad.
Este crimen se suma a una cadena de agresiones que continúan afectando a la población civil en territorios rurales, históricamente olvidados por el Estado, donde la presencia institucional es limitada y la inseguridad persiste. La violencia sigue arrebatando vidas sin explicación clara, sembrando temor y forzando al silencio a comunidades enteras que claman por garantías reales para vivir en paz.
Desde Tierradentro, líderes comunitarios y habitantes han elevado un llamado respetuoso pero firme a las instituciones judiciales colombianas para que se esclarezcan los hechos con prontitud. Exigen la identificación de los responsables y la adopción de medidas efectivas que permitan proteger la vida y la integridad de quienes habitan el territorio. También piden mayor presencia de las autoridades para frenar la repetición de estos crímenes.
Recordar a Edilberto Trujillo es también exigir justicia. La comunidad insiste en que su muerte no puede quedar impune ni convertirse en una cifra más dentro de las estadísticas de violencia. En medio del dolor, el mensaje es claro: la vida debe ser protegida y ningún crimen puede normalizarse ni sepultarse en el olvido. La esperanza de un futuro más seguro se encuentra en la unidad y en la exigencia de justicia por parte de toda la comunidad.